Ya era por la tarde. Estaba tumbada
en mi cama, con el ordenador, pensando que podría pintar, pero, sin prisa, ya
que el concurso de pintura fue aplazado.
Me seguía sintiendo culpable, si que,
decidí hacer una cosa.
Me dirigí a la ventana y tiré una pequeña bola de metal que tenia una cara sonriendo a su ventana abierta.
Al poco tiempo, veo a Derek que
aparece con la bola en la mano.
-¿Pretendes matarme con esto?
-No, aún no.
-¿Cómo que aún?
-Bueno, da igual. ¿Tienes algún plan
esta tarde?
-No, bueno, esta noche tengo que ir a
la fiesta de Jess.
-Ya, y yo y Sarah, pero, me parece
que no voy a ir.
-Pues, que sepas que me hubiese
gustado verte allí.
-Bueno, a lo que iba. Baja ahora, que
te quiero enseñar un sitio.
-Vale. Toma tu bola.
-Bah, quédatela.
Cerré la ventana y salí a la calle.
Derek y yo salimos a la vez. Nos reunimos en la acera.
-Bueno y ,¿a dónde me llevas?
-A Narnia.
-¿Tan grande es tu armario?
-Bueno, a un lugar parecido. Vamos.
Comenzamos a andar y nos paramos en
una calle.
-Te voy a tapar los ojos.
-¿Enserio?
-Calla y no mires.
Le puse una cinta morada en sus ojos
y, por seguridad, los tapaba con mis manos.
-Ahora, confía en mi, yo te tapo los
ojos y voy detrás, pero, tranquilo, no dejaré que te mates.
-No se si fiarme.
-Por favor…
-Bueno.
Le di algunas vueltas, hasta que
llegamos al laberinto, al parque secreto. Comenzamos a caminar por el
laberinto. En mitad de este, nos paramos.
-¿Ya hemos llegado?
-Te voy a quitar las vendas.-se las
quité.
-Mm, interesante… ¿Dónde coño
estamos?
-No hay que ser muy listo para darte
cuenta de que es un laberinto.
-Y, ¿para qué me traes a un
laberinto?
-No es el laberinto, sino, a donde
lleva el laberinto.
-¿A dónde llev… ¡Pero no corras!
¡Espérame!
Empecé a correr por el laberinto,
noté que Derek me seguía, si que, me escondí. Me asomé y pude ver que estaba un
poco perdido. Entonces, asomé la cinta morada y le saqué la lengua, él empezó a
correr hacia mi y yo empece de nuevo, a correr. Inconscientemente, llegué a una
parte del laberinto, en la que no tenía salida. Tendría que volver sobre mis
pasos, pero, el problema estaba en que Derek me seguía corriendo. Ya me vio, yo
me echaba cada vez más hacia atrás, hasta que choqué con el gran arbusto. Él
cada vez se acercó cada vez más a mi, hasta que se paró muy cerca de mí.
-Te pillé.
-Ha sido un fallo técnico.
-Si, lo que tu digas, pero, te pille.
¿Sabes lo que significa eso?
-No… ¿qué?
-Qué el monstruo de las galletas
aparece y le hace muchísimas cosquillas a las niñas malas.
-¿Qué? Venga ya, yo no tengo
cosqui…-empecé a reírme sin parar, Derek no paraba de hacerme cosquillas. Acabé
en el suelo, pataleando, llorando de la risa.-¡Por favor!, ¡para!, ¡me muero!
-Bueno, pararé, pero, para la
próxima, aprendes. Ahora, ¿me llevas a ese lugar tan misterioso?
-Bueno, vale, vamos-dije poniéndome
de pie.
Recorrimos el camino del laberinto
hasta llegar al parque.
Se podía ver por lo alto del
laberinto, como se escondía el sol detrás de las montañas. Un precioso
atardecer iluminaba el parque y nuestros dos cuerpos en aquel extraño parque.
-¿Cómo nunca antes había sabido de la
existencia de este parque?-preguntó.
-Posiblemente no te molestases en
conocer bien el pueblo. Este parque, es desconocido por la mayoría del pueblo.
-Seguramente yo conozca lugares de este
pueblo que tu nunca te hallas fijado.
-Puede ser. Este lugar es muy
especial para mi. Lo encontramos mi prima y yo cuando eramos pequeñas, nunca
que hemos visto a nadie por aquí a quien no trajéramos. Espero que siga así.
Nos sentamos en uno de los pocos
bancos que había.
-No entiendo una cosa.- me confesó.
-¿El qué?
-El motivo por el que me has traído
aquí.- me miraba a los ojos. Esos profundos ojos azules que derretirían el
hielo.
-Yo…-aparté la mirada.
-Ohh no-dijo como entendiéndolo todo-
no me digas que ha sido por lo de esta mañana.
-Yo…- repetí.
Me levanté y comencé a andar hacia
delante, sentía mucha presión. En ese mismo instante, sentí como me agarraron
del brazo y me hizo girar con esa misma fuerza. Derek se había levantado.
Estaba ahí, agarrando mi brazo, pidiéndome que hable.
-Charlotte.. por favor..-no sonaba
enfadado, sonaba suplicante, pidiéndome que hablara.
-Es que, no pude.-dije alejándome de
él, dando una vuelta y poniendo mis manos en la cabeza- ¡La culpa no me deja en
paz!, da igual lo que me digas, me sentiré en deuda contigo, ¡la culpa me
estaba matando!- los ojos de Derek se apagaron, no tenían el mismo brillo de
antes.
-Yo pensaba, que quizás me traías
aquí-sonaba decepcionado- no se..-¿estaba siendo sincero? Nunca lo había visto
ni escuchado así.
-Derek..
-¡Era todo por compromiso! Yo
pensaba, que me mostrabas todo esto que es importante para ti… ¡somos amigos,
joder!. Pero ya veo que me adelanté..- eso me dolió como una puñalada en el
corazón.
Derek se iba a ir del parque. Lágrimas
comenzaron a salir de mis ojos, pero las frenaba. Me dolía, mucho. A parte de
la culpa que sentía, ¡le mostré ese lugar porque confiaba en él! No lo conozco
desde hace mucho, pero tiene algo, no se lo que es, pero algo me dice que puedo
confiar en él, que no me fallará, algo en mi interior.
Sentía como si mi mundo estallara. Es
muy extraño, no lo conozco desde hace mucho y ya sentía todo esto.
Derek tiene un poder sobre mi enorme.
-¡Derek!, ¡Por favor!- esta vez le
cogí yo del brazo. Una lágrima resbaló por mi mejilla. No quería llorar. No
quería mostrarme débil, pero, no creo que funcionase mucho.
Derek se giró. No me miraba, miraba
al suelo. No podía ver bien su rostro, no podía ver si estaba enfadado,
furioso, decepcionado, pero supongo que todo eso estaría pasando por su rostro.
-Pensaba que eras diferente,
Charlotte. Algo en ti me decía que eras diferente, pero me equivocaba. Todos
sois iguales.
Acabando de decir eso, se va,
dejándome sola, en aquel parque que, por muy maravilloso que fuese, no sentía
para nada que fuese increíble en aquel momento. Hasta aquel amanecer tan precioso
y alegre, parecía apagado.
:((((((( puto derek, puta charlotte.. putos todos.. ahora me enfaro y no respiro >.< quiero que se arregle! Siguiente <24
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