Todos
nos miraban. A sí que Derek continuó hablando.
-Este
es Tom-dijo señalando. Era un chico alto, moreno de ojos grises. Me miraba de
arriba a abajo y con una gran sonrisa. Otro chulito de playa, la ropa no engaña
a nadie.
-Que
buena estás madre, te comería enterica-dijoTom. Intente no poner cara de asco al
escuchar ese comentario, pero era muy difícil. No me equivocaba.
-Este
es Olly- dijo señalando. Él se limitó a mover la mano a modo de saludo.
-Esta
es Kate-dijo señalándola. Esta se abrazó a Olly, supongo que estarían saliendo.
-
Este es David-dijo señalando. Este ni se inmutó, ni se molestó en saludar.
-Y
esta es Jessica-dijo señalándola. Esta me miraba con cara de asco, no sé por
qué. Espera un momento, estoy cogida de la mano de Derek. No puede evitar mirar
la mano por si era mentira. Entonces comprendí, ella era la novia, ya que Kate
parece estar con Olly, y yo estaba agarrada de la mano de su novio. Me solté
disimuladamente de su mano, despacio.
-¿Quién
es esta?-dice Jessica señalándome con la barbilla.
-Es
Charlotte-dice Derek.
-Ya
lo sé, te he escuchado. Pero, ¿qué es para ti?
Hubo
un silencio incomodo. No me lo podía creer, Derek se estaba pensando la
pregunta.
-Es
mi vecina, mi amiga- dijo Derek con voz dulce. Me acaba de recordar a su
hermana.
Nadie
dijo nada, ni dio tiempo, ya que Jessica le dio el cigarrillo a David y salió
corriendo a besar a Derek. Hay estaban, besándose delante de mis narices, con
intensidad. Yo no soportaba verlos así más tiempo.
-Bueno,
me voy que mi prima me estará buscando para prepararnos para el juego.
Y
sin dar tiempo a que me digan nada, me fui. Vi de refilón que Derek quería
decirme algo, pero su novia no le dejaba.
Ahí
los deje, sus amigos a su bola mientras ellos dos se besaban. Yo fui a buscar a
Sarah, la encontré un poco alejada de nosotros, pero me miraba preocupada, me
parece que vio toda la escena que montó Derek. Me acerqué a ella.
-Charlotte…-me
dijo.
-El
juego va a comenzar ahora, acercaros-dijo el hombre por el micrófono.
-Tranquila,
no pasa nada, vamos.-le dije.
Le
agarré del brazo y nos acercamos al escenario. A lo lejos vi que Derek y sus
amigos también jugaban.
-Bueno,
empecemos-dijo el hombre- Simón dice que os agachéis.
Todos
los que jugaban se agacharon.
-¡Muy
bien! Ahora levantaros- algunos se levantaron y otros no- oh, lo siento, pero
los que estáis de pié, eliminados, perderos de mi vista-estos se fueron.
Pasó
el rato jugando y ya solo quedábamos once. Mi prima y yo seguíamos jugando. De
los amigos de Derek, habían eliminado a Olly y a Kate.
-Oye,
tú, si tú-dijo el chico del micrófono llamando a una chica- he encontrado esta
caracola, ven, cógela, es para ti-la chica, muy inocente, va a cogerla y cuando
la coge, el chico dice- ¡Eliminada!, Simón no te ha dicho ni que vengas ni que
la cojas, si que, dejas de jugar. Bien, ya solo quedáis diez. Veo que estáis
muy tímidos todos esta noche, por eso, Simón dice que beses a alguien que lleve
algo del mismo color que tú ropa. No especifico donde sea el beso ehh.
“Vale,
no llevo nada del color de la ropa de mi prima, y ahora que hago yo” pensé. Vi
a un chico de unos catorce años, llevaba una camiseta del mismo tono de azul
que mi vestido. El chico iba agarrado de la mano de una chica de su edad, ella
también llevaba azul. Me acerqué a ellos dos.
