Señalo
a un lugar donde había muchas palomas.
-¡Kevins!,
¡vamos, corre!- le dije tirándole del brazo para ir hacia ellas. Las palomas
nos miraron extrañadas y cuando vieron que nos acercábamos corriendo, salieron
volando hacia la playa- No entiendo porqué nos huyen, si nosotras solo
queríamos preguntarles por Louis- finjo poner cara de enfadada.
-Jo,
pues ahora no respiro- dice poniendo voz de niña pequeña enfadada. Nos
empezamos a reír y la gente nos miraba con cara rara, pero nos daba igual, nunca
nos importaba lo que pensase los demás.
-¿Vamos
a ver el tablón? A lo mejor hay algún concurso o algo- sugerí.
-Bueno,
no hay nada mejor que hacer, vamos.
Nos
acercamos a un corcho rodeado de madera vieja y sujetado por dos palos. Al lado
había una tabla de madera con forma de flecha que lo señalaba y en el que
estaba escrita la palabra “Tablón” en blanco. En el corcho había muchos
papeles. Unos eran de publicidad de bares y discotecas. Luego, había un
apartado en el que ponía “Concursos”. Me acerqué a ese lado del tablón y miré
los papeles. Un concurso de baile, ese no es para mí, se me da mal bailar, si
es que se le puede decir “bailar”. Un concurso de fotografía, hago fotos, pero
no son tan buenas para ganar un concurso. ¡Un concurso de surf! Y ¡otro de
dibujo!, a estos dos me apunto yo. No sé si mi prima habrá escogido alguno.
-Yo
me voy a apuntar al de surf y al de dibujo, y ¿tú?-dije buscando las hojas de
inscripciones.
-Yo
no me voy a apuntar a nada, no tengo ningún talento…-dijo, yo me giré y la
miré.
-Son
solo concursos, hay muchos talentos que no salen aquí y porque no encuentres el
tuyo en estas hojas, no significa que no tengas ninguno.
-Gracias,
de verdad- me abraza y yo le correspondo el abrazo, sería una mala persona si
no lo hiciese.
Nos
separamos, empecé a buscar las hojas de inscripción. Encontré la de surf, ¡el
concurso es el martes!, bueno entrenando duro estos pocos días que quedan
quizás logre ganar. La edad para el concurso es entre 13 y 18 años, puedo
participar. Entonces, cojo el bolígrafo que cuelga de una cuerda atada a un
clavo y escribo mi nombre y apellido en la hoja. Charlotte Lewis. Después de
escribirlo, busco la hoja de inscripción del de dibujo.
Había
que presentar el dibujo en lienzo el viernes de la semana que viene. Pueden
participar personas de todas las edades. Volví a coger el bolígrafo y apunté mi
nombre y apellido. El dibujo tiene que estar relacionado con el pueblo, Soluna.
Cuando
acabamos de mirar el tablón, nos sentamos en un banco cerca de este. Estaba
hablando con mi prima de cosas circunstanciales cuando veo a Derek con sus
amigos y novia que se estaban acercando al tablón.
-¡Eo!
Llamando a Lotty a Tierra-dice Sarah.
-Perdona…
¿Ves a esos chicos que vienen hacia aquí?, bueno, ¿hacia el tablón?
-Sí,
los veo, cuatro chicos y dos chicas.
-¿Ves
al del pelo un poco rizado castaño con ojos azules que lleva una camiseta negra
y un bañador rojo?-pregunté.
-Sí,
lo veo, joder, ¿algún dato más?, me parece que con que dijeses “¿has visto al
guapo ese?” ya hubiese sabido a quien te referías.
-Pues,
el guapo ese-dije moviendo los dedos como si fuesen comillas- es mi vecino.
-Dios,
si que está bueno, ¡yo me pensaba que sería más feo!, es decir, tu nunca
aciertas con los parecidos y una por una vez, tienes razón, se parece a Harry,
pero Harry está en la capital con su familia.
-¡Eh!,
bueno… tienes razón, se me da fatal-dije tocándome la parte de atrás de la
cabeza.
