-¿Cómo
que me has mentido?- me volvió a mirar a los ojos. Estaba perpleja. No tengo ni
idea de que me ha engañado.
-Bueno,
no es exactamente una gran mentira, pero aún así, lo sigue siendo-me dice
serio.
-¿Qué
pasa?-pregunto.
-Que
me ha quedado mates- me dice serio. Yo no pude evitar reírme.- No tiene gracia.
-Perdona,
pero, sí, sí que la tiene. ¿Todo este numerito porque te ha quedado mates? Me
pensaba que sería algo más serio-dije.
-Bueno,
si… es que las Matemáticas me cuestan mucho y no veo la forma de aprobar-dijo
pegando una patada a una piedra que había en el suelo.
-Bueno,
pues eso habrá que solucionarlo- dije esbozando una sonrisa.
-¿Qué
quieres decir?-dijo mirándome de nuevo a los ojos.
-Bueno,
a mí se me dan bien las Matemáticas, tendrás que trabajar duro y estudiar
mucho, pero…
-¿Charlotte?-dijo
esbozando media sonrisa.
-Te
ayudaré, cuenta conmigo-le dije sonriendo.
Tendríais
que ver la cara de felicidad de Derek, no paraba de saltar. De repente, va y me
abraza muy eufórico. Me elevó del suelo.
-Gracias,
gracias, muchísimas gracias-dijo todavía abrazándome.
-¡Derek!,
¡mounstro!, ¡suéltame!-le gritaba riendo.
-¿Quieres
que te baje?, pues ahora no te voy a bajar-dijo cogiéndome como un saco de
patatas. Con la otra mano cogió la tabla de surf y empezó a andar.
-¡Derek!-gritaba
pataleando y pegándole con mis puños en su espalda, pude notar que se estaba riendo-¡No
te rías!, ¡bájame!- no me hizo caso y continúo andando. Al rato le dije-¡Cómo
no me bajes, no te doy clase! Y voy enserio-dije intentando no reírme.
-Vale-dijo
alargando la “a”- pero, que sepas que no te bajo porque me lo pidas, sino,
porque me he cansado de llevarte-se para y me baja al suelo.
-Sí,
claro o ¿será por lo de las clases?-dije arqueando las cejas. Nos empezamos a
reír como dos idiotas enamorados, nada más que no estábamos enamorados, ¿no?
Solo éramos dos amigos riéndonos.
-Bueno,
y ¿tú que vas hacer hoy?-pregunté y nos pusimos de vuelta al camino a casa.
-Pues,
lo de siempre, quedar con los amigos y todo eso…-contestó.
Pasamos
la esquina de una casa y ya podía ver la larga carretera a la que daban las
seis casas iguales, en las que vivíamos. Íbamos andando por la cera que pegaba
a las casas y cuando llegamos a la parte a la que daba a mi jardín, nos
paramos. Él me dio mi tabla mi surf.
-Gracias
por llevarme la tabla-le dije.
-De
nada, gracias a ti por ayudarme con las clases. ¿Qué te parece si empezamos
este lunes, a las diez de la mañana en mi casa?- me pregunta.
-Vale-me
limito a contestar. Él ya se iba para su casa cuando le digo-Derek.
-¿Si?,
dime-me dice.
-¿Cómo
os conocisteis tu novia y tú?, ¿Cómo empezasteis a salir?- vi que se le borró
la sonrisa de la cara. Me miraba con sus deslumbrantes ojos azules, fijamente,
confuso. Como vi que no contestaba le dije- Tranquilo, ¿vale?, no te voy a
comer, no soy el mounstro de las galletas- él sonrió, movió la cabeza como
diciendo “no tienes remedio” y sus rizos castaños se agitaban al ritmo de su
cabeza. Yo me fui para mi casa nada más acabar de decir esto. Y él se quedó
mirando cómo me iba.
Saqué
las llaves y abrí la puerta. Fui a dejar la tabla de surf al garaje y fui a la
cocina, mi madre ya había hecho la comida, hizo pasta. Subí a dejar las cosas
de la playa a mi cuarto y bajé a la cocina.
Cuando
acabé de almorzar, subí a mi cuarto, ya eran las cuatro. Decidí ducharme, así
que me fui al baño, me quité la ropa y el bañador y me duché tranquilamente. No
paraba de pensar en que día más raro el de hoy. Esa sonrisa, esos ojos… No,
Charlotte, no pienses más en él, es imposible, si que, deja de pensar en él de
una vez.