-Disculpa,
oye, ¿puedo darle un beso en la mejilla a tu novio? Es que su camiseta es del
mismo tono de azul que parte de mi vestido. Es solo un beso y me voy-dije.
-Tranquila,
adelante-me dijo la chica separándose de su chico.
Me
acerqué al chico y le di el beso en la mejilla, pero, para mi sorpresa, alguien
me estaba besando a mí en la mejilla. Me giré y vi a Derek salir corriendo.
-No
me arrepiento de nada-decía mientras corría.
No
pude evitar una carcajada. A continuación, me acerqué a mi prima.
-Joder,
no hay nadie con el mismo color de ropa que yo-dijo ella.
-La
chica del vestido rosa claro, ¡Eliminada!, no has besado a nadie con el mismo
color de ropa que el tuyo.
-Pero,
¡si no hay nadie que vista con el mismo color que yo!-dijo Sarah enfadada.
-
Uy, que pena, de verdad.
-¡Tramposo!,
¡lo has hecho aposta! ¡Seguro que esto tiene que ver con mi hermano!
-¡No!
Solo, un amigo mío, llamado Logan, me hizo una pequeña donación.
-¡Oh!
esta sí que no os la perdono, ¡Vendetta!-dijo mientras se iba a las toallas.
Me
quedé sola. Ya solo quedábamos seis. Derek, Jessica, Tom, David, una chica y
yo.
-Muy
bien chicos, como solo quedáis vosotros, Simón dice que hagáis una carrera, una
los chicos y otra las chicas.
Hicimos
la carrera, ya solo quedábamos Derek y yo.
-Vaya,
vaya, ya solo nos queda una parejita, un chico y una chica. Simón dice que me
digáis vuestros nombres.
-Derek.
-Charlotte.
-Vaya,
pues ya solo nos queda Derek y Charlotte. Charlotte y Derek. Vaya, chicos,
parece que nos queda solo un CD. El “CharlotteDerek”. Charlotte, ¿Quieres esta
pulsera? Toma.
-¿Por
qué no se la ofreces a Mr. Ricitos?-le dije.
-¡Oh!
Tú no caes en la trampa ehh, ni aunque sean las tres de la madrugada, que solo
es la una y media, pero bueno. Venga Simón dice que ganará este juego quien
consiga tirar al agua al otro, pero no solo mojarlo un poco, sino, meterlo de pies
a cabeza en el agua.
Dejé
de mirar al chico del micrófono y miré a Derek, que me miraba con una sonrisa
maliciosa, pero sexy a la vez. Él podía conmigo sin ningún problema y eso lo
sabía. Solo podía hacer una cosa. Eché a correr con todas mis fuerzas hacía el
lado contrario de donde él estaba. Él me alcanzó y se tiró encima de mí, de
modo en el que él me abrazaba para frenarme y nos tropezamos y caímos. Yo ya
sabía que estaba perdida y encima, llevaba la ropa puesta. Él se levantó y
antes de que yo pudiera escapar, me coge y me levanta del suelo. Yo no paraba
de patalear para que me soltase. Llegamos a la orilla y me dejo en el suelo.
Mis pies, que ya se le habían caído las chanclas hace tiempo, tocaban el agua y
los suyos también. Me seguía teniendo abrazada, era una sensación un poco
agradable, pero no demasiado, ya que sabía lo que me esperaba.
-¿Preparada?-me
dice con una gran sonrisa en su cara.
Veo
que me iba a tirar al agua, pero antes de que lo hiciese, me abracé a él y le
dije.
-Si
caigo, caes conmigo.
No
le dio tiempo a responder, porque, le había pillado un poco desprevenido y lo
tiré al agua, haciendo que yo también cayese en ella. Los dos entramos en el
agua a la misma vez, de lado, uno enfrente del otro, abrazados. Era una
sensación rara, pero, hasta debajo del agua me sentía segura entre sus brazos.
