martes, 13 de agosto de 2013

Capitulo 9


Ya era por la tarde. Estaba tumbada en mi cama, con el ordenador, pensando que podría pintar, pero, sin prisa, ya que el concurso de pintura fue aplazado.

Me seguía sintiendo culpable, si que, decidí hacer una cosa.
Me dirigí a la ventana y tiré una pequeña bola de metal que tenia una cara sonriendo a su ventana abierta.

Al poco tiempo, veo a Derek que aparece con la bola en la mano.

-¿Pretendes matarme con esto?
-No, aún no.
-¿Cómo que aún?
-Bueno, da igual. ¿Tienes algún plan esta tarde?
-No, bueno, esta noche tengo que ir a la fiesta de Jess.
-Ya, y yo y Sarah, pero, me parece que no voy a ir.
-Pues, que sepas que me hubiese gustado verte allí.
-Bueno, a lo que iba. Baja ahora, que te quiero enseñar un sitio.
-Vale. Toma tu bola.
-Bah, quédatela.
Cerré la ventana y salí a la calle. Derek y yo salimos a la vez. Nos reunimos en la acera.
-Bueno y ,¿a dónde me llevas?
-A Narnia.
-¿Tan grande es tu armario?
-Bueno, a un lugar parecido. Vamos.

Comenzamos a andar y nos paramos en una calle.

-Te voy a tapar los ojos.
-¿Enserio?
-Calla y no mires.

Le puse una cinta morada en sus ojos y, por seguridad, los tapaba con mis manos.

-Ahora, confía en mi, yo te tapo los ojos y voy detrás, pero, tranquilo, no dejaré que te mates.
-No se si fiarme.
-Por favor…
-Bueno.

Le di algunas vueltas, hasta que llegamos al laberinto, al parque secreto. Comenzamos a caminar por el laberinto. En mitad de este, nos paramos.

-¿Ya hemos llegado?
-Te voy a quitar las vendas.-se las quité.
-Mm, interesante… ¿Dónde coño estamos?
-No hay que ser muy listo para darte cuenta de que es un laberinto.
-Y, ¿para qué me traes a un laberinto?
-No es el laberinto, sino, a donde lleva el laberinto.
-¿A dónde llev… ¡Pero no corras! ¡Espérame!
Empecé a correr por el laberinto, noté que Derek me seguía, si que, me escondí. Me asomé y pude ver que estaba un poco perdido. Entonces, asomé la cinta morada y le saqué la lengua, él empezó a correr hacia mi y yo empece de nuevo, a correr. Inconscientemente, llegué a una parte del laberinto, en la que no tenía salida. Tendría que volver sobre mis pasos, pero, el problema estaba en que Derek me seguía corriendo. Ya me vio, yo me echaba cada vez más hacia atrás, hasta que choqué con el gran arbusto. Él cada vez se acercó cada vez más a mi, hasta que se paró muy cerca de mí.

-Te pillé.
-Ha sido un fallo técnico.
-Si, lo que tu digas, pero, te pille. ¿Sabes lo que significa eso?
-No… ¿qué?
-Qué el monstruo de las galletas aparece y le hace muchísimas cosquillas a las niñas malas.
-¿Qué? Venga ya, yo no tengo cosqui…-empecé a reírme sin parar, Derek no paraba de hacerme cosquillas. Acabé en el suelo, pataleando, llorando de la risa.-¡Por favor!, ¡para!, ¡me muero!
-Bueno, pararé, pero, para la próxima, aprendes. Ahora, ¿me llevas a ese lugar tan misterioso?
-Bueno, vale, vamos-dije poniéndome de pie.

Recorrimos el camino del laberinto hasta llegar al parque.
Se podía ver por lo alto del laberinto, como se escondía el sol detrás de las montañas. Un precioso atardecer iluminaba el parque y nuestros dos cuerpos en aquel extraño parque.

-¿Cómo nunca antes había sabido de la existencia de este parque?-preguntó.
-Posiblemente no te molestases en conocer bien el pueblo. Este parque, es desconocido por la mayoría del pueblo.
-Seguramente yo conozca lugares de este pueblo que tu nunca te hallas fijado.
-Puede ser. Este lugar es muy especial para mi. Lo encontramos mi prima y yo cuando eramos pequeñas, nunca que hemos visto a nadie por aquí a quien no trajéramos. Espero que siga así.

Nos sentamos en uno de los pocos bancos que había.

-No entiendo una cosa.- me confesó.
-¿El qué?
-El motivo por el que me has traído aquí.- me miraba a los ojos. Esos profundos ojos azules que derretirían el hielo.
-Yo…-aparté la mirada.
-Ohh no-dijo como entendiéndolo todo- no me digas que ha sido por lo de esta mañana.
-Yo…- repetí.

Me levanté y comencé a andar hacia delante, sentía mucha presión. En ese mismo instante, sentí como me agarraron del brazo y me hizo girar con esa misma fuerza. Derek se había levantado. Estaba ahí, agarrando mi brazo, pidiéndome que hable.

-Charlotte.. por favor..-no sonaba enfadado, sonaba suplicante, pidiéndome que hablara.
-Es que, no pude.-dije alejándome de él, dando una vuelta y poniendo mis manos en la cabeza- ¡La culpa no me deja en paz!, da igual lo que me digas, me sentiré en deuda contigo, ¡la culpa me estaba matando!- los ojos de Derek se apagaron, no tenían el mismo brillo de antes.
-Yo pensaba, que quizás me traías aquí-sonaba decepcionado- no se..-¿estaba siendo sincero? Nunca lo había visto ni escuchado así.
-Derek..
-¡Era todo por compromiso! Yo pensaba, que me mostrabas todo esto que es importante para ti… ¡somos amigos, joder!. Pero ya veo que me adelanté..- eso me dolió como una puñalada en el corazón.
Derek se iba a ir del parque. Lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, pero las frenaba. Me dolía, mucho. A parte de la culpa que sentía, ¡le mostré ese lugar porque confiaba en él! No lo conozco desde hace mucho, pero tiene algo, no se lo que es, pero algo me dice que puedo confiar en él, que no me fallará, algo en mi interior.
Sentía como si mi mundo estallara. Es muy extraño, no lo conozco desde hace mucho y ya sentía todo esto.
Derek tiene un poder sobre mi enorme.

-¡Derek!, ¡Por favor!- esta vez le cogí yo del brazo. Una lágrima resbaló por mi mejilla. No quería llorar. No quería mostrarme débil, pero, no creo que funcionase mucho.

Derek se giró. No me miraba, miraba al suelo. No podía ver bien su rostro, no podía ver si estaba enfadado, furioso, decepcionado, pero supongo que todo eso estaría pasando por su rostro.

-Pensaba que eras diferente, Charlotte. Algo en ti me decía que eras diferente, pero me equivocaba. Todos sois iguales.