Acabé
de ducharme, me lié una toalla al cuerpo y otra al pelo. Salí del baño con la
ropa que me quité en la mano. Entré en mi cuarto y dejé la ropa en el suelo,
luego la llevaría al cesto de la ropa sucia. Decidí poner música, encendí el
equipo y puse la canción de “Give Your Heart A Break” de Demi Lovato a todo
volumen. Me puse a cantar la canción inconscientemente mientras me desenredaba
el pelo delante del espejo. Cantaba mal, pero, no me importaba, me divertía,
solía cantar cuando estaba sola. Nada más terminar de desenredarme el pelo, veo
que un avión de papel entra por la ventana y aterriza encima de mi escritorio.
La canción había cambiado a “Cold Coffee” de Ed Sheeran, como supongo que sabréis,
es un CD con música que grabé yo del ordenador, no tengo ninguna clase de magia
que cambia los CDs solos.
Examiné
el avión de papel y vi que dentro tenía algo escrito a color azul:
“No
sé quién canta mejor, si Demi Lovato o tú. Tú mounstro x”. No me esperaba este
avión mensajero, la verdad, pero no lo iba a dejar así. Cogí un bolígrafo de
color negro y le escribí:”Demi Lovato, ¿lo dudabas? Y ¿desde cuándo eres mi
mounstro? X”. Volví a darle forma de avión al papel y fui a la ventana. Ahí
estaba, frente a su ventana, con una gran sonrisa. No llevaba camiseta, solo
llevaba un bañador rojo. Al parecer, el también se había duchado hace poco. Yo
llevaba el avión en la mano derecha y con la izquierda sujetaba la parte de
arriba de la toalla donde hice el nudo, para que no se me cayese. Vi que Derek
se echó para atrás, supongo que quiere que se lo tire. Muevo el brazo hacía
atrás y cuando muevo el brazo hacia adelante lo suelto. Veo como el avión entra
por su ventana y con un ligero movimiento de los brazos, lo coge al vuelo. Abre
el avión para ver que ponía, cuando lo lee, se ríe en silencio y mueve la
cabeza. Se da la vuelta y se va al escritorio, lo sé porque escuché una silla
con ruedas moverse. Ya volvió a la ventana con su sonrisa y lanzó el avión de
papel. Yo me aparté un poco y dejé que el avión entrase en mi habitación. Cayó
al suelo y lo cogí. Me acerqué a la ventana y me apoyé de lado en ella. Lo abrí
y ponía: “Desde que eres una galleta. ¿Qué?, ¿aún no te has ido? X”.
No
pude evitar sonreír con su comentario de la galleta. Levanté la vista de la
carta y lo miré. Me estaba mirando atentamente para saber mi reacción. Me di la
vuelta y me dirigí al escritorio. Allí escribí: “No, no me ido aún, ¿no me ves
aquí? Y… ¿pretendes que me vaya en toalla? No sé que ponerme. Típico dilema.
Jajaja x”. Volví a hacer el avión y me acerqué a la ventana. Vi que estaba allí
esperándome. Tiro el avión y en vez de entrar por la ventana, choca con la
pared y cae en su jardín. Derek se reía sin parar, justo cuando le miré, se
estaba tirando al suelo de la risa. Me volví a mí escrito, enfadada, cogí un
papel y volví a escribir lo que puse en el avión de papel. Cuando acabé, hice
el papel una bola y me dirigí a la ventana. Derek se estaba poniendo de pie
cuando le tiré la bola con todas mis fuerzas. La bola dio en sus pectorales y
salió disparada al otro lado de la habitación. Él fue a recogerla y después
volví a escuchar la silla, supongo que irá a contestar. De mientras, fui al
armario para decidir que ponerme. Estaba dudando entre un vestido azul turquesa
con alguna que otra raya de hilo negro sin tirantes y ajustado por arriba o un
mono vaquero con una camiseta blanca básica. Se me había olvidado que tenía el
equipo de música encendido, ahora estaba empezando a sonar “Moves Like Jagger”
de Maroon 5 y Christina Aguilera, de verdad, adoro esta canción. Cogí las dos
perchas con la ropa, cuando vi que la bola de papel entró en mi habitación
cayendo encima del escritorio, fui a la ventana para enseñarle las dos prendas
a Derek. Él seguro que me quita la duda. Cuando me encontraba delante de la
ventana, levanté la mano en la que tenía el vestido, después levanté la otra
mano en la que tenía el mono y después me encogí de brazos. Él puso su dedo
doblado sobre sus labios y me miró a mí y a las dos prendas, lo estaba
pensando. A los pocos minutos señala el vestido azul turquesa. Le levanto un
dedo dando mi afirmación, voy al armario, guardo el vestido azul y vuelvo a la
ventana. Le enseño el mono y asiento. Él se limita a reír moviendo la cabeza.
Ahora estaba sonando “Look After You” de The Fray. Dejo el mono encima de la
cama y veo la bola de papel encima de la mesa. Me acerco a ver lo que me
escribió, la abro y veo que pone:”Sí, te veo, y por mí, como si no llevas la
toalla. X”.
Dios,
se habrá quedado pillado, me dice esto y yo voy y le enseño las dos prendas de
ropa. Para mí que sabe que no la había leído, se la hubiese liado a lo grande.
Le escribo: “Eso no te atreves a decírmelo a la cara, guarro”. Vuelvo a hacer
una bola con el papel y voy a la ventana. Él se había puesto una camiseta negra
y se había peinado. Iba a salir de la habitación cuando le tiro la bola de
papel y le da en la espalda. Mientras él la lee, yo bajaba el top amarillo, me
iba a cambiar y no me hacía gracia que me vieran los vecinos ni nadie. Cuando
bajé el top escuché algo.
-¡Por
mí, como si no llevas toalla!- vaya, Derek se atrevió. No pude evitar sonreír,
no sé cuantas veces he sonreído ya hoy, pero, era imposible no sonreír con
Derek.
Después,
baje el top amarillo de la otra ventana. Primero me puse la ropa interior,
después la camiseta blanca básica y a continuación, el mono vaquero. De zapatos
me puse mis Converse blancas. Me puse mi collar, cogí un poco de dinero, las
llaves y él móvil y me los guardé en los bolsillos. Cogí las toallas y la ropa.
Fui al baño a dejar las toallas y después bajé las escaleras y fui al garaje,
dejé la ropa en el cesto de la ropa sucia y fui a despedirme de mis padres.
Estaban en el salón viendo la televisión.
-Papá,
mamá, me voy a la casa de la prima-les dije.
-Vale-dijo
mi padre.
-Ten
cuidado con la carretera-dijo mi madre.
Salí
de casa y fui a casa de mi prima. Por el camino no me encontré con nadie.
Llegué a su casa, era bastante grande, tenía un gran jardín delantero y
trasero, la casa era un triples y tenía piscina. Abrí la verja blanca que
rodeaba el jardín y al pasar, la cerré. Llegué a la puerta y toqué al timbre.
Una mujer alta, de pelo rizado, corto y pelirrojo con unos preciosos ojos
verdes abrió la puerta.
-¡Charlotte!,
¡cuánto tiempo!- era mi tía, no ha cambiado mucho desde el año pasado. Llevaba
un vestido de muchos colores con flores y unas sandalias verdes.
-¡Sí!,
desde el año pasado. ¿Está Sarah?-dije.
-Sí,
está arriba, en su habitación.- la habitación de Sarah estaba en el desván, era
muy grande, adoraba su habitación. La última vez que la vi, tenía el suelo y
pared de madera. Como quedaba muy soso, me acuerdo que cogimos brochas y
pinturas de diferentes colores. Empezamos a hacer caritas, dibujos y escribimos
muchas frases y palabras en ella. Después colocamos posters y fotos. La
habitación quedó genial.- Tú tío y Logan- mi primo, el hermano mayor de Sarah-
han ido a pescar. ¿Cómo están tus padres?
-Están
bien, ahora mismo están en mi casa.
Cuando
acabé de decir esto, veo a Sarah bajar las escaleras.
-¿Quién
es?- pregunta y cuando me ve, se tiró a abrazarme-¡Charlotte!, ¡Lotty!, ¡cuánto
te he echado de menos!-yo le correspondí el abrazo. No ha cambiado desde la
última vez que la vi, con su pelo castaño que le bajaba con grandes tirabuzones
y sus ojos color café.
-¡No
me llames Lotty!, sabes que no me gusta.
-¡Anda,
vamos a mi habitación!- me coge de la mano y me obliga a subir las escaleras
corriendo.
Llegamos
a su habitación y cierra la puerta, si es que se le puede decir puerta, ya que
su puerta estaba en el suelo. Su habitación está justo como la dejé, no ha cambiado,
siguen las caritas felices y las frases, eso respecto a la pared, porque el
suelo lo ha enmoquetado con una alfombra morada que ocupa todo el suelo, hasta
la puerta, pero, está cortada para que se pueda abrir. Tenía tres ventanas en
cada pared. Su cuarto tenía lo que toda chica deseaba, desde un gran armario
con mucha ropa, hasta un baño propio. Seguro que pensaréis que es una chica
pija, pero, no lo era en absoluto. Era una chica normal que tuvo la suerte de
tener unos padres con dinero, aunque, no entiendo una cosa. Si sus padres
tienen bastante dinero, ¿por qué viven aquí?, es decir, pudiendo vivir en
cualquier lado, ¿por qué escogieron aquí? La escuela y el trabajo de sus padres
no están aquí, en el pueblo, sino en una ciudad que está a unos 50 km de aquí.