Lo sentía.
Al
salir a la superficie, los dos estábamos empapados, pero, seguíamos abrazados.
La camiseta y los pantalones se le habían mojado, por lo que se le marcaban aún
más. La luz de la luna iluminaba nuestros rostros. Los dos teníamos una gran
sonrisa en la cara, poco a poco su cara se iba acercando a la mía. Poco a poco
esos labios carnosos se iban acercando a los míos. Cuando estaban a escasos milímetros,
miré hacia abajo, lo que esto provocó que moviese la cabeza. Volví a la
realidad, él tenía novia, aunque la chica no me caía bien, no podía hacerle
esto. Es su novio, él la quiere y ella le quiere. No puedo meterme en medio.
Sin
decir ninguna palabra, nos dejamos de abrazar y salimos a la orilla. Allí, el
chico del micrófono estaba hablando.
-Bueno,
bueno, menuda escenita nos han montado. Aunque los dos se hayan tirado a la
vez, solo puede haber un ganador y todos tenemos claro quién es él que iba a
ganar. ¡El ganador es Derek! Un fuerte aplauso.
Ya
eran las dos de la madrugada, empezaba a hacer un poco de viento. Me estaba
congelando y llevaba la ropa mojada. Decidí ir donde habíamos dejado las cosas
Sarah y yo.
Para
mi sorpresa, Sarah no estaba allí. Estaban sus cosas, pero ella no. Me senté en
mi toalla, seguía teniendo frío, ya que no podía utilizar esa toalla para
taparme. Busqué la de Sarah, pero, no estaba, se la habría llevado con ella.
Le
cogí los cascos de su mochila y cogí mi móvil. Escuchaba música mientras
abrazaba mis piernas para quitarme el frio, viendo la luna en el mar. No hacía
caso a la música, esta sonaba, pero yo estaba en otra parte. No me podía creer
que estaba a punto de besar a Derek. Me llevé las manos a la cabeza. De
repente, siento una toalla que me rodea la espalda y veo las manos de una
persona, que me rodean, como para darme calor. Giro la cabeza, para ver quién
era y ahí estaba. Derek estaba sentado a mi lado, empapado, rodeándome con su
toalla para darme calor. Me quité los cascos.
-¿Qué
haces aquí?- pregunté mirándole a los ojos.
-Vi
a una princesita en apuros, no podía dejarla así.
-Pues,
no entiendo que haces aquí, ve a salvarla.
-No
puedo, porque llegó su príncipe a rescatarla.
Hubo
silencio, pero no un silencio incomodo, sino, el silencio de dos personas que
estaban pensando en algo, viendo como se deshacían las olas, ¿puede que
pensasen en lo mismo? Quién sabe, nadie tiene el poder de leer la mente a los
demás.
-Oye...-dije.
-¿Si?
-¿A
qué te referías con lo de “que gane el mejor”? ¿Es decir, como sabías que era
yo?
-Bueno,
era fácil saber que eras tú, tu nombre estaba el último en la lista y estabas
sentada a pocos metros del tablón. No era difícil averiguarlo.
-Lo
que suponía. Bueno, ¿te veré pintando o surfeando?
-¿Enserio?,
¿no lo sabes?-dijo arqueando las cejas.
-Es
verdad, que preguntas tengo, te veré… ¡pintando!
-Y
yo que pensaba que eras lista…
-¡Oye!
Nos
empezamos a reír.
-Por
cierto, toma tu toalla- me la quité de encima y se la di.
-No…
¿por qué?
-Porque
tu llevas mucha más ropa que yo, está mojada y no llevas el bañador.
-Pero,
tú…-le corté.
-Yo,
llevo un vestido y el bikini debajo.