Acabando de decir eso, se va, dejándome sola, en aquel parque que, por muy maravilloso que fuese, no sentía para nada que fuese increíble en aquel momento. Hasta aquel amanecer tan precioso y alegre, parecía apagado.

lunes, 21 de enero de 2013

Capitulo 8



-Martes, el día del concurso-
Bueno, Derek no me gusta exactamente, simplemente, me está empezando a caer bien, es una relación un tanto peculiar.
Cogí y me levanté de la cama. Más tarde había quedado con Sarah para ir al concurso de surf. Me he esforzado bastante, no creo que gane, es imposible, sabiendo contra quien me toca... Pero bueno, nunca hay que rendirse.
Me preparé para ir a la playa y fui al garaje a por la tabla. No sé, pero, al tocar la tabla, noté una sensación rara en mi interior, algo muy raro. Si, tenía nervios, pero, aparte, sentía otra cosa, como un mal presagio.
Cogí las llaves y el móvil y lo guardé todo en la mochila. Sarah me estaría esperando en la plaza.
Abrí la puerta y la cerré tras de mí. Cuando iba a andar  hacia delante, vi un ricito pegado a la pared, que no se puede ver, debido a que la puerta está hundida en la pared y no te deja ver la extensión de la pared, a menos que des unos cuantos pasos hacia delante. No me moví. Se me ocurrió una idea.
-¡Ostias!, ¡se me ha olvidado la toalla!-dejé la tabla apoyada en la pared. Abrí la puerta y fingía que andaba, cada vez más flojo, para que no notase que estuviera ahí.
De repente, veo una cabecita llena de rulos asomarse.
-¡Ajá!, ¡te pillé!-dije cerrando la puerta y el saliendo de su escondrijo- ¿qué haces aquí?-dije sonriendo. Joder, parezco una tonta, siempre sonriendo.
-Pues, esperarte.
-¿Para qué?-le dije, el cogió su tabla que estaba apoyada en la pared y la puso de pie a su lado.
-Creo que está más que claro.
-Veo que no te has dormido, eh.
-No me iba a perder la oportunidad de darte una paliza en el concurso.
-Me reí-eso hay que verlo. Bueno, vamos que Sarah me espera en la plaza.
Nos pusimos en marcha en dirección a la plaza, durante el camino, no hablábamos de nada importante, conversaciones instantáneas.
Llegamos a la plaza y ahí estaba Sarah esperándome, claro, a Derek no le esperaba.
-Hola, parejita-dijo Sarah, yo la miré levantando una ceja.
No me dio tiempo a decirle nada, ya que de los altavoces de la plaza, empezó a sonar una chica hablando.
-Chicos y chicas, todos los que participéis en el concurso de surf, ir a la playa, por favor. Allí pondrán una pegatina a vuestra tabla y luego la cogéis todos a la vez.
Cogí mi tabla, y junto a Sarah y Derek, fuimos a la parte de la playa donde se realizaba el concurso.
Allí había una cabaña, donde estaban varias chicas poniendo pegatinas. Cuando nos íbamos acercando más, Derek me susurró una cosa a la oreja.
-Lo siento.
-¿Pero..?-no me dio tiempo a terminar, en ese mismo instante entendí, Jessica salió corriendo de la cabaña y se tiró a abrazar a Derek. Pero, no lo entiendo, ¿por qué se disculpa?, ¿acaso no están saliendo?. Cuando giró la cara, Jessica me miró con cara de asco. Yo, pasé de ellos y fui a la cabaña junto con Sarah.
-Hola Charlotte, rellena el formulario y déjanos la tabla, por favor-dijo una chica, me parece que era Kate, si, era ella, la novia de Olly, que me parece que concursa también.
Le hice caso y rellené el formulario, ella puso un número a mi tabla y la colocó con las demás.
-No hace falta que te quedes aquí, puedes ir a dar un paseo, si quieres, ya sabes, para despejarte para el concurso- me dijo Kate.
-Vale, gracias.-me giré y cuando iba a andar, pum, choqué con alguien-Lo siento...-levanté la mirada y era Jessica, seguida de Derek detrás. Ella no me dijo nada, solo, me rodeó y siguió su camino. Derek, cuando vio lo que hizo, se limitó a encogerse de hombros. Estaban cogidos de las mano.
Salí de la cabaña y ahí estaba Sarah esperándome, fuimos a dar una vuelta, de mientras.
-Buff-bufé, Sarah lo vió.
-No te preocupes, eres buena surfeando.
-Ya, pero, mira, está Derek, es imposible que gane.
-Nada es imposible, pero, sino ganas, puedes quedar segunda...
-Ni eso.
-Venga, si quedas entre los tres primeros puestos, te digo tu sorpresa de cumpleaños.
-¡oh!, venga, ¿enserio?, ¿tienes algo pensado?
-¡Ah! No se sabe-dijo haciéndose la interesante.
-Quedaré primera, ya verás-miré a la playa- bueno, segunda.
-Tonta.
-Lo soy- y al decir esto, me puse a bailar, si a eso se le puede decir bailar…Paré y le dije-¿Lo ves?
-Me has decepcionado…
-¿Por qué?- pregunté intrigada.
-Me podías haber avisado de que ibas a bailar y bailaba contigo.
-Ni que huviese planeado bailar, ¿no ves que soy tonta?
-No eres tonta, eres…-la corté.
-¡SARAH!
-Vale, vale, me callo…
Risas, risas y más risas. Somos unas autenticas payasas. La gente nos mira raro, pero, ¿tan raro es ver a dos adolescentes haciendo el tonto? Yo que sepa, es normal. De verdad, adoro a esta chica. Esta chica, por las personas a las que quiere, es capaz de traerte la luna.
Volvimos a la playa. Sarah y yo fuimos a buscar un sitio para dejar las mochilas. Cuando las dejamos, escuchamos una voz de una chica, através de los altavoces, que decia que los concursantes ya podían ir a por sus tablas.
Cuando iba a cogerla, aparece Jessica de la nada.
-Oye, Charlotte.
-Dime, rápido, que empiza.
-¿El qué? ¡Ah! El concurso! Bueno, se que te va a sonar raro que te diga esto pero…-la corté.
-Vé al grano.
-Os invito a ti y a Sarita la rarit… a una fiesta que organizo en mi casa.
-Me empecé a reir- Venga, no me hagas reir, ya enserio, ¿qué quieres?
-Pues eso.
-Esto debe de ser una broma, ¡no me habéis pillado!, ¡cámaras de MTV Cazados! ¡Salid de vuestro escondite!-dije mirando para todos los lados.
-Va-dijo con un tono un poco repipi-no se para que me molesto, sois las dos unas incordios, se queréis venir, sino, pues nada, a mi me da igual.
-Perdona, Bitch, ¿qué somos qué?-intenté tranquilizarme- mira, no tengo tiempo como para perderlo contigo-me fui para la orilla de la playa.
Me han sorprendido las normas del concurso, ya que, en vez de surfear uno por uno, nos metemos todos en el agua y surfeamos, y quien llege a la orilla, sin caerse de la tabla y haya tenido una buenísima actuación, gana.
Empecé a mirar a mis contrincantes, eramos seis personas. Entre ellas, estabamos, Olly, Derek y yo. Al resto no los conocía, pero, eran tres chicos que tenían pinta de surfear mucho. No se donde me he metido… No, me estoy infravalorando, por ser una chica, la única en atreverme, no voy a ser menos, voy a darlo todo.
En ese instante, llega Derek y se pone a mi lado.
-¿Preparada?
-Por supuesto que…no.
-Venga, pequeñaja, no te desanimes, no me ganarás, pero, hay más puestos. ¿Ves esos de ahí? Mucho músculo, muchos pectorales, pero, esos han cogido la tabla muchísimos menos que tu. Solo se apuntan para ligar.
-Pues, la verdad, es que no están nada mal, nadie lo diría.
-¿Cómo?-dijo levantando una ceja.
-Que nadie lo diría.
-No, lo otro.
-Que no están nada mal…
-¿Qué? Vamos, estás hablando con el ser más guapo de Soluna.
-¿A sí?, pues, yo no lo veo, la verdad.
-Está delante de ti.
-Derek, ¿te importaría moverte para un lado?, es que, enserio, no lo veo.
-¡Joder!, ¡qué soy yo!
-¿Tú?
-Si, yo.
-Ola k ase.
-¿?
-Tonto.
-Habló.
-Hablé de ti, si.
-La verdad, no tengo ni idea de cómo hemos acabado así, yo solo venía a desearte buena suerte.
Podíamos escuchar de los altavoces que decían “Colocaros en vuestras posiciones, cuando suene la campana, os tiráis al agua, y cuando suene otra vez, empezáis”.
-¡Guapo que eres!
-Espera, ¿Qué?
-Mec.
-¿Qué habías dicho?
-Nada.
-¿No me habías llamado guapo?
-No.
-¿Pero…?
-Mec.
Sonó la campana, nos tiramos al agua y empezamos a nadar mar a dentro, hasta llegar a la boya. La verdad, notaba la tabla un poco rara, no se.
Llegamos a la boya. Sonó la campana. Nos preparamos para coger la ola y la cogimos. Un chico se calló al agua. Yo, no paraba de escuchar un crujido raro. Al cabo de un poquito, miré la tabla y… y se estaba rompiendo. No, no podía ser, no, mi tabla no, es imposible, pero, si nunca me ha fallado, ¿se empieza a romper ahora?. Yo, desesperada, empecé a mirar hacía todos los lados, con cuidado de no perder el equilibrio. La tabla cada vez se rompía más y más. Miré a Derek preocupada, no se como lo notó, pero, me miró y puso una cara rara. Él cada vez acercaba más su tabla a la mia. Ya queda muy poquito, se iba a partir por la mitad y yo a caerme.
-¡SUBE!
-¿QUÉ?, ¿CÓMO?
-¿No te acuerdas? SUBE- me dijo. Ahora lo entiendo, él el otro dia me dijo, que era capaz de motar con una persona más en la tabla… Nos vamos a caer, lo presiento, le descalificarán por mi culpa.
-No, no puedo hacerte esto.
-¡Qué suabas,coño!
Me puse detrás suya en la tabla, no se porqué lo hice, pero, lo hice. Mi tabla se rompio en dos y se perdió en el agua. Ahí estabamos, Derek y yo, en una única tabla. Yo, manteniendo el equilibrio como podía e intentando no caernos. En cambio, el parecia llevarlo bastante bien, pero, se nota que, estaba tenso, se le marcaba su vena del cuello. Intenté disfrutar un poco del momento. No tan lejos, podía ver a Sarah, mirandome atentamente y en el otro lado, pude ver la cara de mala hostia de Jessica, la verdad, no se si esa es su cara, siempre que la veo, me pone esa… Será porque siempre suelo estar con Derek cuando la veo, la verdad, no me extraña.