Los
cuatro chicos y dos chicas se acercaron al tablón. Al cabo de un rato, se
fueron de allí y como venían hacia nosotras, empezamos a hablar.
-¿Qué
te vas a poner esta noche?-dije mientras empezaron a pasar por nuestro lado.
-Pues
quizás me pongo…- empezó a decir Sarah, pero dejé de escucharla cuando pasó
Derek por mi lado y escuché algo.
-Que
gane el mejor, preciosa- me dijo en voz baja mientras pasaba por mi lado.
Parece como si desconectase del mundo, como si Sarah me hubiese dejado de
hablar (o yo de escucharla) y no paraban de repetirse esas palabras en mi
cabeza. “Que gane el mejor”, ¿a qué se refería?, ¡Ah!, ¡el concurso!, pero…
¿cómo sabe que participo yo en el mismo que él?, es decir, ya sé que pone mi
nombre y apellido, pero, Charlotte puede haber muchas y, además, el no sabe mi
apellido. Lo más seguro es que, como me ha visto en la plaza, sentada cerca del
tablón y mi nombre estaba escrito el último, supuso que era yo. ¿A cuál de los
dos concursos se habrá apuntado que salga yo?, el de dibujo, no creo, no dijo
nada de que le gustase dibujar, aunque original es. Yo creo que se ha apuntado
al de surf, como me dijo que le gustaba surfear. No sé como surfea, pero si
surfea bien, la llevo clara para ganarle a él.
-¿y
tú?-me dijo Sarah.
-Eh…-
por mi cara, creo que se dio cuenta de que no la entendía y que no la estaba
escuchando.
-Joder,
me haces el mismo caso que a una piedra-dijo un poco molesta.
-Perdona,
es que…
-Me
parece que si te vas a quedar así cada vez que veamos a “Harry 2”, esto va para
largo-dijo dando un gran suspiro.
-¡No!,
no es porque lo he visto, simplemente me he quedado pensando, y no es “Harry2”,
tiene nombre, a demás, Harry Styles solo hay uno.
-Te
has quedado pensando en él, y, si no me dices como se llama, pues algún mote
tendré que ponerle.
-Se
llama Derek…-no le iba a negar más lo otro, si tiene razón.
-Pues
Derek te ha robado el corazón-dijo mirando al frente.
-¡NO!,
Derek es mi vecino y quizás mi amigo, no lo sé, pero, ¡no me gusta!, además,
tiene novia. A mí solo me gusta One Direction-dije enfadada.
-
Claro, piensas en esa persona casi todo el rato, casi todo te recuerda a esa
persona y niegas que te gusta. A demás, Louis, Liam y Zayn tienen novia y ¿por
eso no te gustan?
-¡Exagerada!
Yo no pienso todo el rato en él, ni todo me recuerda a él, ¡si nos conocimos
ayer!, bueno, si es que se puede decir que nos conocimos, porque, ¡no
hablamos!, si que, ¡nos conocemos desde hoy! Es imposible enamorarte de alguien
tan pronto. Lo de los chicos de One Direction es diferente, los adoro y los
quiero mucho, no me importa que tengan novia, yo siempre estaré ahí.
-Ahora
mismo estás pensando en él. Nada es imposible y más aún si trata de amor, no te
puedes imaginar la de cosas imposibles que hace el amor. ¿Enserio es diferente?
A ellos los quieres aunque tienen novia y ¿a Derek no lo vas a querer porque
tiene novia? No lo entiendo… ¡A demás! Derek se parece mucho a Harry y tú amas
a One Direction.
-¡Qué
no le quiero y punto!-dije sin saber que decir ante aquel discurso.
-Vale,
vale, tranquila, no te voy a llevar más la contraria.
-Fiuu-dije
quitándome el sudor de la frente, ¿acaso estaba nerviosa?, ¿me había puesto
nerviosa aquel discurso? No, no lo creo, será que hace mucho calor.
-Pero
aún así lo pienso- le echo una mirada matadora y se va corriendo. Me quedé
desconcertada cuando grita corriendo- ¡Me voy! ¡A las diez y media me paso a
buscarte!- me mandó un beso y siguió corriendo hacia su casa. No entiendo
porqué corre, pero bueno, ella es así.
Me
levanté del banco, como no llevaba los cascos, no podía escuchar música, así que empecé a andar,
mirando el paisaje.
Hoy
Derek me presentará a sus amigos, no sé si tengo ganas la verdad. No, no, no,
mal camino amiga, ya estás pensando. Moví la cabeza hacía los dos lados muchas
veces para despejarme.
Cuando
llegué a casa, ya eran las ocho y media.
-¡Ya
estoy aquí!-dije cerrando la puerta después de pasar y dirigiéndome a la
cocina. Allí estaba mi madre con el delantal y cocinando.
-¿Qué
tal el día, cariño?-dijo mi madre.
-Bien,
he ido a la casa de la prima, hemos dado una vuelta y me he apuntado en dos
concursos.
-¿Y
la tía?, ¿cómo está?- vaya, ya veo como se interesa por mí, por mí que me
preguntó antes por preguntar.
-Bien,
igual de habladora que siempre.
-A
ver si voy un día a verla.
“Pues
ve” pesé. Estamos de vacaciones, puede ir cuando quiera.
Subí
a mi cuarto. No sabía que ponerme para la fiesta, tenía que haber escuchado a
Sarah, así sabría si llevarme el bañador o no.
Bueno,
ya sé que ponerme. Me pondré un bikini que la parte de arriba no tiene
tirantes. Era de rayas azul oscuras y blancas. En la parte de abajo tenía dos
lacitos rojos a cada lado. De ropa me pondré el vestido azul turquesa, con el
que estaba dudando antes y unas chanclas negras. Y como no, el collar que llevo
siempre.
Lo
saqué todo del armario y lo dejé encima de la cama. Alguien llama a la puerta.
-¡Charlotte!,
¡la cena!-dijo mi padre.
-¡Ya
voy!-dije.
Bajé
las escaleras y cené. Cuando iba a dejar mi plato en el fregadero, les dije a
mis padres.
-Esta
noche me voy a la playa con Sarah, viene a tocarme a las diez y media.
-¡Vale!,
no vuelvas muy tarde-dijo mi madre.
-Pero,
mamá, es una fiesta… ¿a qué hora quieres que vuelva?-dije.
-¡Ven
cuando quieras! Pásatelo bien, ¡es una fiesta! No quiero embarazos ehh-dijo mi
padre. Dios, cómo se nota que está de vacaciones y feliz. Pero bueno, el suele
ser así.
-Vale,
tranquilo- no pude evitar una carcajada.
Subí
a mi cuarto, cogí la ropa y me fui al baño. Me recogí el pelo en una coleta y
me duché. No es que estuviese muy sucia, pero, como había sudado. Acabé de
ducharme. Me sequé, me puse el bañador. Después el vestido y las chanclas. Cogí
la ropa y me fui a mi cuarto. La doblé y la deje encima del baúl. A
continuación, me quité la coleta y me peine el pelo frente al espejo. No sabía
si hacerme algo o no. Al final decidí dejármelo suelto. Me puse el collar y
cogí una mochila. ¡Esta mochila me encantaba!, era una mochila especial, si la
metías en el agua, no se mojaba por dentro. Era de color negro y yo me la
llevaba mucho a la playa. Metí dentro de esta mi toalla del mounstro de las
galletas, un monedero, las llaves y el móvil.
Decidí
subir los tops amarillos, subí el que daba la calle y después subí el que daba
a la ventana de Derek, así entraba un poco de corriente en la habitación. Miré
la ventana de Derek, todo apagado, no se veía nada dentro de su habitación. Me
alejé de la ventana, no sabía qué hacer, así que cogí la mochila, apague la luz
y bajé al salón. Ya eran las diez y veinticinco. Estará a punto de llegar. Me
senté en el sofá que estaba delante del televisor. Mis padres estaban en el
sofá de al lado, viendo una película en él. No le prestaba mucha atención a la película
cuando sonó el timbre. Me despedí de mis padres y fui a abrir la puerta.