-El
que yo escogí…
-Oye,
no me lo he puesto porque lo escogiste tú, me lo he puesto porque… No tengo ni
idea de porque me lo he puesto, pero no es porque lo escogiste tú.
-Bueno,
sí, lo que tu digas. Además, no me creo que lleves el bikini puesto.
-Si
lo llevo, así que, coge tu toalla- y se la tire encima.
-No,
no lo llevas.
Harta
de que no me creyese, me quité el vestido y quedé en bikini.
-¿Me
crees o no?-Vi como Derek ponía cara de pillo, entonces lo entendí- Oh, no, no
has podido ser capaz.
-¿Te
creías que no sabía que lo llevabas?
-Ohh,
te voy a…- no acabé la frase, me acerqué a él para pegarle, pero él fue más
rápido y me cogió como si fuese un saco de patatas. Yo no paraba de patalear y
de chillarle-¡Mounstro!, ¡Suéltame!-decía entre risas.
-No,
no te soltaré, eres una galleta, te comeré, que en este caso sería tirarte al
agua.
-¡No!
¡Por favor! ¡al agua no!-dije pataleando mientras él se acercaba a la orilla.
Se metió hasta que el agua le llegaba un poco más arriba de las rodillas.
-No
te tiro con una condición.
-No
se yo…- entonces él se inclina hacia delante, yo me agarro con mis pies a su
cintura y los brazos a su cuello. Él me tenía sujetada con sus brazos en mi espalda.
Y se inclinó de forma en que mi espalda casi roza el agua-¡Vale!, ¡vale!, ¡está
bien! ¿Cuál es esa condición?
-
Que mañana a las cinco vengas a hacer surf conmigo.
-Mm…
Tú quieres saber cómo surfeo, para así saber que tienes que hacer para ganarme-dije
enfada, él se empezó a reír.
-Yo
te ganaría hasta con los ojos cerrados, princesa.
-¿A
sí?, ¿tú crees?, vale, vale, quedamos mañana y ya verás cómo te equivocas, te
costará más que las matemáticas.
-Ohhh.
-Ahora,
suéltame.
-¿Estás
segura?-dijo arqueando las cejas. Entonces me di cuenta de que estábamos en el
agua y se me soltaba, me mojaría- Tus deseos son ordenes.
-¡No!,
¡no!, ¡espera!, ¡aquí no!-no me dio tiempo a decir más, ya que me soltó y caí
en el agua. Cuando salí a la superficie, que no me costó mucho ya que tocaba
pie, lo vi corriendo por la arena diciendo.
-¡A
las cinco!, ¡Ehh!-y siguió corriendo, riéndose, hasta que vi que se perdió
entre la gente.
Salí
del agua dirigiéndome a mi toalla, cuando vi a Sarah, sentada en su toalla al
lado de la mía, tomándose un granizado de limón y mirándome pícara.
-¿Qué?,
¿Pasa algo?, o ¿nunca has visto a una chica mojada en bikini por la
noche?-dije.
-No,
nada, nada-dijo tomando un sorbo de su granizado y mirándome de la misma forma.
-Sé
que me quieres decir algo y si vas a estar toda la noche con esa cara,
suéltalo.
-¡Tú!
¡Y Derek! ¡Solos! ¡Abrazados! ¡Playa! ¡Noche! ¡Luna! ¡Agua!-dice Sarah a lo
indio.
-¿Te
dedicas a espiarme?
-No...
-Sí,
ya se nota.
-Llegué
por detrás cuando estabais viendo la luna y él te estaba abrazando. Y ya
puestos, me quedé a ver la escena completa.
-Ah…
-Joder,
que pena que tenga novia, porque si no, yo…-no la dejé terminar.
-¡Sarah!-le
grité.
-Vale,
vale, perdón, se me olvidó que te gustaba…- le eché una mirada matadora- ok, ya
paro. Bueno, ¿te vienes a bailar?