Iba a perder el equilibrio, pero, Derek me agarro de la mano, con fuerza. No la solté y me estabilicé.
Llegamos a la orilla. Joder, imposible, hemos llegado vivos, sin caernos, que… que imposible parece todo.
Empecé a saltar, a aplaudir y a reir. Derek se giró, con una gran sonrisa y extendió sus brazos. Pedía un abrazo. Yo, si pensarmelo dos veces, lo abracé, saltando. No podía parar.
-Ya veo que te ha gustado..
-¿Gustado? ¡Ha sido increible!
Me reuní con Sarah, que me abrazó. Después del abrazo, fuimos las dos hacia donde estaba Derek. Estaba hablando… ¿con un juez del concurso?, parecía que discutían. De repente, Derek comenzó a andar rápido y cabreado hacia la orilla. Yo, sin pensarmelo, fui corriendo hacia él, y me puse delante suya en la orilla.
-Derek, ¿qué te pasa?-dije un poco triste, él lo notó.
-Nada.
-Vamos, Derek, puedes confiar en mi.
-No es eso..
-¿Es que no has ganado? Bueno, yo suponía que, desde que se rompió mi tabla, estaría descalificada, si que, ni me molesto en mirarlo.
-Charlotte.
-¿Si?
-Estamos descalificados.
-¡¿Qué?!, ¿cómo que estamos?, lo mio lo entiendo, fue muy mala suerte, algo muy sospechoso, pero, ¡¿Tú?!. Oh, si, se van a enterar los jueces de quién soy yo-empecé a correr hacía donde estaban los jueces, pero, Derek me agarró de la mano, frenandome.
-No vayas, es inutil.
-Pero…, tengo que ir, es mi culpa, por mi culpa te han descalificado.
-Eh, eh, eh, frena. No te culpes, no es tu culpa.
-Si lo es.
-No, haber, dime, ¿quién te dijo que te subieses, a pesar de que no querías?
-Pero, me subí, pudiendo no subirme.
-A ver, no te sientas culpable, no tienes la culpa, Charlotte. A demás, ¿qué es lo importante de todo esto?
-¿Qué me has demostrado que no me mentías con lo de dos personas en la tabla?
-Eso no, piensa. ¿Qué es lo más importante en las competiciones?
-¿Divertirse?-dije poco convencida.
-Exacto. ¿Tú te lo has pasado bien?, Yo si.
-Bueno, sin meter que mi tabla se ha roto, si, me he divertido.
-Pues ya está.
No se porqué (como siempre), pero, le abracé. Puede que dijiese que no me sentia culpable, pero, es mentira.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Capítulo 7.


