sábado, 25 de agosto de 2012

Capítulo 4


Señalo a un lugar donde había muchas palomas.
-¡Kevins!, ¡vamos, corre!- le dije tirándole del brazo para ir hacia ellas. Las palomas nos miraron extrañadas y cuando vieron que nos acercábamos corriendo, salieron volando hacia la playa- No entiendo porqué nos huyen, si nosotras solo queríamos preguntarles por Louis- finjo poner cara de enfadada.
-Jo, pues ahora no respiro- dice poniendo voz de niña pequeña enfadada. Nos empezamos a reír y la gente nos miraba con cara rara, pero nos daba igual, nunca nos importaba lo que pensase los demás.
-¿Vamos a ver el tablón? A lo mejor hay algún concurso o algo- sugerí.
-Bueno, no hay nada mejor que hacer, vamos.
Nos acercamos a un corcho rodeado de madera vieja y sujetado por dos palos. Al lado había una tabla de madera con forma de flecha que lo señalaba y en el que estaba escrita la palabra “Tablón” en blanco. En el corcho había muchos papeles. Unos eran de publicidad de bares y discotecas. Luego, había un apartado en el que ponía “Concursos”. Me acerqué a ese lado del tablón y miré los papeles. Un concurso de baile, ese no es para mí, se me da mal bailar, si es que se le puede decir “bailar”. Un concurso de fotografía, hago fotos, pero no son tan buenas para ganar un concurso. ¡Un concurso de surf! Y ¡otro de dibujo!, a estos dos me apunto yo. No sé si mi prima habrá escogido alguno.
-Yo me voy a apuntar al de surf y al de dibujo, y ¿tú?-dije buscando las hojas de inscripciones.
-Yo no me voy a apuntar a nada, no tengo ningún talento…-dijo, yo me giré y la miré.
-Son solo concursos, hay muchos talentos que no salen aquí y porque no encuentres el tuyo en estas hojas, no significa que no tengas ninguno.
-Gracias, de verdad- me abraza y yo le correspondo el abrazo, sería una mala persona si no lo hiciese.
Nos separamos, empecé a buscar las hojas de inscripción. Encontré la de surf, ¡el concurso es el martes!, bueno entrenando duro estos pocos días que quedan quizás logre ganar. La edad para el concurso es entre 13 y 18 años, puedo participar. Entonces, cojo el bolígrafo que cuelga de una cuerda atada a un clavo y escribo mi nombre y apellido en la hoja. Charlotte Lewis. Después de escribirlo, busco la hoja de inscripción del de dibujo.
Había que presentar el dibujo en lienzo el viernes de la semana que viene. Pueden participar personas de todas las edades. Volví a coger el bolígrafo y apunté mi nombre y apellido. El dibujo tiene que estar relacionado con el pueblo, Soluna.
Cuando acabamos de mirar el tablón, nos sentamos en un banco cerca de este. Estaba hablando con mi prima de cosas circunstanciales cuando veo a Derek con sus amigos y novia que se estaban acercando al tablón.
-¡Eo! Llamando a Lotty a Tierra-dice Sarah.
-Perdona… ¿Ves a esos chicos que vienen hacia aquí?, bueno, ¿hacia el tablón?
-Sí, los veo, cuatro chicos y dos chicas.
-¿Ves al del pelo un poco rizado castaño con ojos azules que lleva una camiseta negra y un bañador rojo?-pregunté.
-Sí, lo veo, joder, ¿algún dato más?, me parece que con que dijeses “¿has visto al guapo ese?” ya hubiese sabido a quien te referías.
-Pues, el guapo ese-dije moviendo los dedos como si fuesen comillas- es mi vecino.
-Dios, si que está bueno, ¡yo me pensaba que sería más feo!, es decir, tu nunca aciertas con los parecidos y una por una vez, tienes razón, se parece a Harry, pero Harry está en la capital con su familia.
-¡Eh!, bueno… tienes razón, se me da fatal-dije tocándome la parte de atrás de la cabeza.
Los cuatro chicos y dos chicas se acercaron al tablón. Al cabo de un rato, se fueron de allí y como venían hacia nosotras, empezamos a hablar.
-¿Qué te vas a poner esta noche?-dije mientras empezaron a pasar por nuestro lado.
-Pues quizás me pongo…- empezó a decir Sarah, pero dejé de escucharla cuando pasó Derek por mi lado y escuché algo.
-Que gane el mejor, preciosa- me dijo en voz baja mientras pasaba por mi lado. Parece como si desconectase del mundo, como si Sarah me hubiese dejado de hablar (o yo de escucharla) y no paraban de repetirse esas palabras en mi cabeza. “Que gane el mejor”, ¿a qué se refería?, ¡Ah!, ¡el concurso!, pero… ¿cómo sabe que participo yo en el mismo que él?, es decir, ya sé que pone mi nombre y apellido, pero, Charlotte puede haber muchas y, además, el no sabe mi apellido. Lo más seguro es que, como me ha visto en la plaza, sentada cerca del tablón y mi nombre estaba escrito el último, supuso que era yo. ¿A cuál de los dos concursos se habrá apuntado que salga yo?, el de dibujo, no creo, no dijo nada de que le gustase dibujar, aunque original es. Yo creo que se ha apuntado al de surf, como me dijo que le gustaba surfear. No sé como surfea, pero si surfea bien, la llevo clara para ganarle a él.
-¿y tú?-me dijo Sarah.
-Eh…- por mi cara, creo que se dio cuenta de que no la entendía y que no la estaba escuchando.
-Joder, me haces el mismo caso que a una piedra-dijo un poco molesta.
-Perdona, es que…
-Me parece que si te vas a quedar así cada vez que veamos a “Harry 2”, esto va para largo-dijo dando un gran suspiro.
-¡No!, no es porque lo he visto, simplemente me he quedado pensando, y no es “Harry2”, tiene nombre, a demás, Harry Styles solo hay uno.
-Te has quedado pensando en él, y, si no me dices como se llama, pues algún mote tendré que ponerle.
-Se llama Derek…-no le iba a negar más lo otro, si tiene razón.
-Pues Derek te ha robado el corazón-dijo mirando al frente.
-¡NO!, Derek es mi vecino y quizás mi amigo, no lo sé, pero, ¡no me gusta!, además, tiene novia. A mí solo me gusta One Direction-dije enfadada.
- Claro, piensas en esa persona casi todo el rato, casi todo te recuerda a esa persona y niegas que te gusta. A demás, Louis, Liam y Zayn tienen novia y ¿por eso no te gustan?
-¡Exagerada! Yo no pienso todo el rato en él, ni todo me recuerda a él, ¡si nos conocimos ayer!, bueno, si es que se puede decir que nos conocimos, porque, ¡no hablamos!, si que, ¡nos conocemos desde hoy! Es imposible enamorarte de alguien tan pronto. Lo de los chicos de One Direction es diferente, los adoro y los quiero mucho, no me importa que tengan novia, yo siempre estaré ahí.
-Ahora mismo estás pensando en él. Nada es imposible y más aún si trata de amor, no te puedes imaginar la de cosas imposibles que hace el amor. ¿Enserio es diferente? A ellos los quieres aunque tienen novia y ¿a Derek no lo vas a querer porque tiene novia? No lo entiendo… ¡A demás! Derek se parece mucho a Harry y tú amas a One Direction.
-¡Qué no le quiero y punto!-dije sin saber que decir ante aquel discurso.
-Vale, vale, tranquila, no te voy a llevar más la contraria.
-Fiuu-dije quitándome el sudor de la frente, ¿acaso estaba nerviosa?, ¿me había puesto nerviosa aquel discurso? No, no lo creo, será que hace mucho calor.
-Pero aún así lo pienso- le echo una mirada matadora y se va corriendo. Me quedé desconcertada cuando grita corriendo- ¡Me voy! ¡A las diez y media me paso a buscarte!- me mandó un beso y siguió corriendo hacia su casa. No entiendo porqué corre, pero bueno, ella es así.
Me levanté del banco, como no llevaba los cascos, no podía  escuchar música, así que empecé a andar, mirando el paisaje.
Hoy Derek me presentará a sus amigos, no sé si tengo ganas la verdad. No, no, no, mal camino amiga, ya estás pensando. Moví la cabeza hacía los dos lados muchas veces para despejarme.
Cuando llegué a casa, ya eran las ocho y media.
-¡Ya estoy aquí!-dije cerrando la puerta después de pasar y dirigiéndome a la cocina. Allí estaba mi madre con el delantal y cocinando.
-¿Qué tal el día, cariño?-dijo mi madre.
-Bien, he ido a la casa de la prima, hemos dado una vuelta y me he apuntado en dos concursos.
-¿Y la tía?, ¿cómo está?- vaya, ya veo como se interesa por mí, por mí que me preguntó antes por preguntar.
-Bien, igual de habladora que siempre.
-A ver si voy un día a verla.
“Pues ve” pesé. Estamos de vacaciones, puede ir cuando quiera.
Subí a mi cuarto. No sabía que ponerme para la fiesta, tenía que haber escuchado a Sarah, así sabría si llevarme el bañador o no.
Bueno, ya sé que ponerme. Me pondré un bikini que la parte de arriba no tiene tirantes. Era de rayas azul oscuras y blancas. En la parte de abajo tenía dos lacitos rojos a cada lado. De ropa me pondré el vestido azul turquesa, con el que estaba dudando antes y unas chanclas negras. Y como no, el collar que llevo siempre.
Lo saqué todo del armario y lo dejé encima de la cama. Alguien llama a la puerta.
-¡Charlotte!, ¡la cena!-dijo mi padre.
-¡Ya voy!-dije.