-¿Vamos?-dijo
Sarah, llevaba un vestido de tirantas rosa claro, le asomaban las tirantas del
bikini que le rodeaba el cuello. También llevaba unas chanclas del mismo color
que el vestido-¡Qué guapa vas! Yo sé para quién…-cerré la puerta.
-¡Tú
también más muy guapa!, yo no me he puesto guapa para nadie, ni si quiera me he
puesto guapa, me he puesto un vestido de mi armario y punto. No quiero destacar
ni nada de nada.-empezamos andar, dirección, la playa, la parte que estaba
enfrente de la plaza.- ¿te has traído los cascos?
-Sí,
los tengo en mi mochila, ¿por?-dijo poniendo cara de curiosa.
-Por
si quiero desconectar un rato de la música de la playa y escuchar la mía del
móvil.
-Y
querrás que te los preste, ¿no?
-¡Claro!,
y a ti por cierto, ¿cómo te va con tu novio de la ciudad?
-Bueno…
cortamos, no nos íbamos a ver mucho en el verano y no creemos en las relaciones
a distancia, si que- vi como se le borro la sonrisa de la cara y puso una mueca
rara.
-No
te preocupes, ya encontrarás a alguien.
-Pero,
yo no quiero encontrar a alguien, yo lo quería a él… Ya no puedo hacer nada, él
se ha buscado a otra…
-¡Qué
cabrón! Corta contigo y en vez de estar destrozado, se busca a otra. Enserio,
no te mereces a alguien así, ya encontrarás a alguien que te quiera.
-Sí,
ya encontraré a algún Niall, Zayn, Louis, Liam o Harry por ahí, ellos sí parece
que nos quieren mucho, ¿no ves que necesitan una cosa y nosotras tenemos esa
cosa?- se pone a cantar la canción de One Thing. Esta chica no tiene remedio,
pero, mejor cantando que triste. Que rápido cambia de humor, de verdad.
Llegamos
a la plaza y seguimos caminando hasta llegar a la playa. Estaba iluminada con
antorchas clavadas en la arena y la música se escuchaba desde la plaza. Allí se
encontraba muchas personas jóvenes bailando sin parar en la arena. Aún no han
dicho el tema, el tema se dice a las once, bueno, no es un tema exactamente, es
como si escogiesen un juego o una actividad para hacer, molaba mucho, hacían
una cada día. Buscamos un lugar donde colocarnos y dejar nuestras mochilas. Lo
encontramos un poco alejado de los grandes altavoces y de las mesas que hacen
de escenario. Nos sentamos cerca del agua, al lado de unos barcos que hasta por
la mañana no creo que salgan al mar. Estiramos las toallas y nos sentamos un
rato para observar el mar. Se veía precioso con la luna reflejándose en él.
-¡Chicos
y chicas, acercaros, que vamos a decir el tema!-dijo un hombre de unos
veintitrés años por el micrófono.
Nos
levantamos y nos acercamos dejando las cosas allí, de vez en cuando les
echábamos un ojo.
-Bueno,
él tema de hoy es más relajado, como hace poco habéis acabado el curso,
volveremos a la infancia, cuando éramos pequeños y salíamos a la calle a jugar.
Pues hoy vamos a jugar a un juego, a “Simón dice”, pero no va a ser tan fácil,
cada vez será más complicado hasta que solo gane uno. Empezaremos dentro de
quince minutos, los que queráis jugar, no os mováis de aquí, los que no jugáis,
alejaros del escenario.
Me
giré para preguntarle a Sarah si quería jugar, pero, no la encontré, no estaba
a mi lado. Empecé a buscarla, cuando alguien me tapa los ojos con sus manos,
pero no de forma bruta, sino, dulcemente.