Me metí detrás del tobogán para ver que era y, para mi sorpresa, era una niña pequeña. Llevaba un vestidito veraniego y unas chanclas. Estaba sentado en el mini banco que hay debajo del tobogán. Me acerco a ella, no sé de qué, pero me resulta familiar.
-¡Charlotte!-Dijo con voz de niña pequeña adorable, cosa que era. Ya sé de qué me sonaba.
-¡Lana! ¿Qué haces aquí?-Me acerqué a ella dejando el paraguas a un lado y agachándome para estar a su altura.
-Quería venir al parque.
-Pero… ¿Tú sola?, ¿cómo has venido?
-Es que Derek me mandó a la cama temprano porque venía una amiga y yo quería ir al parque. Al poquito de acostarme, me puse la ropa y bajé las escaleras. Iba a decirle a Derek que me llevase, pero, se ve que su amiga se hizo pupa con algo, no paraba de chillar, supongo que Derek la estaría ayudando. Entonces, en vez de preguntárselo, salí por la puerta trasera.-Oh no, oh no, menos mal que la pequeña no vio nada. Joder, que descuidado es Derek, sabiendo que hay una niña pequeña en casa… -¿Por qué pones esa cara?- No sé qué cara he puesto, si de asco, de confusión o ambas cosas.
-Pues, que estoy sorprendida de que hayas venido sola, ¡es peligroso!, te podía haber pasado algo.- Mentí, no iba a decirle “tengo cara de haberme enterado de que tu hermano se está liando con una ahora mismo y tú por poco lo ves”, a demás, si es que supiera lo que es “liarse”. No sé qué hacer, si matarlo o... matarlo o no sé, que gilipollas.
-Pero, no me ha pasado nada, estaba jugando cuando empezó a llover y como no llevaba paraguas, pues espero a que pare de llover.
-Bueno, lo hecho, hecho está-le dije.
-¿Me vas a llevar a casa?-JAJAJAJAJA, ni de coña, ahora no, a saber lo que estará pasando en tu salón.
-Em… Toma, ponte mi chaqueta- me quité la chaqueta y se la puse, le quedaba un poco grande, pero, por lo menos, no le dará frio. Había parado de llover.- ¿Quieres un helado?- le pregunté.
-¿No me vas a llevar a casa?
-¿No quieres? Pues entonces…- no me dejó terminar.
-¡Sí, sí!, ¡Helado, helado!- oins, que adorable.
Me cogió de la mano y salimos del parque. Comenzamos a andar, y como llevaba chanclas, cada vez que había un charco, la levantaba con la mano y ella saltaba. No paraba de reírse. ¿Me la puedo comer? Que adorable.
Llegamos a la heladería. Las heladerías siempre están abiertas por las noches, es verano.
-Buenas noches, ¿qué desean?- dijo la dependienta.
-Hola, pues, para mí, un cucurucho mediano de nata con oreo y para ella…-dije mirándola.
-Una tarrina pequeña de chocolate- dijo mirando los helados. La dependienta me miró, esperaba mi aprobación. Yo moví la cabeza en modo de afirmación. La dependienta fue a prepararlos. Lana empezó a tirarme del brazo. Me agaché para estar a su altura.
-¿Sabes qué?-me dijo.
-¿Qué?-le dije dedicándole una sonrisa.
-Te has pedido el mismo helado que Derek siempre se pide- se me borró la sonrisa de la cara, no tenía muchas ganas de hablar de él, la verdad.- Pero, tú no se lo digas, ¿vale?
-¿Por qué no se lo puedo decir?
-Porque Derek no quiere que le cuente a sus amigos nada de él, dice que si son sus amigos, ya saben lo que tienen que saber, no tengo porqué contar nada.- Si que tiene una hermana un poquito bocazas, normal, todos los hermanos pequeños son así. Pero, que exagerado es, la verdad.
La dependienta me entregó los helados. Le di su helado a Lana y pagué.
Cuando guardé el monedero, salimos de la heladería y nos sentamos en un banco. Cuando los terminamos, se me ocurrió.
-Te voy a llevar a un sitio precioso, no es muy conocido- cuando dije esto, Lana me miró con un brillito en los ojos.
Me cogió de la mano y comenzamos a andar. Hace mucho tiempo que no voy a este sitio. Comenzamos a caminar por el paseo marítimo. Cuando llegamos a final de él, por la parte donde se ponían a pescar. Giramos y nos metimos por callejuelas, hasta llegar a un callejón, era un callejón bastante estrecho, tenían que pasar de uno en uno. Este callejón lleva a un lugar sin salida. Cuando llegamos, Lana se quedó con la boca abierta.
Era un pequeño parque, no muy grande, pero este no tenía los cacharritos del parque, sino, que era un parque de plantas. Todo lo que cubría el suelo, era césped. Allí había unas cuantas farolas que iluminaban con un tono blanco azulón. El césped brillaba bastante, ya que como había llovido, estaba mojado y al dar la luz con él, pues brillaba. Al principio, lo que ves es un laberinto, es decir, desde ahí no sabías si era grande o pequeño o como era. Yo, como ya había estado, lo sabía. Al andar un poco dentro de él, daba a una fuente con bastante césped alrededor. Al lado de la fuente, había un columpio de un único asiento. También había algún que otro banco y alguna farola. Estos bancos son los mejores del pueblo. Nunca se mojan, ya que, de la parte de atrás de este, crecen unos árboles de tronco fino que unos cuantos metros más arriba, estaban las ojas de las plantas que hacían como de paraguas. Las paredes del laberinto de setos y arbustos, son muy altas, tan altas que ni se ven las farolas del otro lado, solo se ve un resplandor de luz. En este parque era raro ver a alguien en él, por eso, mi prima y yo, nos referíamos este parque como, nuestro parque.
Lana se lo pasaba de muerte. Estuvimos todo la noche corriendo, para arriba, para abajo; en el columpio, dando vueltas a la fuente. Había vuelto a mi infancia.
Me senté un momento en el banco y cogí mi móvil. Le envié un mensaje a Sarah, en el que ponía: “El martes te vienes a mi casa a dormir x”. A los pocos minutos, recibí un mensaje suyo. En él ponía: “Vale, pero no me hagas cosas extrañas ;) x”. A lo que yo le respondí: “Tú no eres un miembro de One Direction, no te voy ha hacer nada ;)”. Mire la hora, eran las doce. Guardé el móvil y busqué con la mirada a Lana. Cuando la ví, me la encontré durmiendo en el banco de al lado. NO quería despertarla, a si que la tomé en brazos y la iba a llevar a su casa. No pesaba nada.
Ya estaba casi llegando a su casa, cuando giramos la carretera, miré haber si habían llegado, pero no se vé luz en mi casa, no han llegado aún. Cuando me iba acercando a casa de Derek, cada vez andaba más lento. Yo creo que Jessica ya no estará en su casa.  Su casa no tenía luz en el salón, pero, al acercarme, pude ver como estaba la luz de su habitación encendida.
Ya estaba delante de la puerta, si que toqué con los nudillos los suficientemente fuerte para que se enterase. Se escuchaba alguien andar dentro de la casa. Abrieron la puerta. Allí apareció Derek, sin camiseta y el pelo alborotado. Quizás un poco cansado, ya que bostezó, pero, cuando me vió con su hermana, abrió los ojos como platos. Miró hacia las escaleras.
-No la busques, que la llevo en brazos. ¿Dónde está su cuarto?-le dije.
Él no dijo nada, simplemente, se dio la vuelta y empezó a subir las escaleras. Yo le seguí. Llegamos a su habitación, era una habitación típica de una niña pequeña, con mucho rosa.
Al dejarla en la cama, le quité la ropa y le puse el pijama. Derek no paraba de mirarme. Dejé la ropa encima de una silla y arropé a Lana. Salimos y cerramos la puerta de su habitación. Me empezó ha hablar cuando empezamos ha bajar las escaleras.
-¿Pero?,¿cómo?-me dijo.
-Si tienes visita, date cuenta antes lo que haces y de quién está en la casa contigo.
Iba a salir, pero Derek fue más rápido y se puso delante de mí, evitando que abriese la puerta.
-¿A que te refieres?
-Que si tienes visita y no pretendes jugar a la oca con esa persona, vigila antes quién está en tu casa y que puede ver o escuchar- dije esta ultima palabra elevando el tono de voz- porque, cuando menos te lo esperas, te puede aparecer.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
-¿De que te ries?
-JAJAJAJAJAJA
-Yo no le veo la gracia.-Me di la vuelta para intentar salir por la puerta puerta trasera, pero, nada más comenzar a andar, Derek me cogió del brazo y me acercó a él.
-¿Pensabas que yo? ¿y Jessica? JAJAJAJA-me crucé de brazos. Al ver que hice esto, se empezó a reir más- no se lo que te habrá contado mi hermana, que has malpensado. Pero, no paso nada, si te refieres a que Jessica empezó a chillar porque había visto una araña… No se como habrás mal interpretado los seguros gritos que te ha dicho mi hermana- me empezó a mirar pícaro. Yo, no sabía como reaccionar, me había pillado. Solo se me ocurria una cosa que decir.
-Bitch, I’m a Directioner, yo lo malpienso todo- y después me eché a reír, no se como reaccionar en estas situaciones, si que, digo lo primero que se me pasa por la mente.
-Que loca estás-dice moviendo la cabeza de un lado para otro con una pequeña sonrisa.
-¿Me vas a hacer repetir la misma frase de antes?
-Cada día me gustan más las Directioners- Yo levanté una ceja- vale, vale, no he dicho nada.
Dicho esto, nos empezamos a reir. No se como, pero lo que pareció ser una situación comprometida, pasó a ser una sin la menor importancia. Me gusta que pasen estas cosas. O lo peor, me parece que me gusta él.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Capítulo 6.