-No,
ahora no me apetece mucho…
-Bueno,
hoy te escapas porque seguro que tienes muchas cosas…-pasa por su lado un chico
que tenía un Monster en la mano- muchas cosas… muchas cosas… ¡ah, sí! En lo que
pensar. La próxima vez no te escaparas. Y ahora, si me disculpas, me voy, me
parece que esta noche beberé Monster- me giña un ojo y se va en la misma
dirección por la que iba el chico. Esta chica no tiene remedio.
Cogí
el vestido para ver si se había secado. Si, estaba seco. Cogí la toalla y me
sequé. El bikini seguía un poco mojado, pero me puse el vestido encima. Estiré
la toalla y me tumbé boca abajo. Me puse los cascos y empecé a escuchar música.
Estaba empezando a sonar “Want U Back” de Cher Lloyd. De verdad, hoy había sido
un día raro, quizás el más raro, no lo sé. Ayer no sabía nada de ese chico y
hoy es como si lo conociese de toda la vida, que rápido se pilla confianza, o
por lo menos con él.
Fue
acabar la canción y quedarme dormida. Soñaba que tenía unos cinco años y era la
primera vez que iba al parque de atracciones con mi padre, mi madre trabajaba.
Mi padre me llevaba cogida y yo señalaba la atracción en la que me quería
subir. Así todo el día.
“-Papá-
le dije.
-¿Si,
mi princesa?-me dijo. Le había cambiado un poco la voz.
-Te
quiero-lo abracé con fuerza.
Él
no me respondió. Siguió llevándome en brazos hasta que llegamos a un puesto de
algodón de azúcar.
-¿Qué
algodón de azúcar quieres?
-Quiero
el algodón de azúcar rosa.
El
dependiente me lo dio y mi padre lo pagó. Nos sentamos en un banco mientras yo
me comía el algodón de azúcar. De repente, aparece un escenario delante de mí y
empieza a sonar una canción. Me sonaba mucho. A continuación, aparecieron cinco
chicos en él y empezaron a cantar. Eran One Direction
con la canción de What Makes You Beautiful. Yo empecé a seguir la canción.
-Baby you light up my world like
nobody else (8)
Dejé
de cantar, ya que todo el mundo que estaba a mí alrededor, se reía de mí. Sí
que me limité a escuchar la canción comiéndome el algodón de azúcar.
-Mi
princesa-dijo mi padre.
-¿Si,
papá?
-¿De
qué color llevo los calzoncillos hoy?
-
Papá… ¿por qué me preguntas eso?
-Di.
-No
sé, ¿azules?
-Eso
es un secreto. Bueno, me voy al baño, espera aquí ¿vale?
-Vale,
papá.
Estaba
sentada en el banco, cuando veo que los cinco chicos de One Direction se
acercan a mí. Liam me preguntó si es que me había perdido. Niall me pidió
algodón de azúcar, pero, cuando le cogí su trozo y se lo iba a dar, me quita el
algodón de azúcar de las manos y se lo come él. Dejándome a mí con su trozo.
Louis no paraba de tratarme como si fuese su hermana pequeña. Harry estaba
triste, me contó que quería jugar a “juegos de mayores” con la Reina, pero su
hijo no la dejaba y Liam le regañó por haberme contado esto. Zayn me preguntó
donde había un baño, le señale en el que estaba mi padre y él fue hacía allí,
abrió la puerta y entró. Cuando vino Zayn, al cabo de una media hora más o
menos, les conté que mi padre debería de estar en ese baño, pero que no está.
Liam me preguntó que si quería pasar la tarde con ellos y yo le dije que sí.
Louis me llevaba a coscos a todos lados. Le pedimos a un chico que nos hiciera
una foto, cuando le dimos la cámara, salió corriendo, menos mal que iba Paul y
lo cogió. Después de recuperar la cámara, decidimos que quien haría la foto
sería Paul. Empezó a contar. Tres, dos, uno, flash.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario