Me
metí detrás del tobogán para ver que era y, para mi sorpresa, era una niña
pequeña. Llevaba un vestidito veraniego y unas chanclas. Estaba sentado en el
mini banco que hay debajo del tobogán. Me acerco a ella, no sé de qué, pero me
resulta familiar.
-¡Charlotte!-Dijo
con voz de niña pequeña adorable, cosa que era. Ya sé de qué me sonaba.
-¡Lana!
¿Qué haces aquí?-Me acerqué a ella dejando el paraguas a un lado y agachándome
para estar a su altura.
-Quería
venir al parque.
-Pero…
¿Tú sola?, ¿cómo has venido?
-Es
que Derek me mandó a la cama temprano porque venía una amiga y yo quería ir al
parque. Al poquito de acostarme, me puse la ropa y bajé las escaleras. Iba a
decirle a Derek que me llevase, pero, se ve que su amiga se hizo pupa con algo,
no paraba de chillar, supongo que Derek la estaría ayudando. Entonces, en vez
de preguntárselo, salí por la puerta trasera.-Oh no, oh no, menos mal que la
pequeña no vio nada. Joder, que descuidado es Derek, sabiendo que hay una niña
pequeña en casa… -¿Por qué pones esa cara?- No sé qué cara he puesto, si de
asco, de confusión o ambas cosas.
-Pues,
que estoy sorprendida de que hayas venido sola, ¡es peligroso!, te podía haber
pasado algo.- Mentí, no iba a decirle “tengo cara de haberme enterado de que tu
hermano se está liando con una ahora mismo y tú por poco lo ves”, a demás, si
es que supiera lo que es “liarse”. No sé qué hacer, si matarlo o... matarlo o
no sé, que gilipollas.
-Pero,
no me ha pasado nada, estaba jugando cuando empezó a llover y como no llevaba
paraguas, pues espero a que pare de llover.
-Bueno,
lo hecho, hecho está-le dije.
-¿Me
vas a llevar a casa?-JAJAJAJAJA, ni de coña, ahora no, a saber lo que estará
pasando en tu salón.
-Em…
Toma, ponte mi chaqueta- me quité la chaqueta y se la puse, le quedaba un poco
grande, pero, por lo menos, no le dará frio. Había parado de llover.- ¿Quieres
un helado?- le pregunté.
-¿No
me vas a llevar a casa?
-¿No
quieres? Pues entonces…- no me dejó terminar.
-¡Sí,
sí!, ¡Helado, helado!- oins, que adorable.
Me
cogió de la mano y salimos del parque. Comenzamos a andar, y como llevaba
chanclas, cada vez que había un charco, la levantaba con la mano y ella
saltaba. No paraba de reírse. ¿Me la puedo comer? Que adorable.
Llegamos
a la heladería. Las heladerías siempre están abiertas por las noches, es
verano.
-Buenas
noches, ¿qué desean?- dijo la dependienta.
-Hola,
pues, para mí, un cucurucho mediano de nata con oreo y para ella…-dije
mirándola.
-Una
tarrina pequeña de chocolate- dijo mirando los helados. La dependienta me miró,
esperaba mi aprobación. Yo moví la cabeza en modo de afirmación. La dependienta
fue a prepararlos. Lana empezó a tirarme del brazo. Me agaché para estar a su
altura.
-¿Sabes
qué?-me dijo.
-¿Qué?-le
dije dedicándole una sonrisa.
-Te
has pedido el mismo helado que Derek siempre se pide- se me borró la sonrisa de
la cara, no tenía muchas ganas de hablar de él, la verdad.- Pero, tú no se lo
digas, ¿vale?
-¿Por
qué no se lo puedo decir?
-Porque
Derek no quiere que le cuente a sus amigos nada de él, dice que si son sus
amigos, ya saben lo que tienen que saber, no tengo porqué contar nada.- Si que
tiene una hermana un poquito bocazas, normal, todos los hermanos pequeños son
así. Pero, que exagerado es, la verdad.
La
dependienta me entregó los helados. Le di su helado a Lana y pagué.
Cuando
guardé el monedero, salimos de la heladería y nos sentamos en un banco. Cuando
los terminamos, se me ocurrió.
-Te
voy a llevar a un sitio precioso, no es muy conocido- cuando dije esto, Lana me
miró con un brillito en los ojos.
Me
cogió de la mano y comenzamos a andar. Hace mucho tiempo que no voy a este
sitio. Comenzamos a caminar por el paseo marítimo. Cuando llegamos a final de
él, por la parte donde se ponían a pescar. Giramos y nos metimos por
callejuelas, hasta llegar a un callejón, era un callejón bastante estrecho,
tenían que pasar de uno en uno. Este callejón lleva a un lugar sin salida.
Cuando llegamos, Lana se quedó con la boca abierta.