Abrí los ojos y, para mi sorpresa, estaba en mi cuarto. Eran las una y media de la tarde. Como no programé el despertador, bueno, es que ni siquiera sé como he llegado aquí, no me desperté antes.
Me levante de la cama, no estaba desecha, simplemente había dormido encima de todas las sabanas y tenía la misma ropa que anoche. Mi mochila estaba encima del baúl, fui a verla y a comprobar que tenía todo dentro. Cuando lo comprobé, me di cuenta que detrás de la mochila había una lata de Monster y tenía un posit pegado. En el ponía:
“Te dije que bebería Monster ;)”.
Vale, ya sé una cosa, que mi prima está metida en esto, bueno, en verdad no es nada nuevo, ella siempre está metida en todo.
Deje la lata de Monster encima del escritorio y me fui a darme una ducha.
De verdad, no me acuerdo de nada. Sé que mi prima está metida en todo esto, pero, ella no es lo suficientemente fuerte para llevarme. Entonces… ¿Quién me trajo?, ¿sería el chico que llevaba el Monster en la mano? No, no creo, mis padres no le hubiesen dejado entrar en casa… ¡Y eso es otra cosa!, ¿mis padres estarían despiertos o durmiendo? Si estuvieron despiertos… ¿Qué habían pensado?, ¿pensarían que estaba borracha o que estaba durmiendo? Y ¿qué pensarían cuando vieron que un chico me llevaba? Bueno, cabe la posibilidad de que ese chico sea Logan, a lo mejor Sarah lo llamó.
Me acabé de duchar y fui a mi cuarto envuelta en una toalla.
No pude aguantar la tentación y me asomé por la ventana que daba a la habitación de Derek. Para mi sorpresa, había algo en el cristal, era un folio y tenía algo escrito. Ponía: “Jajaja, sabía que tarde o temprano mirarías por esta ventana ;). No sé si lo habrás leído ya y tu instinto asesino se te ha encendido, pero, por si acaso, mira en tu escritorio. PDT: Tienes el sueño profundo, ehh ;)
Vale, ya todo empieza a tener sentido. Derek me trajo durmiendo a casa y Sarah iba con él, llevando mis cosas. Pero, ¿están locos? Vale, la playa no está muy lejos de mi casa, pero tampoco estaba tan cerca. Seguro que han tramado algo, es raro que no me hayan despertado.
Me acerqué al escritorio. Al lado del ordenador, había un folio doblado por la mitad. Lo cogí y me senté en la cama. Lo desdoblé, tenía algo escrito.
Hola, mi princesa. Supongo que ya te habrás despertado y no tienes ni idea de cómo has llegado aquí y como tu prima y yo nos aburríamos, decidimos escribírtelo. Bueno, vi a Sarah que te estaba a punto de despertar, pero le dije que no hacía falta, que te llevaba yo… Bueno, Sarah llevaba tus cosas y yo te llevaba a ti. Si no te sientes como princesa, es como para matarte. Bueno, a mitad de camino… me llamaste papá… y después me dijiste que me querías… ¿Qué sueños más inocentes tienes tú, no?
Sarah me dijo que tus sueños eran muy fáciles de manipular. Entonces ella te preguntó que qué algodón de azúcar querías y tu dijiste que rosa, Jajajaja. Bueno, llegamos a tu casa, nos abrieron tus padres. No nos saludaron y se fueron al salón, joder, ni se inmutaron, ¿pero tú qué clase de padres tienes? Mis padres nos hubiesen hecho un interrogatorio. Subimos a tu cuarto y te dejamos en la cama. Como no queríamos volver a casa, nos quedamos aquí sentados con tu ordenador, por cierto, bonita foto la de twitter ;). Sarah a puesto la canción de “What Makes You Beautifull” de tu One Direction y tú te has puesto a cantar, no nos podíamos reír más.
Bueno, mi princesa, que no se te olvide, que a las 5 vamos a surfear ;). Buenos Días x
PDT: Son Blancos ;) “
Vale, mato a Sarah. Esta me la paga, pero siempre estamos igual, una gastando bromas a la otra, veo que no ha cambiado nada. ¿Pero, que son blancos? Oh, no. ¡Fue él! Él me pregunto de qué color tenía los calzoncillos. De verdad… Él fue mi padre en el sueño.
Me levanté y fui de nuevo a la ventana. Esta vez él estaba allí, parecía como si me esperase. Le enseñé la carta. Él se echó a reír.
-¡Esta os la devuelvo!-dije.
-¿Pero, primero te vestirás, no?-dijo entre risas.
Miré hacia abajo. Estaba envuelta en la toalla.
-Ja-ja-ja. Qué gracioso.- baje el top.
Joder, últimamente no sé lo que me pasa. Yo nunca he sido tan borde como lo estoy siendo ahora. Yo he sido siempre estilo de mi prima, pero desde que conozco al chico este… Dios, me pone de los nervios. Pero eso se acabó.
Me puse el bikini. Después una camiseta sencilla y unos shorts. Bajé a almorzar. Hoy tocaba hamburguesas con patatas. Mi padre se fue al salón y mi madre fregaba los platos mientras yo los secaba.
-Ya veo que te has hecho muy amigo del vecino ehh- dijo mi madre dándome un golpecito con su cadera.
-Mamá, no pienses nada raro, es solo un amigo…
-Sí, bueno, claro, siempre son amigos…
-¡Mamá!, enserio, es solo un amigo. Tiene novia.
-Bueno, lo que tu digas. Oye, esta noche tu padre y yo nos vamos a cenar por ahí con los padres de Derek, pórtate bien.
-¿Con quién me voy a portar bien si voy a estar sola?
-Bueno, tú me entiendes.
Acabé de secar los platos y me fui arriba. Eran las cuatro. Me quedaba una hora. A sí que, me conecté a twitter un rato.