Al
ver que no decía nada, ella me dice algo.
-Menos
mal que he bajado a preguntar quién es, sino, ¡no hubieses subido en la vida!,
¡con lo que le gusta hablar a mi madre!- nos reímos las dos ante su comentario-
Y, ¿qué tal tu vida por la capital?
-Pues,
bien, ha sido un buen año, yendo con mis amigos y amigas a muchos sitios y lo
he aprobado todo. Solo queda una cosa, disfrutar del verano al máximo. ¿Y tú
qué tal?- dije mientras nos tumbamos en su cama boca abajo y encendía el
portátil que estaba encima de la cama, enfrente nuestra.
-Pues,
bueno, bien, con mis amigos de aquí, con mis amigos de la ciudad, echándolos de
menos en verano. Esperando para verte y en el instituto… paso palabra.
-Por
lo visto, te ha ido bien en tu primer año de bachillerato.
-
No sé porqué escogí bachillerato de ciencias, si yo soy de letras.
-¿Y
me lo preguntas a mí?, no será que lo escogiste porque yo lo escogí, ¿verdad?-
la miré con los ojos entrecerrados.
-Bueno…
-¿Sarah?-arqueé
las cejas.
-
Es que mirándote a ti, me parecieron fáciles y como no tenía claro lo que
quería hacer de mayor… Pero, ¡Ya lo sé!, quiero estudiar español y dar clase
aquí, en Reino Unido.
-Pues
este verano a estudiar mucho, para el año que viene poder escogerte todo de letras.
Parecerán fáciles en mí porque me gustan. Bueno, no me quiero amargar, que el
verano no dura eternamente- mientras decía esto, veo que Sarah se había metido
en twitter-¿Qué hay de nuevo por twitter?
-De
One Direction dirás, ¿no? Pues están todos de vacaciones, se ve que les han
dado todo el verano para que los disfruten. Niall se ha ido a Marbella con
algunos amigos y su padre. Liam se ha ido de vacaciones a casa de sus padres.
Louis se ha ido con Eleanor a Francia. Zayn, pues con su familia y de party
hard, all day, all night y Harry, está con su madre y con su hermana mayor en
su casa, mira, hay fotos de Harry con fans en la puerta de su casa.
Por
un momento, me acordé de Derek, se parece un poco a Harry. Me hizo gracia la
foto, es que los dos sonríen de la misma manera, pero, está claro de que Derek
y Harry no son familia. Si lo fuese, hubiese visto fotos, ya que, todos hemos
visto fotos de la familia de Harry y por ahí no aparecían ellos.
-¿De
qué te ríes?, ¿qué tiene de graciosa la foto?-pregunta Sarah curiosa.
-Pues,
que mi vecino se parece a Harry y…-me cortó, no me dio tiempo a acabar de
hablar.
-¡¿Qué
tu vecino está en su casa?! , es decir, ¡¿Habéis coincidido?! Y encima, ¡¿se
parece a Harry?!, ¡¿Harry Styles?! Dios… ¿Me lo presentas?
-Sí,
sí y sí. Pero que sepas que tiene novia.
-Tenía
novia, hasta que me conoció a mí- no pude evitar reírme con su comentario- y…
¿tú cómo sabes que tiene novia?- dijo entrecerrando los ojos.
-Pues,
porque me lo dijo- respondí simplemente.
-¡¿Has
hablado con él?!-dijo mirándome con la boca abierta.
-Sí,
y tú hablarás con él esta noche, en la fiesta de la playa, porque… iremos, ¿no?
Le dije que a lo mejor nos pasábamos por allí.
-¡Claro
que sí! , ¡Faltaba menos!-dijo mi prima emocionada.
-Bueno,
¿salimos a dar una vuelta?-pregunté un poco aburrida.
-Bueno,
vale, espera que ponga un tweet- veo que escribe: “yo y @charlottelovemusic nos
vamos a perseguir Kevins, ¡hasta luego!”- listo, ¿nos vamos?-dijo cogiendo un
poco de dinero, el móvil y las llaves. Llevaba puesto unos shorts fucsia y una
camiseta azul marino de manga corta, nada pegada y un poco transparente, pero
no mucho.
-Vamos-contesté.
Salimos
de su habitación, bajamos al salón y nos despedimos de su madre. Después,
salimos a la calle y decidimos ir al paseo marítimo. Por el camino no paramos
de hablar de tonterías y reírnos mucho. De verdad, la echaba muchísimo de
menos.
Cuando
llegamos a la plaza que daba al paseo marítimo, Sarah me dijo algo.
-¡Lotty!, ¡mira!- dijo
moviendo los brazos señalando un lugar.
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