Bajé las escaleras y cené. Cuando iba a dejar mi plato en el fregadero, les dije a mis padres.
-Esta noche me voy a la playa con Sarah, viene a tocarme a las diez y media.
-¡Vale!, no vuelvas muy tarde-dijo mi madre.
-Pero, mamá, es una fiesta… ¿a qué hora quieres que vuelva?-dije.
-¡Ven cuando quieras! Pásatelo bien, ¡es una fiesta! No quiero embarazos ehh-dijo mi padre. Dios, cómo se nota que está de vacaciones y feliz. Pero bueno, el suele ser así.
-Vale, tranquilo- no pude evitar una carcajada.
Subí a mi cuarto, cogí la ropa y me fui al baño. Me recogí el pelo en una coleta y me duché. No es que estuviese muy sucia, pero, como había sudado. Acabé de ducharme. Me sequé, me puse el bañador. Después el vestido y las chanclas. Cogí la ropa y me fui a mi cuarto. La doblé y la deje encima del baúl. A continuación, me quité la coleta y me peine el pelo frente al espejo. No sabía si hacerme algo o no. Al final decidí dejármelo suelto. Me puse el collar y cogí una mochila. ¡Esta mochila me encantaba!, era una mochila especial, si la metías en el agua, no se mojaba por dentro. Era de color negro y yo me la llevaba mucho a la playa. Metí dentro de esta mi toalla del mounstro de las galletas, un monedero, las llaves y el móvil.
Decidí subir los tops amarillos, subí el que daba la calle y después subí el que daba a la ventana de Derek, así entraba un poco de corriente en la habitación. Miré la ventana de Derek, todo apagado, no se veía nada dentro de su habitación. Me alejé de la ventana, no sabía qué hacer, así que cogí la mochila, apague la luz y bajé al salón. Ya eran las diez y veinticinco. Estará a punto de llegar. Me senté en el sofá que estaba delante del televisor. Mis padres estaban en el sofá de al lado, viendo una película en él. No le prestaba mucha atención a la película cuando sonó el timbre. Me despedí de mis padres y fui a abrir la puerta.
-¿Vamos?-dijo Sarah, llevaba un vestido de tirantas rosa claro, le asomaban las tirantas del bikini que le rodeaba el cuello. También llevaba unas chanclas del mismo color que el vestido-¡Qué guapa vas! Yo sé para quién…-cerré la puerta.
-¡Tú también más muy guapa!, yo no me he puesto guapa para nadie, ni si quiera me he puesto guapa, me he puesto un vestido de mi armario y punto. No quiero destacar ni nada de nada.-empezamos andar, dirección, la playa, la parte que estaba enfrente de la plaza.- ¿te has traído los cascos?
-Sí, los tengo en mi mochila, ¿por?-dijo poniendo cara de curiosa.
-Por si quiero desconectar un rato de la música de la playa y escuchar la mía del móvil.
-Y querrás que te los preste, ¿no?
-¡Claro!, y a ti por cierto, ¿cómo te va con tu novio de la ciudad?
-Bueno… cortamos, no nos íbamos a ver mucho en el verano y no creemos en las relaciones a distancia, si que- vi como se le borro la sonrisa de la cara y puso una mueca rara.
-No te preocupes, ya encontrarás a alguien.
-Pero, yo no quiero encontrar a alguien, yo lo quería a él… Ya no puedo hacer nada, él se ha buscado a otra…
-¡Qué cabrón! Corta contigo y en vez de estar destrozado, se busca a otra. Enserio, no te mereces a alguien así, ya encontrarás a alguien que te quiera.
-Sí, ya encontraré a algún Niall, Zayn, Louis, Liam o Harry por ahí, ellos sí parece que nos quieren mucho, ¿no ves que necesitan una cosa y nosotras tenemos esa cosa?- se pone a cantar la canción de One Thing. Esta chica no tiene remedio, pero, mejor cantando que triste. Que rápido cambia de humor, de verdad.
Llegamos a la plaza y seguimos caminando hasta llegar a la playa. Estaba iluminada con antorchas clavadas en la arena y la música se escuchaba desde la plaza. Allí se encontraba muchas personas jóvenes bailando sin parar en la arena. Aún no han dicho el tema, el tema se dice a las once, bueno, no es un tema exactamente, es como si escogiesen un juego o una actividad para hacer, molaba mucho, hacían una cada día. Buscamos un lugar donde colocarnos y dejar nuestras mochilas. Lo encontramos un poco alejado de los grandes altavoces y de las mesas que hacen de escenario. Nos sentamos cerca del agua, al lado de unos barcos que hasta por la mañana no creo que salgan al mar. Estiramos las toallas y nos sentamos un rato para observar el mar. Se veía precioso con la luna reflejándose en él.
-¡Chicos y chicas, acercaros, que vamos a decir el tema!-dijo un hombre de unos veintitrés años por el micrófono.
Nos levantamos y nos acercamos dejando las cosas allí, de vez en cuando les echábamos un ojo.
-Bueno, él tema de hoy es más relajado, como hace poco habéis acabado el curso, volveremos a la infancia, cuando éramos pequeños y salíamos a la calle a jugar. Pues hoy vamos a jugar a un juego, a “Simón dice”, pero no va a ser tan fácil, cada vez será más complicado hasta que solo gane uno. Empezaremos dentro de quince minutos, los que queráis jugar, no os mováis de aquí, los que no jugáis, alejaros del escenario.
Me giré para preguntarle a Sarah si quería jugar, pero, no la encontré, no estaba a mi lado. Empecé a buscarla, cuando alguien me tapa los ojos con sus manos, pero no de forma bruta, sino, dulcemente.
-¿Sarah?- no contestaba, toqué sus manos para quitarlas de mis ojos, pero, no me dejaba ver, seguía con sus manos en mis ojos. Intenté tirar de ellas para quitármelas de encima, pero no podía-¿Sarah? ¿Eres tú? Venga ya, ya sé que el tema de hoy era la infancia, pero, ¿nos vamos a poner a jugar cómo cuando éramos pequeñas?
Cuando éramos pequeñas, solíamos jugar mucho a este juego. Una de las dos tapaba los ojos a la otra y cuando te los destapaba, tenías que salir corriendo a pillarla. Era un juego inventado por nosotras y raro, ya que siempre hacíamos eso y era muy fácil de atraparnos, ya que no tenías gran ventaja al salir corriendo.
-Sí, soy yo y ¿por qué no?-dijo Sarah-¿preparada?
De repente me quitan las manos de los ojos. Me doy la vuelta y salgo corriendo con una gran sonrisa y los ojos cerrados. Nada más dar un paso, me choco con alguien. No sé porque no los abrí, los tenía que haber abierto. Me quedé quieta, con los ojos cerrados, la sonrisa se me borró de la cara. No sabía qué hacer. Poco a poco abro los ojos. Su cuerpo estaba a escasos centímetros del mío. Era un chico, llevaba una camiseta blanca ajustada que le marcaban los pectorales y unos pantalones negros pitillo, olía dulce. De repente me rodea con sus brazos mi espalda. Levanté poco a poco la cabeza y lo veo. Derek me estaba mirando con una gran sonrisa. Yo lo miro impactada, no sabía cómo reaccionar, cómo me pasa la mayoría de las veces que lo veo. No sé, pero, yo siempre sabía reaccionar ante todo, hasta que llegó Derek.
-Pero… ¿Cómo?…- era lo único que podía decir, estaba muy confusa.
-Te creías que era tu prima, preciosa- me dice en voz baja o quizás, me habla normal, pero con la música, no podía oírle bien.
Escapé de entre sus brazos con brutalidad y miré a mi prima, enfadada, que presenciaba la escena atentamente.
-Sí, me creía que eras mi prima, precioso- le imité- ahora, si me disculpas, voy a matar a mi prima.
Nada más decir esto, mi prima echa a correr, entre risa, con todas sus fuerzas. Yo la iba a seguir corriendo cuando Derek me coge del brazo, frenándome y acercándome a él.
-No, no la mates. Yo te tapé los ojos antes de que llegase ella. Cuando llegó y escuchó que la mencionabas, ella te siguió el juego. Él responsable de todo soy yo.
-Ya va Superman a salvar a mi prima. Pero, tranquilo, no la iba a matar. Simplemente la perseguiría y cuando la pillase, la metería dentro de un barril y lo tiraría al mar a su suerte-dije enfadada, él no pudo evitar una carcajada y me suelta. Me aparto un poco de él y lo miro.
-Tú no quieres que corra sangre, ehh. Yo que quería grabarlo y colgarlo en youtube.
-¡Idiota!-le dije- Por cierto, ¿qué querías? Y date prisa que va a empezar el juego.
-Pues como te vi, pensé en presentarte a mis amigos, ven-dijo.
No me dio tiempo a responderle. Me cogió de la mano y me llevaba entre. Él delante y yo detrás. Llegamos a las mesas de escenario. Al lado de estas se encontraba un grupo de tres chicos y dos chicas. Un chico y una chica estaban fumando. Otro chico llevaba en la mano una botella de “Vodka”.
Logré colocarme a su lado y nos acercamos a ese grupo de jóvenes, agarrados de la mano.
-¡Hola, chicos!, os presento a Charlotte-dijo Derek.
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No se si os habré dejado con un poco de intriga, pero aquí tenéis el capítulo. El siguiente quizás tarde un poco más en subirlo, pero intentaré darme la mayor prisa posible.
Muchas gracias por leer mi novela, sois de lo mejor, os quiero ♥ 

lunes, 20 de agosto de 2012

Capítulo 3


-¿Cómo que me has mentido?- me volvió a mirar a los ojos. Estaba perpleja. No tengo ni idea de que me ha engañado.
-Bueno, no es exactamente una gran mentira, pero aún así, lo sigue siendo-me dice serio.
-¿Qué pasa?-pregunto.
-Que me ha quedado mates- me dice serio. Yo no pude evitar reírme.- No tiene gracia.
-Perdona, pero, sí, sí que la tiene. ¿Todo este numerito porque te ha quedado mates? Me pensaba que sería algo más serio-dije.
-Bueno, si… es que las Matemáticas me cuestan mucho y no veo la forma de aprobar-dijo pegando una patada a una piedra que había en el suelo.
-Bueno, pues eso habrá que solucionarlo- dije esbozando una sonrisa.
-¿Qué quieres decir?-dijo mirándome de nuevo a los ojos.
-Bueno, a mí se me dan bien las Matemáticas, tendrás que trabajar duro y estudiar mucho, pero…
-¿Charlotte?-dijo esbozando media sonrisa.
-Te ayudaré, cuenta conmigo-le dije sonriendo.
Tendríais que ver la cara de felicidad de Derek, no paraba de saltar. De repente, va y me abraza muy eufórico. Me elevó del suelo.
-Gracias, gracias, muchísimas gracias-dijo todavía abrazándome.
-¡Derek!, ¡mounstro!, ¡suéltame!-le gritaba riendo.
-¿Quieres que te baje?, pues ahora no te voy a bajar-dijo cogiéndome como un saco de patatas. Con la otra mano cogió la tabla de surf y empezó a andar.
-¡Derek!-gritaba pataleando y pegándole con mis puños en su espalda, pude notar que se estaba riendo-¡No te rías!, ¡bájame!- no me hizo caso y continúo andando. Al rato le dije-¡Cómo no me bajes, no te doy clase! Y voy enserio-dije intentando no reírme.
-Vale-dijo alargando la “a”- pero, que sepas que no te bajo porque me lo pidas, sino, porque me he cansado de llevarte-se para y me baja al suelo.
-Sí, claro o ¿será por lo de las clases?-dije arqueando las cejas. Nos empezamos a reír como dos idiotas enamorados, nada más que no estábamos enamorados, ¿no? Solo éramos dos amigos riéndonos.
-Bueno, y ¿tú que vas hacer hoy?-pregunté y nos pusimos de vuelta al camino a casa.
-Pues, lo de siempre, quedar con los amigos y todo eso…-contestó.
Pasamos la esquina de una casa y ya podía ver la larga carretera a la que daban las seis casas iguales, en las que vivíamos. Íbamos andando por la cera que pegaba a las casas y cuando llegamos a la parte a la que daba a mi jardín, nos paramos. Él me dio mi tabla mi surf.
-Gracias por llevarme la tabla-le dije.
-De nada, gracias a ti por ayudarme con las clases. ¿Qué te parece si empezamos este lunes, a las diez de la mañana en mi casa?- me pregunta.
-Vale-me limito a contestar. Él ya se iba para su casa cuando le digo-Derek.
-¿Si?, dime-me dice.
-¿Cómo os conocisteis tu novia y tú?, ¿Cómo empezasteis a salir?- vi que se le borró la sonrisa de la cara. Me miraba con sus deslumbrantes ojos azules, fijamente, confuso. Como vi que no contestaba le dije- Tranquilo, ¿vale?, no te voy a comer, no soy el mounstro de las galletas- él sonrió, movió la cabeza como diciendo “no tienes remedio” y sus rizos castaños se agitaban al ritmo de su cabeza. Yo me fui para mi casa nada más acabar de decir esto. Y él se quedó mirando cómo me iba.
Saqué las llaves y abrí la puerta. Fui a dejar la tabla de surf al garaje y fui a la cocina, mi madre ya había hecho la comida, hizo pasta. Subí a dejar las cosas de la playa a mi cuarto y bajé a la cocina.
Cuando acabé de almorzar, subí a mi cuarto, ya eran las cuatro. Decidí ducharme, así que me fui al baño, me quité la ropa y el bañador y me duché tranquilamente. No paraba de pensar en que día más raro el de hoy. Esa sonrisa, esos ojos… No, Charlotte, no pienses más en él, es imposible, si que, deja de pensar en él de una vez.
Acabé de ducharme, me lié una toalla al cuerpo y otra al pelo. Salí del baño con la ropa que me quité en la mano. Entré en mi cuarto y dejé la ropa en el suelo, luego la llevaría al cesto de la ropa sucia. Decidí poner música, encendí el equipo y puse la canción de “Give Your Heart A Break” de Demi Lovato a todo volumen. Me puse a cantar la canción inconscientemente mientras me desenredaba el pelo delante del espejo. Cantaba mal, pero, no me importaba, me divertía, solía cantar cuando estaba sola. Nada más terminar de desenredarme el pelo, veo que un avión de papel entra por la ventana y aterriza encima de mi escritorio. La canción había cambiado a “Cold Coffee” de Ed Sheeran, como supongo que sabréis, es un CD con música que grabé yo del ordenador, no tengo ninguna clase de magia que cambia los CDs solos.
Examiné el avión de papel y vi que dentro tenía algo escrito a color azul:
“No sé quién canta mejor, si Demi Lovato o tú. Tú mounstro x”. No me esperaba este avión mensajero, la verdad, pero no lo iba a dejar así. Cogí un bolígrafo de color negro y le escribí:”Demi Lovato, ¿lo dudabas? Y ¿desde cuándo eres mi mounstro? X”. Volví a darle forma de avión al papel y fui a la ventana. Ahí estaba, frente a su ventana, con una gran sonrisa. No llevaba camiseta, solo llevaba un bañador rojo. Al parecer, el también se había duchado hace poco. Yo llevaba el avión en la mano derecha y con la izquierda sujetaba la parte de arriba de la toalla donde hice el nudo, para que no se me cayese. Vi que Derek se echó para atrás, supongo que quiere que se lo tire. Muevo el brazo hacía atrás y cuando muevo el brazo hacia adelante lo suelto. Veo como el avión entra por su ventana y con un ligero movimiento de los brazos, lo coge al vuelo. Abre el avión para ver que ponía, cuando lo lee, se ríe en silencio y mueve la cabeza. Se da la vuelta y se va al escritorio, lo sé porque escuché una silla con ruedas moverse. Ya volvió a la ventana con su sonrisa y lanzó el avión de papel. Yo me aparté un poco y dejé que el avión entrase en mi habitación. Cayó al suelo y lo cogí. Me acerqué a la ventana y me apoyé de lado en ella. Lo abrí y ponía: “Desde que eres una galleta. ¿Qué?, ¿aún no te has ido? X”.
No pude evitar sonreír con su comentario de la galleta. Levanté la vista de la carta y lo miré. Me estaba mirando atentamente para saber mi reacción. Me di la vuelta y me dirigí al escritorio. Allí escribí: “No, no me ido aún, ¿no me ves aquí? Y… ¿pretendes que me vaya en toalla? No sé que ponerme. Típico dilema. Jajaja x”. Volví a hacer el avión y me acerqué a la ventana. Vi que estaba allí esperándome. Tiro el avión y en vez de entrar por la ventana, choca con la pared y cae en su jardín. Derek se reía sin parar, justo cuando le miré, se estaba tirando al suelo de la risa. Me volví a mí escrito, enfadada, cogí un papel y volví a escribir lo que puse en el avión de papel. Cuando acabé, hice el papel una bola y me dirigí a la ventana. Derek se estaba poniendo de pie cuando le tiré la bola con todas mis fuerzas. La bola dio en sus pectorales y salió disparada al otro lado de la habitación. Él fue a recogerla y después volví a escuchar la silla, supongo que irá a contestar. De mientras, fui al armario para decidir que ponerme. Estaba dudando entre un vestido azul turquesa con alguna que otra raya de hilo negro sin tirantes y ajustado por arriba o un mono vaquero con una camiseta blanca básica. Se me había olvidado que tenía el equipo de música encendido, ahora estaba empezando a sonar “Moves Like Jagger” de Maroon 5 y Christina Aguilera, de verdad, adoro esta canción. Cogí las dos perchas con la ropa, cuando vi que la bola de papel entró en mi habitación cayendo encima del escritorio, fui a la ventana para enseñarle las dos prendas a Derek. Él seguro que me quita la duda. Cuando me encontraba delante de la ventana, levanté la mano en la que tenía el vestido, después levanté la otra mano en la que tenía el mono y después me encogí de brazos. Él puso su dedo doblado sobre sus labios y me miró a mí y a las dos prendas, lo estaba pensando. A los pocos minutos señala el vestido azul turquesa. Le levanto un dedo dando mi afirmación, voy al armario, guardo el vestido azul y vuelvo a la ventana. Le enseño el mono y asiento. Él se limita a reír moviendo la cabeza. Ahora estaba sonando “Look After You” de The Fray. Dejo el mono encima de la cama y veo la bola de papel encima de la mesa. Me acerco a ver lo que me escribió, la abro y veo que pone:”Sí, te veo, y por mí, como si no llevas la toalla. X”.
Dios, se habrá quedado pillado, me dice esto y yo voy y le enseño las dos prendas de ropa. Para mí que sabe que no la había leído, se la hubiese liado a lo grande. Le escribo: “Eso no te atreves a decírmelo a la cara, guarro”. Vuelvo a hacer una bola con el papel y voy a la ventana. Él se había puesto una camiseta negra y se había peinado. Iba a salir de la habitación cuando le tiro la bola de papel y le da en la espalda. Mientras él la lee, yo bajaba el top amarillo, me iba a cambiar y no me hacía gracia que me vieran los vecinos ni nadie. Cuando bajé el top escuché algo.
-¡Por mí, como si no llevas toalla!- vaya, Derek se atrevió. No pude evitar sonreír, no sé cuantas veces he sonreído ya hoy, pero, era imposible no sonreír con Derek.
Después, baje el top amarillo de la otra ventana. Primero me puse la ropa interior, después la camiseta blanca básica y a continuación, el mono vaquero. De zapatos me puse mis Converse blancas. Me puse mi collar, cogí un poco de dinero, las llaves y él móvil y me los guardé en los bolsillos. Cogí las toallas y la ropa. Fui al baño a dejar las toallas y después bajé las escaleras y fui al garaje, dejé la ropa en el cesto de la ropa sucia y fui a despedirme de mis padres. Estaban en el salón viendo la televisión.
-Papá, mamá, me voy a la casa de la prima-les dije.
-Vale-dijo mi padre.
-Ten cuidado con la carretera-dijo mi madre.
Salí de casa y fui a casa de mi prima. Por el camino no me encontré con nadie. Llegué a su casa, era bastante grande, tenía un gran jardín delantero y trasero, la casa era un triples y tenía piscina. Abrí la verja blanca que rodeaba el jardín y al pasar, la cerré. Llegué a la puerta y toqué al timbre. Una mujer alta, de pelo rizado, corto y pelirrojo con unos preciosos ojos verdes abrió la puerta.
-¡Charlotte!, ¡cuánto tiempo!- era mi tía, no ha cambiado mucho desde el año pasado. Llevaba un vestido de muchos colores con flores y unas sandalias verdes.
-¡Sí!, desde el año pasado. ¿Está Sarah?-dije.
-Sí, está arriba, en su habitación.- la habitación de Sarah estaba en el desván, era muy grande, adoraba su habitación. La última vez que la vi, tenía el suelo y pared de madera. Como quedaba muy soso, me acuerdo que cogimos brochas y pinturas de diferentes colores. Empezamos a hacer caritas, dibujos y escribimos muchas frases y palabras en ella. Después colocamos posters y fotos. La habitación quedó genial.- Tú tío y Logan- mi primo, el hermano mayor de Sarah- han ido a pescar. ¿Cómo están tus padres?
-Están bien, ahora mismo están en mi casa.
Cuando acabé de decir esto, veo a Sarah bajar las escaleras.
-¿Quién es?- pregunta y cuando me ve, se tiró a abrazarme-¡Charlotte!, ¡Lotty!, ¡cuánto te he echado de menos!-yo le correspondí el abrazo. No ha cambiado desde la última vez que la vi, con su pelo castaño que le bajaba con grandes tirabuzones y sus ojos color café.
-¡No me llames Lotty!, sabes que no me gusta.
-¡Anda, vamos a mi habitación!- me coge de la mano y me obliga a subir las escaleras corriendo.
Llegamos a su habitación y cierra la puerta, si es que se le puede decir puerta, ya que su puerta estaba en el suelo. Su habitación está justo como la dejé, no ha cambiado, siguen las caritas felices y las frases, eso respecto a la pared, porque el suelo lo ha enmoquetado con una alfombra morada que ocupa todo el suelo, hasta la puerta, pero, está cortada para que se pueda abrir. Tenía tres ventanas en cada pared. Su cuarto tenía lo que toda chica deseaba, desde un gran armario con mucha ropa, hasta un baño propio. Seguro que pensaréis que es una chica pija, pero, no lo era en absoluto. Era una chica normal que tuvo la suerte de tener unos padres con dinero, aunque, no entiendo una cosa. Si sus padres tienen bastante dinero, ¿por qué viven aquí?, es decir, pudiendo vivir en cualquier lado, ¿por qué escogieron aquí? La escuela y el trabajo de sus padres no están aquí, en el pueblo, sino en una ciudad que está a unos 50 km de aquí.
Al ver que no decía nada, ella me dice algo.
-Menos mal que he bajado a preguntar quién es, sino, ¡no hubieses subido en la vida!, ¡con lo que le gusta hablar a mi madre!- nos reímos las dos ante su comentario- Y, ¿qué tal tu vida por la capital?
-Pues, bien, ha sido un buen año, yendo con mis amigos y amigas a muchos sitios y lo he aprobado todo. Solo queda una cosa, disfrutar del verano al máximo. ¿Y tú qué tal?- dije mientras nos tumbamos en su cama boca abajo y encendía el portátil que estaba encima de la cama, enfrente nuestra.
-Pues, bueno, bien, con mis amigos de aquí, con mis amigos de la ciudad, echándolos de menos en verano. Esperando para verte y en el instituto… paso palabra.
-Por lo visto, te ha ido bien en tu primer año de bachillerato.
- No sé porqué escogí bachillerato de ciencias, si yo soy de letras.
-¿Y me lo preguntas a mí?, no será que lo escogiste porque yo lo escogí, ¿verdad?- la miré con los ojos entrecerrados.
-Bueno…
-¿Sarah?-arqueé las cejas.
- Es que mirándote a ti, me parecieron fáciles y como no tenía claro lo que quería hacer de mayor… Pero, ¡Ya lo sé!, quiero estudiar español y dar clase aquí, en Reino Unido.
-Pues este verano a estudiar mucho, para el año que viene poder escogerte todo de letras. Parecerán fáciles en mí porque me gustan. Bueno, no me quiero amargar, que el verano no dura eternamente- mientras decía esto, veo que Sarah se había metido en twitter-¿Qué hay de nuevo por twitter?
-De One Direction dirás, ¿no? Pues están todos de vacaciones, se ve que les han dado todo el verano para que los disfruten. Niall se ha ido a Marbella con algunos amigos y su padre. Liam se ha ido de vacaciones a casa de sus padres. Louis se ha ido con Eleanor a Francia. Zayn, pues con su familia y de party hard, all day, all night y Harry, está con su madre y con su hermana mayor en su casa, mira, hay fotos de Harry con fans en la puerta de su casa.
Por un momento, me acordé de Derek, se parece un poco a Harry. Me hizo gracia la foto, es que los dos sonríen de la misma manera, pero, está claro de que Derek y Harry no son familia. Si lo fuese, hubiese visto fotos, ya que, todos hemos visto fotos de la familia de Harry y por ahí no aparecían ellos.
-¿De qué te ríes?, ¿qué tiene de graciosa la foto?-pregunta Sarah curiosa.
-Pues, que mi vecino se parece a Harry y…-me cortó, no me dio tiempo a acabar de hablar.
-¡¿Qué tu vecino está en su casa?! , es decir, ¡¿Habéis coincidido?! Y encima, ¡¿se parece a Harry?!, ¡¿Harry Styles?! Dios… ¿Me lo presentas?
-Sí, sí y sí. Pero que sepas que tiene novia.
-Tenía novia, hasta que me conoció a mí- no pude evitar reírme con su comentario- y… ¿tú cómo sabes que tiene novia?- dijo entrecerrando los ojos.
-Pues, porque me lo dijo- respondí simplemente.
-¡¿Has hablado con él?!-dijo mirándome con la boca abierta.
-Sí, y tú hablarás con él esta noche, en la fiesta de la playa, porque… iremos, ¿no? Le dije que a lo mejor nos pasábamos por allí.
-¡Claro que sí! , ¡Faltaba menos!-dijo mi prima emocionada.
-Bueno, ¿salimos a dar una vuelta?-pregunté un poco aburrida.
-Bueno, vale, espera que ponga un tweet- veo que escribe: “yo y @charlottelovemusic nos vamos a perseguir Kevins, ¡hasta luego!”- listo, ¿nos vamos?-dijo cogiendo un poco de dinero, el móvil y las llaves. Llevaba puesto unos shorts fucsia y una camiseta azul marino de manga corta, nada pegada y un poco transparente, pero no mucho.
-Vamos-contesté.
Salimos de su habitación, bajamos al salón y nos despedimos de su madre. Después, salimos a la calle y decidimos ir al paseo marítimo. Por el camino no paramos de hablar de tonterías y reírnos mucho. De verdad, la echaba muchísimo de menos.
Cuando llegamos a la plaza que daba al paseo marítimo, Sarah me dijo algo.
-¡Lotty!, ¡mira!- dijo moviendo los brazos señalando un lugar.

domingo, 19 de agosto de 2012

Capítulo 2


Piiiiii piiiiii piiiiiiii piiiiiiiii piiiiiiiii. Sonaba el despertador, como siempre, no tenía ganas de levantarme, cuantas veces se me ha pasado por la cabeza estrellar el despertador contra la pared pero no lo hice. Apagué el despertador y me tumbé de nuevo, pero, entre que el despertador me había desvelado un poco y entraba bastante luz por las ventanas, no me podría dormir de nuevo, no sé porque por la noche no baje las persianas o por lo menos el top, esta noche me encargaré de que esté bajado el top antes de irme a dormir.
Hoy es sábado, un día en el que suelen venir más personas a la playa de los pueblos cercanos a este. Como hoy tenía pensado ir a la playa, antes de bajar a desayunar me vestí, me puse un bikini negro con las letras de “roxy” de color verde, rosa y amarillo chillón. Como no, también me puse mi collar de la suerte en verano, se trataba del típico collar de trozos cuadros y blancos de conchas muy juntas que llevaban las típicas personas surferas en las películas, para mí era muy especial, me lo compré hace tres años en un puesto del paseo marítimo, yo siempre por ese tiempo pensaba que era la chica con menos suerte del planeta y desde que me lo compré, no volví a pensar eso, vi la vida de otra manera, es increíble lo que puede hacer un collar en tu vida, ya sé que lo más seguro que si vi la vida de otra manera, no iba a ser por el collar, pero me gustaba pensar que sí, desde entonces siempre lo llevo conmigo en verano. Después, me puse unos shorts vaqueros claros, una playera azul en la que ponía tres veces la palabra Summer en color blanco y unas chanclas. A continuación, cogí mi bolsa de tela negra con muchas rallas de colores y metí la toalla, el móvil y las llaves. Luego, salí de mi habitación y me dirigí a la cocina. Di los buenos días a mi padre y a mi madre, y a continuación me sirvo un tazón de leche fría con cereales, cuando me lo tomo, les digo a mis padres que estaban sentados en la cocina:
-Mamá, papá, me voy a la playa, ¿sabéis si hace muchas olas?

Como ellos salen a correr por las mañanas muy temprano, a lo mejor saben cómo está la playa, para buscar la tabla de surf o no.
-Buff, hace muchas olas, ¿por?-dice mi padre.
-Porque voy a la playa un rato y como hay olas, pues para saber si me llevo la tabla o no-digo yo.
- Pues ten mucho cuidado surfeando, las olas son bastante altas-dice mi padre, que aparto un momento el periódico para mirarme.
-Siiii papá, lo tendré-contesté.
-Espera Charlotte, te acompaño, que voy a la tienda a comprar comida, ya que aquí no hay casi nada, espera me cambio y vamos-dijo mi madre subiendo a su habitación.
Yo de mientras fui al garaje para buscar la tabla de surf. Entraba luz por las ventanas del garaje sí que no tuve que encender la luz. Recorrí el estrecho pasillo entre el coche y la pared hasta llegar a la pared donde deje la tabla la última vez que la cogí. Estaba tapada con una sábana blanca para que no se llenase de polvo o cualquier otra cosa. Le quité la sabana, ahí estaba, justo como la dejé. Deslicé mi mano por la tabla de madera, tan lisa, sin ninguna astilla aunque estaba un poco vieja. Era de un tono de madera claro y tenía tres rayas azules un poco anchas, una pasaba por el medio y las otras dos un poco más separas de esta, en los lados. Como era un poco más alta que yo, tuve que ponerla de lado y volver a pasar por el estrecho pasillo hasta la puerta. Dejé la tabla al lado de la puerta que daba a la calle y volví a cerrar la otra. Justo cuando la cerraba, mi madre bajaba las escaleras.
-¿Lista?- me dice cogiendo su bolso del perchero y las llaves de la casa.
-Vamos-dije simplemente.
Salimos por la puerta y al llegar a la cera de la calle.
-¡Hola!, ¿cuánto tiempo no?-dijo una mujer acercándose a nosotras.
No, no, no puede ser. Un chico moreno, alto y con ojos azules la seguía por detrás cogiendo de la mano a una niña pequeñita de más o menos seis años, era rubia y con los ojos azules, supongo que sería su hermana, ya que se parecían bastante. Eran los vecinos. ¿Por qué?, ¿Por qué después de la vergüenza que pasé ayer me lo tengo que volver a encontrar? Bueno, somos vecinos, es normal que tarde o temprano nos tuviésemos que encontrar.
-¡Hola!, si es verdad, desde la escuela, ¿cómo me has reconocido? Jajajaja, ¿qué tal tu vida? ¿Habéis venido de vacaciones?-Dijo mi madre, parece como si no supiese que son los vecinos, si es capaz de no saberlo.
-No has cambiado mucho, no me ha costado mucho reconocerte, jajajaja. Pues bien, hemos venido mi marido, mis dos hijos-dice señalándolos- y yo de vacaciones los tres meses del verano, como mi marido trabajaba y por problemas personales, no podíamos pasar aquí todo el verano, pero por suerte, este verano si lo podemos pasar aquí.
-Pues vaya, nos pasa lo mismo con lo de los veranos, a lo mejor por eso no nos hemos visto, jajaja. ¿Estos son tus hijos? Que guapos son los dos, madre mía-dijo tirándole un poco de moflete a los dos, no puede evitar reírme, me recordaba a una abuelita. De repente, mi madre se gira mirándome con una mirada asesina, vuelve a mirarlos a ellos y dice- Pues, yo he venido aquí también los tres meses del verano con mi marido y mi hija, vivimos justo aquí, en esta casa-dice señalándola.
-¡Ala!, ¡no lo sabía!, ¡nosotros vivimos justo en la casa de al lado!-dijo señalándola.
Miré al chico que esbozaba una gran sonrisa, él sí que lo sabía bien que yo vivía ahí y yo que él vivía ahí. Tiene pinta de estar aguantándose la risa por educación, yo no pude evitar mirar al suelo sonrojada.
-¡Yo tampoco lo sabía!, haber si quedamos algún día y algo, Jajaja. Yo iba ahora a comprar a la tienda y mi hija, Charlotte, me va a acompañar a la tienda y después se va a la playa.
-Yo también iba a la comprar a la tienda e iba con mi hija pequeñita, Lana y mi hijo, Derek iba a la playa, pero como Lana se ha empestillado en que Derek nos acompañe, pues aquí estamos, jajaja.
- Pues, ¿porqué no nos vamos las tres juntitas a la tienda y dejamos a Charlotte y a Derek que se vayan a la playa?-dijo mi madre preguntándole a Lana.
Lo que me faltaba a mí ahora, se nota que mi madre quería que hiciese nuevos amigos, ya que aquí solo me junto con mi prima y a veces con sus amigas, pero la verdad, es que no me apetecía hacer nuevos amigos aquí. Si que se llamaba Derek, me gusta su nombre, pero tiene pinta de ser un chulito de playa. Iba con un bañador negro con unos puntitos blancos muy pequeños en los lados del bañador. Llevaba también una toalla roja pasada por encima de un hombro y dejándola caer sobre su tableta de chocolate, por no decir sus perfectos pectorales. Vamos, parecía el típico chulo de playa, pero bueno, no lo juzgaré, no lo conozco, no puedo decir nada de cómo es de actitud, a demás, si ni siquiera he hablado con él y la verdad no me apetecía mucho después de lo de anoche. Tendría que decir algo para ir yo sola a la playa, pero, ¿qué?... ¡Ya sé!
-Mamá, a lo mejor Lana quiere ir con Derek hasta la tienda y yo si queréis puedo…-no puede acabar la frase ya que Lana estaba hablando.
-¡Vamos, vamos!-dijo Lana soltándose de la mano de Derek y agarrando a mi madre y a su madre de la mano y decía-Adiós Derek, adiós Charlotte-lo dijo con una voz muy adorable.
Ellas empezaron a andar y yo me quedé ahí, con la palabra en la boca, parada, sujetando la tabla y el chico estaba mirándome, haber si decía algo.
-…irme sola a la playa-dije con un suspiro.
-No te han escuchado… Tranquila, ¿vale?, no te voy a comer, no soy el mounstro de las galletas-dijo
-¿Desde cuándo soy una galleta?-dije arqueando las cejas.
-¿Desde cuándo soy un mounstro?-dijo él arqueando también las cejas.
-Me gusta el mounstro de las galletas- dije mirando dentro de mi bolsa, le iba a enseñar mi toalla, justamente era del mounstro de las galletas, dejé la tabla en el suelo.
-Oh, vaya… y a mí la galleta-dijo él.
-Em…-saco la toalla negra y la estiro en el aire para que vea el mounstro de las galletas y arqueo las cejas, ¿me acaba de decir que le gusto?, que superficial.
-Ah… ¿ese mounstro?-dijo mirando la toalla.
Nos reímos a carcajada limpia, ahora he sido yo la que le ha pillado a él.
-Esta vez te he pillado yo a ti- dije al acabar de reírme.
-Pues, hija, si estas buena, ¿tengo yo la culpa?-dijo.
Guarde mi toalla en la bolsa y me la colgué, cogí la tabla y dije:
-Que superficial eres, papá-dije poniendo los ojos en blanco.
-Tranquila, eh, que tengo novia-me miró con los ojos entrecerrados.
-¿Qué te hace pensar que me interesas?-volví a arquear las cejas- no soy tan superficial como cierto mounstro, yo me fijo en cómo son las personas.
-Pues, no se… ¡cómo te quedaste embobada mirando por la ventana anoche! Y ahora, vamos a la playa, que me están esperando-dijo y salió andando y se giró ya que yo no andaba.
-No te voy a mentir, no merece la pena, te estaba mirando el otro día por la ventana, ¿algún problema?, estaba abriendo las ventanas y esperaba encontrarme la tuya cerrada, como siempre que venía todos los veranos y al verla abierto me choco-expliqué.
-Y más te choco cuando te distes cuenta de la hermosura de vecino que tienes-dijo él.
-Creído - dije poniendo los ojos en blanco y empecé a andar.
-Eh, eh, eh, espera un momento, yo digo que soy guapo, no me creo más guapo que nadie ni que soy mejor que nadie, vale, ¿guapa?
-Eh, eh, eh, espera un momento, yo no soy guapa ni me lo creo, soy normal-dije imitándole.
-Bueno, vale, dejemos el tema. ¿Cuántos años tienes?
- Dieciséis, este verano cumplo diecisiete, ¿y tú?
-Cumplí los diecisiete en Marzo.
-Ah…, ¿Te gusta hacer surf?
-Sí, me encanta, pero, hoy no hago, porque, repito, he quedado con mis amigos y mi novia en la playa.
-Pues, como ves, a mi también, a ver si quedamos algún día para surfear, no conocía a nadie que también le gustase surfear. Ya me has dicho que has quedado, no seas pesado.
-¿Quedar algún día? ¿Es una cita? Lo siento, pero tengo novia.
-¿Es que si quedamos significa que vamos a ser novios? A ver, te voy a dejar clara mis intenciones, solo te quiero tener como amigo.
-¿Qué me quieres tener? ¡¿Qué comes amigos?! Joder, no me  esperaba eso de ti…
-¡No!, ¡Que seamos amigos!
-¿Me quieres comer?-dice arqueando las cejas.
-No tienes remedio… me caes bien-dije sonriendo
-Es la primera vez que me dicen algo así, que no tengo remedio y después que le caigo bien.
-Pues alguno de tus amigos te lo deberían de haber dicho, porque es verdad. Oye, ¿tienes móvil? Y no repitas que tienes novia, que ya lo sé y te repito, solo amigos.
-Sí, tengo móvil, pero sueña si piensas que te lo voy a dar, no se lo he dado ni a mis amigos ni a mi novia…
-¿Enserio?, pues vaya, así de bien confías tu en tu novia y amigos…
-¡No me hace falta dar el número!, si, ¡total!, nos vemos casi todos los días y si necesito ir a hablar con alguien pues voy a buscarlos-ya habíamos llegado al paseo y veo que tres chicos y dos chicas lo saludaban a lo lejos-Y mi novia…, la verdad, es que no veo nada serio, nos conocemos de apenas unos días y como está buena, ¿por qué no?, solo durará el verano. Bueno, adiós galleta, no me espíes por la ventana ehh- me giña un ojo y se va corriendo a donde estaban sus amigos y amigas.
Yo seguí el paseo marítimo hacia la izquierda, para ir al lugar donde mejor se surfea. Llegué allí, estiré mi toalla y dejé mi bolsa. Me quité la ropa, la dejé encima de la toalla, y sin pensármelo dos veces, corrí al agua con la tabla en la mano. No sabéis todo el tiempo que he estado esperando esto.
Me pasé un buen rato surfeando, las olas eran perfectas para surfear, altas y de las que podías surfear dentro de ellas, como a mí me gustaban. Acabé reventada, así que, dejé la tabla encima de la arena, me tumbé en la toalla y de lo cansada que estaba, me quedé durmiendo, boca abajo.
A la hora y pico, abro los ojos, levanto la cabeza y veo a Derek, tumbado enfrente de mí, mirándome.
-Hola, galleta-dijo con voz dulce.
-¿Mounstro? ¿Qué haces aquí? ¡Me has asustado!-dije poniendo cara de enfado.
-Menudo recibimiento, llevo aquí, media hora, tumbado, esperando a que te despertases y me llamas mounstro…
-¡Oh! Lo siento… si no quieres que te llame más mounstro no te lo llamaré...
-JAJAJAJAJAJAJA, ¡Si hasta parece buena y todo! ¡Hasta recién levantada!
-¿Qué quieres decir?, a mi no me hace gracia.
-Pues que eres y estás buena, ¿algún dato más?
-Pues que yo no soy tan tonta como tu novia como para salir contigo.
-¡Oohhh!, ¡Hasta es lista! Dios, no me esperaba eso de ti, me has decepcionado.
-¡Qué tonto eres!
-Si me vas a insultar cada vez que nos veamos, vamos bien, amiga.
-¿Amiga?
-Bueno… ¿no querías ser mi amiga?
-Eso no se pregunta, eso surge.
-Bueno, entonces, vecina, ¿eso ha surgido ya no?
-Sí, eso sí-nos reímos los dos- y… ¿qué haces aquí?
-Bueno, acompañé a mi novia a su casa y cuando iba a la mía, te vi aquí, durmiendo, tan tranquila y pensé: “¿por qué no fastidiarla un rato?”
-Qué bonito, pero, no me has fastidiado, si te das cuenta, no me has despertado, me he despertado yo sola.
-Es que parecías tan buena cuando duermes, me recordabas a mi hermana, pero, tú eres más grande…
-Jajajajaja, pues si tan grande soy, no sé porque me llamas galleta.
-No te he llamado gorda, que no lo eres, solo, que eres más mayor que mi hermana.
-Y eso es obvio, ¿no?
-Claro.
Nos callamos un momento y después Derek dijo:
-¿Vas a ir esta noche a la fiesta?
Al principio no sabía que fiesta decía, pero después me acordé de que todas las noches se celebraban fiestas en la playa.
-Pues, no se… Esta tarde iba a visitar a  mi prima, ya que hace mucho que no la veo… a lo mejor nos pasamos.
-Pues yo suelo ir todas las noches, me gustan los temas, son muy variados y la música es buena.
-¿Qué ponen? ¿Juan Magan y Pitbull? ¿Esa porquería?
-Oye, no me subestimes, yo no escucho esa porquería de música, a mi me gusta el rock and roll, algunos grupo de pop-rock, soy variado, pero eso del reggaetón-to, no me gusta. Pero, si vas a una fiesta, te tienen que poner música para bailar y es normal, a todos mis amigos les gusta esa música.
-¡Dios, dios!, ¡menudo discurso!, eres como yo con la música. Esto sí que no me lo esperaba de ti. Tú, que vas de chulito de playa y que parece que te pasas todo el día escuchando reggaetón-to. Si hubiese sabido tus gustos musicales desde el principio, me hubieses caído bien desde el primer momento.
-Tú no te cortas ni un pelo, ehh. Eres muy sincera. Eso de chulito de playa que escucha todo el día reggaetón duele. Si nos conocemos desde esta mañana, ¿no te había caído bien?-dice arqueando las cejas.
-Oh… lo siento… no quería ofenderte… No sé si te lo habré dicho ya, pero, no me caen bien los chulitos de playa, y tú lo pareces.
-Jajajajajajaja, me parece que tú no eres de las que finge ser buena persona, no te gusta ofender a la gente, pero lo haces inconscientemente porque eres sincera. Y respecto a lo de chulito de playa, solo… tengo buen gusto.
-Jajajajajaja, Dios mío, me parece que en un solo día tú me conoces mejor que yo misma en dieciséis casi diecisiete años. Si, si, buen gusto, sobre todo en lo de escoger a tus caniamigos y choninovia. Hijo, no me gustaría ver tus notas de 1º de Bachillerato, porque, no has repetido ¿no?
-Jajajajaja, esa es buena. Y, de nuevo, te equivocas respecto a mí. Yo no he repetido y ni lo tengo pensado. Cuando quieras te enseño mis notas, son casi todo notables, algún que otro bien y suficiente y, cómo no, un sobresaliente en E.F.
-Hoy no paramos de sorprendernos el uno al otro, jajajaja. Bueno y ¿ahora qué hacemos?-saqué mi móvil y miré la hora- son las 2:20 de la tarde, las 3:20 en España.
-Bueno, pues, vamos a casa, ¿no?
Guardé el móvil, me levanté y como tenía el bañador seco, me vestí. Cuando iba a doblar la toalla, veo a Derek, pegando saltos a la pata coja, agachado.
-¿Qué haces?-le pregunté con cara rara.
-Imito tu baile sexy.
-¿Qué baile?-preguntó más extrañada.
-Pues el de ponerte los pantalones.
Le pegué un puñetazo en el brazo para que parase.
-¡Ahhhh! ¡Qué dolor! ¡Ahhh!- dice tirándose al suelo y rodando por la arena-¡Ahhh!-no pude evitar reírme- te hace gracia mi dolor ¿eh?
- Que mal actúas, no tienes remedio- dije poniendo los ojos en blanco.
-¡Yo actúo bien! No has… ¡Pareces mi madre! Jajajajaja-dice cuando pongo los ojos en blanco.
-Soy tu hija, me parezco a tu madre y durmiendo me parezco a tu hermana, ¿alguien más?
Doblamos las toallas, yo la guardé en la bolsa, me la cuelgo y cuando le miro, ya tenía la toalla colgada del hombro y había cogido mi tabla de surf.
-Pues, no lo sé, ya veré más adelante-dijo esbozando una sonrisa, tiene una sonrisa adorable- yo te llevaré esto-dice moviendo la tabla de surf.
-No hace falta, la puedo llevar yo-le dije cogiendo de un lado la tabla e intentando quitársela, pero no podía, tiene más fuerza que yo.
-Insisto, la llevo yo.
-Mira, no voy a insistir, esto pasa pocas veces en la vida-le dije encogiéndome de hombros.
-¿Nunca te ha pasado una cosa así?- me dice mirándome sorprendido.
-La verdad es que no, nadie.
-A mi me enseñaron desde pequeñito, que a las chicas hay que tratarlas con respeto y ayudarlas en todo lo posible. Hay que ser un caballero. Me lo enseñó mi abuela.
-¡Oh! pues tu abuela estaba y está en lo cierto, siempre hay que ser un caballero. En estos tiempos no queda de eso. Jajajajaja parezco una ancianita hablando de la juventud.
Al decir esto, el chico se ríe un poco. Seguimos el camino en silencio, disfrutando del paseo, cuando de repente me llaman al móvil. Empieza a sonar la canción de Taken de One Direction. Me paro y me pongo a cantar la canción mientras saco el móvil y veo que Derek la tararea mirando al suelo, parado a mi lado.
-¿Si?
-(…)
-¡Ah!, ¡Hola Sarah!, es que no he mirado quién me había llamado jaja. ¿Cómo estás?
-(…)
-Me alegro de que estés bien. Bueno, yo estoy… ¡Muy Bien! Jajaja.
-(…)
-Vale, entonces a las cinco y media en tu casa. Te iba a llamar yo hoy para quedar jajaja. Bueno, te dejo, que voy a mi casa, ¡adiós!

Cuelgo el móvil y lo guardo. Veo que Derek no se había movido de su sitio y me estaba mirando.
-¡Eoo! ¿Es qué tengo monos en la cara?
-¡Osti!, perdona, es que estaba pensando…
-Jajajaja, tranquilo, eso fue lo que me pasó a mi cuando te vi por la ventana.-le dije- Oye, ¿es que te sabes la canción que ha sonado antes?-veo que me mira sin entender, hasta que entiende que era la canción de cuando me llamaron al móvil.
-No, no me la sé. La había escuchado en la radio, pero no tengo ni idea de quienes son los cantantes. Por lo visto, tú si sabes quienes son, jajajaja.
-Sí, son One Direction, son unos muy buenos cantantes, son de lo mejor que me ha podido pasar, no soporto ver como cada día se llenan de falsas fans que ni siquiera han escuchado más canciones suyas que no sea la de What Make You Beautiful y que siempre estén diciendo que son muy guapos, solo les interesan eso. Bueno, no te hablaré más de ellos, que seguro que te aburriré jajaja.
-¡Descuida!, ya me escuchaste hablando así antes, jajaja.
-Jajaja.
-Charlotte…-dijo con cara seria y mirándome a los ojos. Sus ojos azules brillaban. Hasta serio es guapo.
-¿Si? -me limité a decir.
-Te he mentido-dijo apartando su mirada de la mía para mirar al suelo.

jueves, 9 de agosto de 2012

Capitulo 1


Hoy, viernes, empieza el primer fin de semana desde que nos dieron las vacaciones de verano, me encuentro en el coche, con mi padre y mi madre, dirección a un pequeño pueblo de Reino Unido llamado Soluna, me sorprende que el nombre esté en español por lo de Sol-luna, ya que solo se habla ingles, pero yo pienso que se llama así porque la playa y el tiempo es como en España, una cosa un poco sorprendente en Reino Unido, no entiendo como puede ser tan poco conocido. Estaba anocheciendo, el cielo estaba en un tono azul oscuro con alguna que otra nube rosa, pasábamos entre una que otra montaña, estaban deshabitadas con algún que otro arbusto.

Seguro que os preguntaréis quién soy yo, yo simplemente soy una chica llamada Charlotte de 16 años, de una estatura y tamaño normal en mi edad. Mi pelo es simplemente rubio, ni de tono muy claro ni de tono oscuro, largo y liso con un poco de ondulación al final. Mis ojos son grandes de color verde oscuro intenso, era lo que más me gustaba de mi aspecto. En cuanto a mi forma de vestir, me gustan mucho las playeras y shorts de todos los colores y formas. Sobre mi personalidad, no os puedo contar mucho, aún no me he encontrado a mí misma, lo poco que os puedo contar es que me encanta dibujar, todo lo que tenga que ver con el agua: nadar, surfear,… por lo tanto no tengo problemas respecto al tema de ahogarme; y la música, oh si, la música, es lo que más adoro en este mundo. Mis gustos con respecto a la música son muy variados, pero hay un tipo de música que no soporto: el reggaetón. Me parece una forma de expresar “música”, si es que a eso se le puede llamar música, horrorosa y absurda.
Ya se había hecho de noche, como seguíamos por las montañas, solo se veía donde enfocaban los focos del coche y apenas un poco del paisaje por el resplandor de la luna. ¡Ahí esta!, Puedo ver el pequeño pueblo de Soluna a lo lejos, aunque cuando estas dentro, no te parece tan pequeño, es precioso. Al principio del pueblo te encuentras algunas casas en la montaña, unas un poco distanciadas de las otras, pero no casas viejas, sino, casas nuevas y modernas y separadas con bastante distancia. Al adentrarte al pueblo te puedes encontrar un pequeño centro comercial, un gran hotel que también tiene apartamentos para alquilar, supongo que será las casas que nos encontramos al principio del pueblo, no crea que sean muy viejos los apartamentos la verdad. También podemos encontrar una gran playa, parece que se divide en partes, por un lado está la zona donde van muchas personas a hacer surf, ya que hay buenas olas; por la zona central se encuentra la playa con mucha arena dentro del agua, ni una sola piedra y si te metes mar a dentro un poco, puedes ver bastante peces exóticos y de muchos colores; luego está el otro extremo de la playa, que tiene como grandes piedras dentro del agua que sobresalen y salientes de tierra, donde se suelen colocar las personas que van a pescar por entretenimiento y diversión. Podemos encontrar también un gran paseo marítimo, el centro de este da a una gran plaza donde se suelen realizar eventos y concursos. En el resto del pueblo podemos encontrar casas y tiendas, unas al lado de las otras, unas más nuevas y otras más viejas. Aunque parezca increíble, no vive mucha gente en este pueblo, la playa no está a reventar como las de las grandes ciudades, se vive bien. Todas las noches de verano, como vienen a veranear bastantes jóvenes, se celebran fiestas en la playa, cada fiesta de un tema diferente, solamente te puedes enterar del tema cuando estás en ella, no cuesta nada, es gratis, para que todo el mundo podamos disfrutar de ellas.

No sé cómo, pero ya estábamos aparcando el coche en la acera de enfrente de mi casa para bajar las maletas, estaría distraída y se me habrá pasado el tiempo volando, había sido un largo viaje. Bajamos del coche, mis padres sacaban las maletas y las dejaban en el suelo.

-Charlotte, llevas tus maletas a tu habitación-dijo mi padre.

Yo le obedecí, cogí las maletas y seguí a mi madre, que iba a abrir la puerta. La casa era normalita de tamaño, ni muy grande ni muy pequeña, tenía un pequeño jardín en la parte delantera de la casa y por detrás. Al entrar te encuentras un largo pasillo. Al principio del pasillo, a la izquierda te encuentras unas escaleras de madera, debajo de estas hay una puerta que da al garaje y a la derecha te encuentras un gran marco de madera de una puerta, pero sin ella, que da a un espacioso salón. Al fondo del pasillo, a la derecha, te encuentras una puerta que da a una cocina y a la izquierda, otra puerta que da a un baño. Ya al final del pasillo, hay otra puerta que da al jardín. Subo las escaleras y voy a mi habitación. En la parte de arriba hay cuatro habitaciones, dos en cada lado y están pintadas de blanco. A la derecha, la primera habitación es la mía y al otro lado se encuentra la de mis padres. Siguiendo el pasillo, más adelante te encuentras: a la derecha, una sala con unos sofás, una mesita y las cosas de coser de mi madre; a la izquierda, se encuentra el baño grande; al fondo del pasillo, para acabar, hay una gran ventana y en el techo, hay como una palanca, que si tiras de ella, aparecen unas escaleras que dan al tejado, el tejado de la casa no tiene barandilla, por lo que es poco seguro estar ahí, aún así, yo subía mucho, era un lugar que me relajaba y se veía un poco la playa al fondo. Los tejados están uno tan cerca de otros que si te das impulso y saltas, caerás en el tejado del vecino. Todas las casas que dan a esta carretera, que son unas seis, tienen la misma estructura, vamos, que si entrase en una no me perdería. Esto es una cosa rara aquí, ya que todas las casas son diferentes, pero hay algunas excepciones.

Entré en mi habitación, sigue igual como la dejé, la pared era de un tono rosa pastel y el suelo de madera. Tenía colgado en la pared bastantes posters de grupos de Rock and Roll en la pared como por ejemplo, uno que tengo de “The Beatles” y de Pop-Rock como “One Direction” , realmente adoraba a estos chicos, es de lo mejor que me ha podido pasar en la vida. A la izquierda, situándonos desde la puerta, hay un gran armario de madera de un tono muy claro. Al lado de la puerta, podemos ver un escritorio del mismo material que el armario y una silla que tenía ruedas. A la derecha, tenía un baúl donde guardaba los juguetes cuando era pequeña, el año pasado acorché la parte de arriba del baúl con un material blanco, ahora es como un sillín. A la derecha del baúl tengo una estantería llena de libros y otra más arriba donde tengo un equipo de música y como una especie de rendijas para poner los discos, ahora están vacios, como voy a estar todo el verano aquí, me he traído todos los CDs de mi casa y me he comprado muchos libros y otros prestados de la biblioteca para el verano y me los he traído para leerlos durante las vacaciones. Debajo de esta estantería hay un puf que es del mismo color que la pared. Encima del baúl hay una gran ventana que da al porche de la casa. En el centro de la habitación, en el suelo, hay una alfombra redonda del color de la pared. Desde la puerta, si sigues recto, te encuentras con una gran cama de dos plazas con el somier y el cabecero de color blanco y una corcha del color de la pared. A los lados de la cama hay dos mesitas de noche, en una hay una lámpara de lava de color rojo y un despertador; y en la otra hay dos lámparas de lava, una de color verde y otra de color azul, una más alta que otra. Al lado derecho de la cama, hay un espejo colgado en la pared, al lado izquierdo de la cama, un poco más a la izquierda de la mesita de noche, hay otra ventana que tiene un top amarillo claro, si si, como una especie de cortina que en vez de abrirse para los lados, sube para arriba, pues este top está en las dos ventanas. El año pasado me aburrí tanto, que cogí unos círculos y aros de metal, los pinte de blanco, rosa pastel y amarillo. A estos les hice una especie de agujeros y le até unos hilos amarillos, ya que era el color que menos utilicé al pintar los círculos, de manera que se quedaban colgando, me quedaron muy bien y los puse colgando del techo, encima del puf. De lámparas en la habitación tengo: las tres de lava en la mesita de noche, un flexo en el escritorio y la que colgaba de la pared, que estaba rodeada de una especie de cúpula de tela fina blanca.
Al entrar en la habitación, dejé la maleta llena de ropa encima de la cama y el resto de cosas encima del baúl. Eran las 9:30, era temprano y como mañana por la mañana iría a la playa, decidí arreglar la habitación, para mañana no tener que hacerlo. Primero, como olía a cerrado, subí el top amarillo de la ventana que daba al porche, subí la persiana y después abrí la ventana para que entrase el aire fresco; me asomé por la ventana, por lo visto, mi padre ya había guardado el coche en el garaje, ya que no estaba aparcado al lado de la acera. Echaba de menos estar aquí, a demás, mi prima, que era una muy buena amiga mía y de mi edad, vivía aquí y solo la veo en las vacaciones de verano, quizás mañana por la tarde vaya a buscarla para ir a dar una vuelta. Me dirigí a la otra ventana, hice el mismo procedimiento que con la otra, subí el top amarillo y la persiana, después abrí la ventana y… ¡lo vi! ¡Esto es increíble!, justo enfrente de mi ventana, a un metro, se encuentra la ventana de la casa del vecino y para mi asombro, ¡estaba abierta!, no me lo podía creer, en todas las veces que he venido en verano a esta casa, no había visto a nadie en esa casa, se dice que el padre de aquella familia trabajaba y tenían que volver por asuntos del trabajo a su ciudad, la verdad es que los comprendo, a mí los otros veranos también me pasó eso, a lo mejor por eso nunca coincidíamos, pero este verano me iba a quedar los tres meses enteros, ¿se quedarán ellos también? Quién sabe. Se acaba de encender la luz de la habitación, me parece que va a entrar alguien y entonces lo vi, un chico que parece tener más o menos la misma edad que yo, alto y castaño de pelo entra en la habitación, acababa de salir de la ducha y llevaba una toalla rodeándole la cintura, de repente hace un movimiento de pelo como para apártaselo de la cara y se pasa la mano por él. Por lo visto tiene el pelo rizado, pero como está mojado, no se nota mucho, y ¡menuda tableta tiene el tío!, seguro que es el típico chulito de playa, bagh, no soporto a los chicos así. El chico iba para su armario, miro de refilón por la ventana y siguió para adelante, después retrocedió para la ventana y me mira esbozando una gran sonrisa, menudos ojazos azules tiene y esa sonrisa… mataría a cualquier chica que pasase por su lado. De repente veo que baja la persiana. ¡Me muero de vergüenza! , me había quedado enfrente de la ventana mirando por ella a su casa y a él y ¡él se dio cuenta!, madre mía, no sé qué hacer. Me quedé parada unos minutos más, como hipnotizada y paralizada por la vergüenza que tenía y en ese momento, tocan a la puerta. Se escucha una voz desde fuera.
-Charlotte, la cena está hecha, baja a la cocina-dijo mi madre.
-Vale, ya voy-contesto.
-No tardes-me dijo.
Mi madre se fue. Pensaba que debería hacer y al final decidí: bajaría a cenar y después subiría a ordenarlo todo, como no era muy de noche, solo eran las 10:10 y yo me suelo acostar bastante tarde, dependiendo de cómo me encuentre.
Salí de mi habitación, cerré la puerta y me dirigí a las escaleras. Las bajé con cuidado y despacio, ya que no había encendido la luz. Al bajar, pasé por el largo pasillo, hasta llegar a la puerta de la cocina y entré. Mi madre había hecho la comida antes de salir de la casa de la capital, si que estaba hecha, solo había que calentarla un poco. Cené un poco de pollo y ensalada, la verdad es que no tenía mucha hambre, después de la vergüenza que pasé por lo de la ventana, se me había quitado un poco el apetito.
Fregué los platos y después subí a mi habitación, el despertador de la mesita de noche indicaba que eran las 10:50, empecé a sacar la ropa de la maleta y a colocarla en el armario. Después me dirigí al baño y coloqué las cosas que tenía que poner allí. Volví a mi habitación, saqué el ordenador de su funda y lo coloqué encima del escritorio y la funda la puse encima de la maleta para después buscar un sitio donde dejarla. Coloqué los libros en la estantería y los CDs en el lugar de la estantería donde tenía las rejas para estos. Cuando ya acabé de colocar todo en su sitio, miré la maleta y la funda del ordenador sin saber dónde colocarla, ya eran las 12:00 y como no tenía muchas ganas de comerme la cabeza, metí la funda dentro de la maleta y la coloqué debajo de la cama, sencillo pero efectivo. Por un momento miré por la ventana que daba a la casa del vecino, seguía la persiana bajada. Me estoy empezando a preocupar un poco, y si por lo que ha pasado hace apenas unas horas ¿no vuelve a subir la persiana?, bah, no creo que sea por eso, me estoy comiendo la cabeza sin motivo. Como aún no tenía sueño, programé el reloj para despertarme a las 11:00, ¿por qué no?, estoy de vacaciones, acabo de acabar mi primer año de bachillerato y no tengo ganas de levantarme temprano, me encanta dormir. Este verano cumplo los 17 años y el año que viene, ¡por fin 18!, tengo unas ganas de poder ser libre, de poder tomar mis propias decisiones, de poder ir a un sitio sin tener que dar explicaciones a nadie, aunque eso, me parece que hasta que no me mude a vivir a otro sitio, voy a tener que seguir dando explicaciones, pero bueno, son gajes del oficio.
Como me aburría y no era tenía muchas ganas de hablar con nadie por el móvil, ya que no eran horas, ni por el ordenador, decidí coger un libro de la estantería, al azar y empezar a leerlo. Cogí uno, se titulaba: “Mi Último Verano En Las Nubes”; este libro lo cogí prestado de la biblioteca, menos mal que me han dado de fecha para entregar todos los libros que cogí hasta después del verano, sino, no podría leerlos todos. Primero, deshice la cama, después me tumbé en ella y empecé a leer, poco a poco me fui quedando dormida y el libro poco a poco, lo fui apoyando encima de mis pies.