Contesté algunas menciones y miré las cuentas de los chicos de One Direction. Todos de vacaciones, de verdad, que bien se lo pasan. Aunque están todos de vacaciones por separado. Yo quiero estar casada con los cinco, pero por desgracia, me parece que no estaré con ninguno, así es la vida. Zayn ha cumplido dieciocho años. Harry cumplió los diecisiete. Liam y Niall cumplirán dieciocho. Louis cumplirá veinte. Son de edad parecida a la mía, pero con tanta gente, no tengo casi ninguna posibilidad.
Bueno, con la  tontería se me hicieron las cinco. Cogí mi toalla, sí, solo mi toalla, ni móvil ni llaves, total, llegaría antes de que mis padres se fuesen. Bajé con la toalla y cogí la tabla de surf. Salí fuera y allí estaba él, esperando en la acera. Me acerqué a él.
-¡Hola!- le dije moviendo la mano a modo de saludo y esbozando una sonrisa.
-Hola… esperando para morir en tres, dos, uno…- dijo protegiéndose la cara con sus brazos.
-No te voy a matar-dije poniendo los ojos en blanco.
-¿No?-dijo desprotegiéndose.
-No. Fue una broma-detalle. Pero, ¿sabes qué?, que yo también se jugar a eso.
-¿Si?, ¿sabes jugar?- dijo acercándose cada vez más a mí. Más cerca, quedaban pocos centímetros entre nosotros-vamos-dijo alejándose de mí y cambiando de tema.
Cogió su tabla de surf que estaba en el suelo y tomamos rumbo a la playa. Por el camino, no hablábamos de nada importante, de música, el tiempo. Pero aún así, tengo curiosidad por su pasado. No sé nada de él y de pequeña, siempre me imaginaba como podría ser mi vecino, se que era vecino porque escuché alguna vez de hablar de ellos a los otros vecinos con mis padres.
Llegamos a la playa. Dejamos las toallas. Me iba a quitar la ropa cuando veo a Derek que me miraba atentamente. Arqueé las cejas.
-Vaaaaaaale- se da la vuelta.
-Es que eres un mirón- me quité la ropa y la dejé encima de la toalla.
-Bonito baile-dijo Derek.
-Pero… ¿Cómo?- se echó a reír y se dio la vuelta. Yo me cruce de brazos.
-Te lo crees todo.
-Solo digo una cosa-dije cogiendo la tabla de surf.
-¿Él qué?
-¡Tonto el último!- y salí corriendo con mi tabla al agua. Pude ver de refilón como Derek movía la cabeza y sus rizos se movían de un lado al otro. Cogió su tabla y echo a correr detrás mia.
Surfeamos hasta las siete. ¡Dos horas! Estaba reventada. La verdad es Derek surfeaba muy bien. Me acerqué a él sentada en mi tabla. Él al verme, se acercó a mí también.
-Bueno, ¿nos vamos?-dije.
-¿Estás cansadita, princesa?
-No te voy a mentir, sí, lo estoy. No me llames princesa, que no lo soy.
-¿Y cómo quieres que te llame?
- Como te de la real y oficial gana, pero no soy tu princesa, tu ya tienes una.
-¿Sí?
-Derek, Jessica, ella es tu princesa.- me daba asco hablar de Jessica, pero tenía que dejar las cosas claras.
Salimos del agua y nos secamos. Me puse la ropa, aunque el bikini seguía un poco mojado.
Empezamos a caminar para irnos a casa.
-Bueno, tengo que admitir que surfeas bien-dije.
-Bueno, me esperaba que surfeabas peor.
-¿Gracias?
-De nada. Yo soy capaz de surfear con una persona más en la tabla.
-¿Enserio?
-Sí.
-Dios, yo nunca lo he intentado.
-Pues algún día te enseño.
-Bueno… Me han dicho que esta noche nuestros padres se van a cenar-dije cambiando de tema.
-¿Enserio? No me lo han dicho.
-No se fían de ti ni un pelo, ehh.
-Sí, porque si lo hubiese sabido con más antelación, hubiese montado una Party Hard.
-All day, all night (8) Dj Malik con Dj Tommo.
-¿One Direction?
-¿Cómo lo sabes?
-Me lo imagino. Si al final me van a acabar gustando a mí.
-Dios. Te haces fan y te creas un twitter y ya eres más famoso que Harry Styles, bueno, no tanto, pero te pareces tanto a él.
-¿Sí? ¿Me parezco?
-Sí, bastante. Qué pena que él está en casa con su familia… Hubiese molado que Harry Styles fuera mi vecino.
-Pues lo siento, no es Harry Styles-dijo el nombre entre haciendo comillas con los dedos-tu vecino, te ha tocado Derek Campbell.
Caminamos en silencio, cada uno en sus pensamientos. Estaba empezando a nublarse, quizás llueva esta noche, tormenta de verano, típico.
Ya llegamos a nuestras casas.
-Adiós “D”-le dije de mientras me iba.
-Adiós princesa, digo ¿“C”?
Entré en casa y fui directamente a darme una ducha, después de dejar la tabla y la toalla.
Esta noche no pienso ir a la playa, parece que va a llover.
Me fui a mi cuarto envuelta en una toalla. Me vestí con unos shorts rojos y una camiseta con la bandera de Reino Unido. Adoro mi país y también los shorts.
Comencé a seguir leyendo el libro que empecé. Después me llamaron para que bajase.
-Bueno, Charlotte, ya son las nueve, tu padre y yo nos vamos. Tienes la comida en el frigo. Volveremos sobre la madrugada. Pórtate bien.-y se van.
Eran las nueve y como tenía hambre, cené.
Cuando acabé de cenar fregué lo que ensucié. No sabía qué hacer, así que decidí ir a dar una vuelta.
Cogí algo de dinero, un paraguas, por si llovía, y las llaves. Cerré la puerta y me dispuse a dar una vuelta.
Fui al paseo marítimo, hoy se ve que no han organizado la fiesta, pensarían que llovería. Y justo, en este instante, empieza a llover. Desplegué el paraguas y empecé a andar. Me encanta la lluvia, el olor a tierra y suelo mojado.
Seguí andando, pero cuando vi un parque, me paré y me acerqué. En ese parque había vivido muchos buenos momentos de mi infancia. Me metí dentro del parque. Se podía escuchar como las gotas golpeaban el metal del tobogán y todos los chismes del parque. Pero, algo me llamó la atención.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Capítulo 5


Todos nos miraban. A sí que Derek continuó hablando.
-Este es Tom-dijo señalando. Era un chico alto, moreno de ojos grises. Me miraba de arriba a abajo y con una gran sonrisa. Otro chulito de playa, la ropa no engaña a nadie.
-Que buena estás madre, te comería enterica-dijoTom. Intente no poner cara de asco al escuchar ese comentario, pero era muy difícil. No me equivocaba.
-Este es Olly- dijo señalando. Él se limitó a mover la mano a modo de saludo.
-Esta es Kate-dijo señalándola. Esta se abrazó a Olly, supongo que estarían saliendo.
- Este es David-dijo señalando. Este ni se inmutó, ni se molestó en saludar.
-Y esta es Jessica-dijo señalándola. Esta me miraba con cara de asco, no sé por qué. Espera un momento, estoy cogida de la mano de Derek. No puede evitar mirar la mano por si era mentira. Entonces comprendí, ella era la novia, ya que Kate parece estar con Olly, y yo estaba agarrada de la mano de su novio. Me solté disimuladamente de su mano, despacio.
-¿Quién es esta?-dice Jessica señalándome con la barbilla.
-Es Charlotte-dice Derek.
-Ya lo sé, te he escuchado. Pero, ¿qué es para ti?
Hubo un silencio incomodo. No me lo podía creer, Derek se estaba pensando la pregunta.
-Es mi vecina, mi amiga- dijo Derek con voz dulce. Me acaba de recordar a su hermana.
Nadie dijo nada, ni dio tiempo, ya que Jessica le dio el cigarrillo a David y salió corriendo a besar a Derek. Hay estaban, besándose delante de mis narices, con intensidad. Yo no soportaba verlos así más tiempo.
-Bueno, me voy que mi prima me estará buscando para prepararnos para el juego.
Y sin dar tiempo a que me digan nada, me fui. Vi de refilón que Derek quería decirme algo, pero su novia no le dejaba.
Ahí los deje, sus amigos a su bola mientras ellos dos se besaban. Yo fui a buscar a Sarah, la encontré un poco alejada de nosotros, pero me miraba preocupada, me parece que vio toda la escena que montó Derek. Me acerqué a ella.
-Charlotte…-me dijo.
-El juego va a comenzar ahora, acercaros-dijo el hombre por el micrófono.
-Tranquila, no pasa nada, vamos.-le dije.
Le agarré del brazo y nos acercamos al escenario. A lo lejos vi que Derek y sus amigos también jugaban.
-Bueno, empecemos-dijo el hombre- Simón dice que os agachéis.
Todos los que jugaban se agacharon.
-¡Muy bien! Ahora levantaros- algunos se levantaron y otros no- oh, lo siento, pero los que estáis de pié, eliminados, perderos de mi vista-estos se fueron.
Pasó el rato jugando y ya solo quedábamos once. Mi prima y yo seguíamos jugando. De los amigos de Derek, habían eliminado a Olly y a Kate.
-Oye, tú, si tú-dijo el chico del micrófono llamando a una chica- he encontrado esta caracola, ven, cógela, es para ti-la chica, muy inocente, va a cogerla y cuando la coge, el chico dice- ¡Eliminada!, Simón no te ha dicho ni que vengas ni que la cojas, si que, dejas de jugar. Bien, ya solo quedáis diez. Veo que estáis muy tímidos todos esta noche, por eso, Simón dice que beses a alguien que lleve algo del mismo color que tú ropa. No especifico donde sea el beso ehh.
“Vale, no llevo nada del color de la ropa de mi prima, y ahora que hago yo” pensé. Vi a un chico de unos catorce años, llevaba una camiseta del mismo tono de azul que mi vestido. El chico iba agarrado de la mano de una chica de su edad, ella también llevaba azul. Me acerqué a ellos dos.
-Disculpa, oye, ¿puedo darle un beso en la mejilla a tu novio? Es que su camiseta es del mismo tono de azul que parte de mi vestido. Es solo un beso y me voy-dije.
-Tranquila, adelante-me dijo la chica separándose de su chico.
Me acerqué al chico y le di el beso en la mejilla, pero, para mi sorpresa, alguien me estaba besando a mí en la mejilla. Me giré y vi a Derek salir corriendo.
-No me arrepiento de nada-decía mientras corría.
No pude evitar una carcajada. A continuación, me acerqué a mi prima.
-Joder, no hay nadie con el mismo color de ropa que yo-dijo ella.
-La chica del vestido rosa claro, ¡Eliminada!, no has besado a nadie con el mismo color de ropa que el tuyo.
-Pero, ¡si no hay nadie que vista con el mismo color que yo!-dijo Sarah enfadada.
- Uy, que pena, de verdad.
-¡Tramposo!, ¡lo has hecho aposta! ¡Seguro que esto tiene que ver con mi hermano!
-¡No! Solo, un amigo mío, llamado Logan, me hizo una pequeña donación.
-¡Oh! esta sí que no os la perdono, ¡Vendetta!-dijo mientras se iba a las toallas.
Me quedé sola. Ya solo quedábamos seis. Derek, Jessica, Tom, David, una chica y yo.
-Muy bien chicos, como solo quedáis vosotros, Simón dice que hagáis una carrera, una los chicos y otra las chicas.
Hicimos la carrera, ya solo quedábamos Derek y yo.
-Vaya, vaya, ya solo nos queda una parejita, un chico y una chica. Simón dice que me digáis vuestros nombres.
-Derek.
-Charlotte.
-Vaya, pues ya solo nos queda Derek y Charlotte. Charlotte y Derek. Vaya, chicos, parece que nos queda solo un CD. El “CharlotteDerek”. Charlotte, ¿Quieres esta pulsera? Toma.
-¿Por qué no se la ofreces a Mr. Ricitos?-le dije.
-¡Oh! Tú no caes en la trampa ehh, ni aunque sean las tres de la madrugada, que solo es la una y media, pero bueno. Venga Simón dice que ganará este juego quien consiga tirar al agua al otro, pero no solo mojarlo un poco, sino, meterlo de pies a cabeza en el agua.
Dejé de mirar al chico del micrófono y miré a Derek, que me miraba con una sonrisa maliciosa, pero sexy a la vez. Él podía conmigo sin ningún problema y eso lo sabía. Solo podía hacer una cosa. Eché a correr con todas mis fuerzas hacía el lado contrario de donde él estaba. Él me alcanzó y se tiró encima de mí, de modo en el que él me abrazaba para frenarme y nos tropezamos y caímos. Yo ya sabía que estaba perdida y encima, llevaba la ropa puesta. Él se levantó y antes de que yo pudiera escapar, me coge y me levanta del suelo. Yo no paraba de patalear para que me soltase. Llegamos a la orilla y me dejo en el suelo. Mis pies, que ya se le habían caído las chanclas hace tiempo, tocaban el agua y los suyos también. Me seguía teniendo abrazada, era una sensación un poco agradable, pero no demasiado, ya que sabía lo que me esperaba.
-¿Preparada?-me dice con una gran sonrisa en su cara.
Veo que me iba a tirar al agua, pero antes de que lo hiciese, me abracé a él y le dije.
-Si caigo, caes conmigo.
No le dio tiempo a responder, porque, le había pillado un poco desprevenido y lo tiré al agua, haciendo que yo también cayese en ella. Los dos entramos en el agua a la misma vez, de lado, uno enfrente del otro, abrazados. Era una sensación rara, pero, hasta debajo del agua me sentía segura entre sus brazos. Lo sentía.
Al salir a la superficie, los dos estábamos empapados, pero, seguíamos abrazados. La camiseta y los pantalones se le habían mojado, por lo que se le marcaban aún más. La luz de la luna iluminaba nuestros rostros. Los dos teníamos una gran sonrisa en la cara, poco a poco su cara se iba acercando a la mía. Poco a poco esos labios carnosos se iban acercando a los míos. Cuando estaban a escasos milímetros, miré hacia abajo, lo que esto provocó que moviese la cabeza. Volví a la realidad, él tenía novia, aunque la chica no me caía bien, no podía hacerle esto. Es su novio, él la quiere y ella le quiere. No puedo meterme en medio.
Sin decir ninguna palabra, nos dejamos de abrazar y salimos a la orilla. Allí, el chico del micrófono estaba hablando.
-Bueno, bueno, menuda escenita nos han montado. Aunque los dos se hayan tirado a la vez, solo puede haber un ganador y todos tenemos claro quién es él que iba a ganar. ¡El ganador es Derek! Un fuerte aplauso.
Ya eran las dos de la madrugada, empezaba a hacer un poco de viento. Me estaba congelando y llevaba la ropa mojada. Decidí ir donde habíamos dejado las cosas Sarah y yo.
Para mi sorpresa, Sarah no estaba allí. Estaban sus cosas, pero ella no. Me senté en mi toalla, seguía teniendo frío, ya que no podía utilizar esa toalla para taparme. Busqué la de Sarah, pero, no estaba, se la habría llevado con ella.
Le cogí los cascos de su mochila y cogí mi móvil. Escuchaba música mientras abrazaba mis piernas para quitarme el frio, viendo la luna en el mar. No hacía caso a la música, esta sonaba, pero yo estaba en otra parte. No me podía creer que estaba a punto de besar a Derek. Me llevé las manos a la cabeza. De repente, siento una toalla que me rodea la espalda y veo las manos de una persona, que me rodean, como para darme calor. Giro la cabeza, para ver quién era y ahí estaba. Derek estaba sentado a mi lado, empapado, rodeándome con su toalla para darme calor. Me quité los cascos.
-¿Qué haces aquí?- pregunté mirándole a los ojos.
-Vi a una princesita en apuros, no podía dejarla así.
-Pues, no entiendo que haces aquí, ve a salvarla.
-No puedo, porque llegó su príncipe a rescatarla.
Hubo silencio, pero no un silencio incomodo, sino, el silencio de dos personas que estaban pensando en algo, viendo como se deshacían las olas, ¿puede que pensasen en lo mismo? Quién sabe, nadie tiene el poder de leer la mente a los demás.
-Oye...-dije.
-¿Si?
-¿A qué te referías con lo de “que gane el mejor”? ¿Es decir, como sabías que era yo?
-Bueno, era fácil saber que eras tú, tu nombre estaba el último en la lista y estabas sentada a pocos metros del tablón. No era difícil averiguarlo.
-Lo que suponía. Bueno, ¿te veré pintando o surfeando?
-¿Enserio?, ¿no lo sabes?-dijo arqueando las cejas.
-Es verdad, que preguntas tengo, te veré… ¡pintando!
-Y yo que pensaba que eras lista…
-¡Oye!
Nos empezamos a reír.
-Por cierto, toma tu toalla- me la quité de encima y se la di.
-No… ¿por qué?
-Porque tu llevas mucha más ropa que yo, está mojada y no llevas el bañador.
-Pero, tú…-le corté.
-Yo, llevo un vestido y el bikini debajo.
-El que yo escogí…
-Oye, no me lo he puesto porque lo escogiste tú, me lo he puesto porque… No tengo ni idea de porque me lo he puesto, pero no es porque lo escogiste tú.
-Bueno, sí, lo que tu digas. Además, no me creo que lleves el bikini puesto.
-Si lo llevo, así que, coge tu toalla- y se la tire encima.
-No, no lo llevas.
Harta de que no me creyese, me quité el vestido y quedé en bikini.
-¿Me crees o no?-Vi como Derek ponía cara de pillo, entonces lo entendí- Oh, no, no has podido ser capaz.
-¿Te creías que no sabía que lo llevabas?
-Ohh, te voy a…- no acabé la frase, me acerqué a él para pegarle, pero él fue más rápido y me cogió como si fuese un saco de patatas. Yo no paraba de patalear y de chillarle-¡Mounstro!, ¡Suéltame!-decía entre risas.
-No, no te soltaré, eres una galleta, te comeré, que en este caso sería tirarte al agua.
-¡No! ¡Por favor! ¡al agua no!-dije pataleando mientras él se acercaba a la orilla. Se metió hasta que el agua le llegaba un poco más arriba de las rodillas.
-No te tiro con una condición.
-No se yo…- entonces él se inclina hacia delante, yo me agarro con mis pies a su cintura y los brazos a su cuello. Él me tenía sujetada con sus brazos en mi espalda. Y se inclinó de forma en que mi espalda casi roza el agua-¡Vale!, ¡vale!, ¡está bien! ¿Cuál es esa condición?
- Que mañana a las cinco vengas a hacer surf conmigo.
-Mm… Tú quieres saber cómo surfeo, para así saber que tienes que hacer para ganarme-dije enfada, él se empezó a reír.
-Yo te ganaría hasta con los ojos cerrados, princesa.
-¿A sí?, ¿tú crees?, vale, vale, quedamos mañana y ya verás cómo te equivocas, te costará más que las matemáticas.
-Ohhh.
-Ahora, suéltame.
-¿Estás segura?-dijo arqueando las cejas. Entonces me di cuenta de que estábamos en el agua y se me soltaba, me mojaría- Tus deseos son ordenes.
-¡No!, ¡no!, ¡espera!, ¡aquí no!-no me dio tiempo a decir más, ya que me soltó y caí en el agua. Cuando salí a la superficie, que no me costó mucho ya que tocaba pie, lo vi corriendo por la arena diciendo.
-¡A las cinco!, ¡Ehh!-y siguió corriendo, riéndose, hasta que vi que se perdió entre la gente.
Salí del agua dirigiéndome a mi toalla, cuando vi a Sarah, sentada en su toalla al lado de la mía, tomándose un granizado de limón y mirándome pícara.
-¿Qué?, ¿Pasa algo?, o ¿nunca has visto a una chica mojada en bikini por la noche?-dije.
-No, nada, nada-dijo tomando un sorbo de su granizado y mirándome de la misma forma.
-Sé que me quieres decir algo y si vas a estar toda la noche con esa cara, suéltalo.
-¡Tú! ¡Y Derek! ¡Solos! ¡Abrazados! ¡Playa! ¡Noche! ¡Luna! ¡Agua!-dice Sarah a lo indio.
-¿Te dedicas a espiarme?
-No...
-Sí, ya se nota.
-Llegué por detrás cuando estabais viendo la luna y él te estaba abrazando. Y ya puestos, me quedé a ver la escena completa.
-Ah…
-Joder, que pena que tenga novia, porque si no, yo…-no la dejé terminar.
-¡Sarah!-le grité.
-Vale, vale, perdón, se me olvidó que te gustaba…- le eché una mirada matadora- ok, ya paro. Bueno, ¿te vienes a bailar?
-No, ahora no me apetece mucho…
-Bueno, hoy te escapas porque seguro que tienes muchas cosas…-pasa por su lado un chico que tenía un Monster en la mano- muchas cosas… muchas cosas… ¡ah, sí! En lo que pensar. La próxima vez no te escaparas. Y ahora, si me disculpas, me voy, me parece que esta noche beberé Monster- me giña un ojo y se va en la misma dirección por la que iba el chico. Esta chica no tiene remedio.
Cogí el vestido para ver si se había secado. Si, estaba seco. Cogí la toalla y me sequé. El bikini seguía un poco mojado, pero me puse el vestido encima. Estiré la toalla y me tumbé boca abajo. Me puse los cascos y empecé a escuchar música. Estaba empezando a sonar “Want U Back” de Cher Lloyd. De verdad, hoy había sido un día raro, quizás el más raro, no lo sé. Ayer no sabía nada de ese chico y hoy es como si lo conociese de toda la vida, que rápido se pilla confianza, o por lo menos con él.
Fue acabar la canción y quedarme dormida. Soñaba que tenía unos cinco años y era la primera vez que iba al parque de atracciones con mi padre, mi madre trabajaba. Mi padre me llevaba cogida y yo señalaba la atracción en la que me quería subir. Así todo el día.
“-Papá- le dije.
-¿Si, mi princesa?-me dijo. Le había cambiado un poco la voz.
-Te quiero-lo abracé con fuerza.
Él no me respondió. Siguió llevándome en brazos hasta que llegamos a un puesto de algodón de azúcar.
-¿Qué algodón de azúcar quieres?
-Quiero el algodón de azúcar rosa.
El dependiente me lo dio y mi padre lo pagó. Nos sentamos en un banco mientras yo me comía el algodón de azúcar. De repente, aparece un escenario delante de mí y empieza a sonar una canción. Me sonaba mucho. A continuación, aparecieron cinco chicos en él y empezaron a cantar. Eran One Direction con la canción de What Makes You Beautiful. Yo empecé a seguir la canción.
-Baby you light up my world like nobody else (8)
Dejé de cantar, ya que todo el mundo que estaba a mí alrededor, se reía de mí. Sí que me limité a escuchar la canción comiéndome el algodón de azúcar.
-Mi princesa-dijo mi padre.
-¿Si, papá?
-¿De qué color llevo los calzoncillos hoy?
- Papá… ¿por qué me preguntas eso?
-Di.
-No sé, ¿azules?
-Eso es un secreto. Bueno, me voy al baño, espera aquí ¿vale?
-Vale, papá.
Estaba sentada en el banco, cuando veo que los cinco chicos de One Direction se acercan a mí. Liam me preguntó si es que me había perdido. Niall me pidió algodón de azúcar, pero, cuando le cogí su trozo y se lo iba a dar, me quita el algodón de azúcar de las manos y se lo come él. Dejándome a mí con su trozo. Louis no paraba de tratarme como si fuese su hermana pequeña. Harry estaba triste, me contó que quería jugar a “juegos de mayores” con la Reina, pero su hijo no la dejaba y Liam le regañó por haberme contado esto. Zayn me preguntó donde había un baño, le señale en el que estaba mi padre y él fue hacía allí, abrió la puerta y entró. Cuando vino Zayn, al cabo de una media hora más o menos, les conté que mi padre debería de estar en ese baño, pero que no está. Liam me preguntó que si quería pasar la tarde con ellos y yo le dije que sí. Louis me llevaba a coscos a todos lados. Le pedimos a un chico que nos hiciera una foto, cuando le dimos la cámara, salió corriendo, menos mal que iba Paul y lo cogió. Después de recuperar la cámara, decidimos que quien haría la foto sería Paul. Empezó a contar. Tres, dos, uno, flash.”