-¿Sarah?-
no contestaba, toqué sus manos para quitarlas de mis ojos, pero, no me dejaba
ver, seguía con sus manos en mis ojos. Intenté tirar de ellas para quitármelas
de encima, pero no podía-¿Sarah? ¿Eres tú? Venga ya, ya sé que el tema de hoy
era la infancia, pero, ¿nos vamos a poner a jugar cómo cuando éramos pequeñas?
Cuando
éramos pequeñas, solíamos jugar mucho a este juego. Una de las dos tapaba los
ojos a la otra y cuando te los destapaba, tenías que salir corriendo a
pillarla. Era un juego inventado por nosotras y raro, ya que siempre hacíamos
eso y era muy fácil de atraparnos, ya que no tenías gran ventaja al salir
corriendo.
-Sí,
soy yo y ¿por qué no?-dijo Sarah-¿preparada?
De
repente me quitan las manos de los ojos. Me doy la vuelta y salgo corriendo con
una gran sonrisa y los ojos cerrados. Nada más dar un paso, me choco con
alguien. No sé porque no los abrí, los tenía que haber abierto. Me quedé
quieta, con los ojos cerrados, la sonrisa se me borró de la cara. No sabía qué
hacer. Poco a poco abro los ojos. Su cuerpo estaba a escasos centímetros del
mío. Era un chico, llevaba una camiseta blanca ajustada que le marcaban los
pectorales y unos pantalones negros pitillo, olía dulce. De repente me rodea
con sus brazos mi espalda. Levanté poco a poco la cabeza y lo veo. Derek me
estaba mirando con una gran sonrisa. Yo lo miro impactada, no sabía cómo
reaccionar, cómo me pasa la mayoría de las veces que lo veo. No sé, pero, yo
siempre sabía reaccionar ante todo, hasta que llegó Derek.
-Pero…
¿Cómo?…- era lo único que podía decir, estaba muy confusa.
-Te
creías que era tu prima, preciosa- me dice en voz baja o quizás, me habla
normal, pero con la música, no podía oírle bien.
Escapé
de entre sus brazos con brutalidad y miré a mi prima, enfadada, que presenciaba
la escena atentamente.
-Sí,
me creía que eras mi prima, precioso- le imité- ahora, si me disculpas, voy a
matar a mi prima.
Nada
más decir esto, mi prima echa a correr, entre risa, con todas sus fuerzas. Yo
la iba a seguir corriendo cuando Derek me coge del brazo, frenándome y
acercándome a él.
-No,
no la mates. Yo te tapé los ojos antes de que llegase ella. Cuando llegó y
escuchó que la mencionabas, ella te siguió el juego. Él responsable de todo soy
yo.
-Ya
va Superman a salvar a mi prima. Pero, tranquilo, no la iba a matar.
Simplemente la perseguiría y cuando la pillase, la metería dentro de un barril
y lo tiraría al mar a su suerte-dije enfadada, él no pudo evitar una carcajada
y me suelta. Me aparto un poco de él y lo miro.
-Tú
no quieres que corra sangre, ehh. Yo que quería grabarlo y colgarlo en youtube.
-¡Idiota!-le
dije- Por cierto, ¿qué querías? Y date prisa que va a empezar el juego.
-Pues
como te vi, pensé en presentarte a mis amigos, ven-dijo.
No
me dio tiempo a responderle. Me cogió de la mano y me llevaba entre. Él delante
y yo detrás. Llegamos a las mesas de escenario. Al lado de estas se encontraba
un grupo de tres chicos y dos chicas. Un chico y una chica estaban fumando.
Otro chico llevaba en la mano una botella de “Vodka”.
Logré
colocarme a su lado y nos acercamos a ese grupo de jóvenes, agarrados de la
mano.
-¡Hola,
chicos!, os presento a Charlotte-dijo Derek.
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No se si os habré dejado con un poco de intriga, pero aquí tenéis el capítulo. El siguiente quizás tarde un poco más en subirlo, pero intentaré darme la mayor prisa posible.
Muchas gracias por leer mi novela, sois de lo mejor, os quiero ♥