Era
un pequeño parque, no muy grande, pero este no tenía los cacharritos del
parque, sino, que era un parque de plantas. Todo lo que cubría el suelo, era
césped. Allí había unas cuantas farolas que iluminaban con un tono blanco
azulón. El césped brillaba bastante, ya que como había llovido, estaba mojado y
al dar la luz con él, pues brillaba. Al principio, lo que ves es un laberinto,
es decir, desde ahí no sabías si era grande o pequeño o como era. Yo, como ya
había estado, lo sabía. Al andar un poco dentro de él, daba a una fuente con
bastante césped alrededor. Al lado de la fuente, había un columpio de un único
asiento. También había algún que otro banco y alguna farola. Estos bancos son
los mejores del pueblo. Nunca se mojan, ya que, de la parte de atrás de este,
crecen unos árboles de tronco fino que unos cuantos metros más arriba, estaban
las ojas de las plantas que hacían como de paraguas. Las paredes del laberinto
de setos y arbustos, son muy altas, tan altas que ni se ven las farolas del
otro lado, solo se ve un resplandor de luz. En este parque era raro ver a
alguien en él, por eso, mi prima y yo, nos referíamos este parque como, nuestro
parque.
Lana
se lo pasaba de muerte. Estuvimos todo la
noche corriendo, para arriba, para abajo; en el columpio, dando vueltas a la
fuente. Había vuelto a mi infancia.
Me senté un momento en el banco y
cogí mi móvil. Le envié un mensaje a Sarah, en el que ponía: “El martes te
vienes a mi casa a dormir x”. A los pocos minutos, recibí un mensaje suyo. En
él ponía: “Vale, pero no me hagas cosas extrañas ;) x”. A lo que yo le
respondí: “Tú no eres un miembro de One Direction, no te voy ha hacer nada ;)”.
Mire la hora, eran las doce. Guardé el móvil y busqué con la mirada a Lana.
Cuando la ví, me la encontré durmiendo en el banco de al lado. NO quería
despertarla, a si que la tomé en brazos y la iba a llevar a su casa. No pesaba
nada.
Ya estaba casi llegando a su casa,
cuando giramos la carretera, miré haber si habían llegado, pero no se vé luz en
mi casa, no han llegado aún. Cuando me iba acercando a casa de Derek, cada vez
andaba más lento. Yo creo que Jessica ya no estará en su casa. Su casa no tenía luz en el salón, pero, al
acercarme, pude ver como estaba la luz de su habitación encendida.
Ya estaba delante de la puerta, si
que toqué con los nudillos los suficientemente fuerte para que se enterase. Se
escuchaba alguien andar dentro de la casa. Abrieron la puerta. Allí apareció
Derek, sin camiseta y el pelo alborotado. Quizás un poco cansado, ya que
bostezó, pero, cuando me vió con su hermana, abrió los ojos como platos. Miró
hacia las escaleras.
-No la busques, que la llevo en
brazos. ¿Dónde está su cuarto?-le dije.
Él no dijo nada, simplemente, se dio
la vuelta y empezó a subir las escaleras. Yo le seguí. Llegamos a su
habitación, era una habitación típica de una niña pequeña, con mucho rosa.
Al dejarla en la cama, le quité la
ropa y le puse el pijama. Derek no paraba de mirarme. Dejé la ropa encima de
una silla y arropé a Lana. Salimos y cerramos la puerta de su habitación. Me
empezó ha hablar cuando empezamos ha bajar las escaleras.
-¿Pero?,¿cómo?-me dijo.
-Si tienes visita, date cuenta antes
lo que haces y de quién está en la casa contigo.
Iba a salir, pero Derek fue más
rápido y se puso delante de mí, evitando que abriese la puerta.
-¿A que te refieres?
-Que si tienes visita y no pretendes
jugar a la oca con esa persona, vigila antes quién está en tu casa y que puede
ver o escuchar- dije esta ultima palabra elevando el tono de voz- porque,
cuando menos te lo esperas, te puede aparecer.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
-¿De que te ries?
-JAJAJAJAJAJA
-Yo no le veo la gracia.-Me di la
vuelta para intentar salir por la puerta puerta trasera, pero, nada más
comenzar a andar, Derek me cogió del brazo y me acercó a él.
-¿Pensabas que yo? ¿y Jessica?
JAJAJAJA-me crucé de brazos. Al ver que hice esto, se empezó a reir más- no se
lo que te habrá contado mi hermana, que has malpensado. Pero, no paso nada, si
te refieres a que Jessica empezó a chillar porque había visto una araña… No se
como habrás mal interpretado los seguros gritos que te ha dicho mi hermana- me
empezó a mirar pícaro. Yo, no sabía como reaccionar, me había pillado. Solo se
me ocurria una cosa que decir.
-Bitch, I’m a Directioner, yo lo
malpienso todo- y después me eché a reír, no se como reaccionar en estas
situaciones, si que, digo lo primero que se me pasa por la mente.
-Que loca estás-dice moviendo la
cabeza de un lado para otro con una pequeña sonrisa.
-¿Me vas a hacer repetir la misma
frase de antes?
-Cada día me gustan más las
Directioners- Yo levanté una ceja- vale, vale, no he dicho nada.
Dicho esto, nos empezamos a reir. No
se como, pero lo que pareció ser una situación comprometida, pasó a ser una sin
la menor importancia. Me gusta que pasen estas cosas. O lo peor, me parece que
me gusta él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario