jueves, 9 de agosto de 2012

Capitulo 1


Hoy, viernes, empieza el primer fin de semana desde que nos dieron las vacaciones de verano, me encuentro en el coche, con mi padre y mi madre, dirección a un pequeño pueblo de Reino Unido llamado Soluna, me sorprende que el nombre esté en español por lo de Sol-luna, ya que solo se habla ingles, pero yo pienso que se llama así porque la playa y el tiempo es como en España, una cosa un poco sorprendente en Reino Unido, no entiendo como puede ser tan poco conocido. Estaba anocheciendo, el cielo estaba en un tono azul oscuro con alguna que otra nube rosa, pasábamos entre una que otra montaña, estaban deshabitadas con algún que otro arbusto.

Seguro que os preguntaréis quién soy yo, yo simplemente soy una chica llamada Charlotte de 16 años, de una estatura y tamaño normal en mi edad. Mi pelo es simplemente rubio, ni de tono muy claro ni de tono oscuro, largo y liso con un poco de ondulación al final. Mis ojos son grandes de color verde oscuro intenso, era lo que más me gustaba de mi aspecto. En cuanto a mi forma de vestir, me gustan mucho las playeras y shorts de todos los colores y formas. Sobre mi personalidad, no os puedo contar mucho, aún no me he encontrado a mí misma, lo poco que os puedo contar es que me encanta dibujar, todo lo que tenga que ver con el agua: nadar, surfear,… por lo tanto no tengo problemas respecto al tema de ahogarme; y la música, oh si, la música, es lo que más adoro en este mundo. Mis gustos con respecto a la música son muy variados, pero hay un tipo de música que no soporto: el reggaetón. Me parece una forma de expresar “música”, si es que a eso se le puede llamar música, horrorosa y absurda.
Ya se había hecho de noche, como seguíamos por las montañas, solo se veía donde enfocaban los focos del coche y apenas un poco del paisaje por el resplandor de la luna. ¡Ahí esta!, Puedo ver el pequeño pueblo de Soluna a lo lejos, aunque cuando estas dentro, no te parece tan pequeño, es precioso. Al principio del pueblo te encuentras algunas casas en la montaña, unas un poco distanciadas de las otras, pero no casas viejas, sino, casas nuevas y modernas y separadas con bastante distancia. Al adentrarte al pueblo te puedes encontrar un pequeño centro comercial, un gran hotel que también tiene apartamentos para alquilar, supongo que será las casas que nos encontramos al principio del pueblo, no crea que sean muy viejos los apartamentos la verdad. También podemos encontrar una gran playa, parece que se divide en partes, por un lado está la zona donde van muchas personas a hacer surf, ya que hay buenas olas; por la zona central se encuentra la playa con mucha arena dentro del agua, ni una sola piedra y si te metes mar a dentro un poco, puedes ver bastante peces exóticos y de muchos colores; luego está el otro extremo de la playa, que tiene como grandes piedras dentro del agua que sobresalen y salientes de tierra, donde se suelen colocar las personas que van a pescar por entretenimiento y diversión. Podemos encontrar también un gran paseo marítimo, el centro de este da a una gran plaza donde se suelen realizar eventos y concursos. En el resto del pueblo podemos encontrar casas y tiendas, unas al lado de las otras, unas más nuevas y otras más viejas. Aunque parezca increíble, no vive mucha gente en este pueblo, la playa no está a reventar como las de las grandes ciudades, se vive bien. Todas las noches de verano, como vienen a veranear bastantes jóvenes, se celebran fiestas en la playa, cada fiesta de un tema diferente, solamente te puedes enterar del tema cuando estás en ella, no cuesta nada, es gratis, para que todo el mundo podamos disfrutar de ellas.

No sé cómo, pero ya estábamos aparcando el coche en la acera de enfrente de mi casa para bajar las maletas, estaría distraída y se me habrá pasado el tiempo volando, había sido un largo viaje. Bajamos del coche, mis padres sacaban las maletas y las dejaban en el suelo.

-Charlotte, llevas tus maletas a tu habitación-dijo mi padre.

Yo le obedecí, cogí las maletas y seguí a mi madre, que iba a abrir la puerta. La casa era normalita de tamaño, ni muy grande ni muy pequeña, tenía un pequeño jardín en la parte delantera de la casa y por detrás. Al entrar te encuentras un largo pasillo. Al principio del pasillo, a la izquierda te encuentras unas escaleras de madera, debajo de estas hay una puerta que da al garaje y a la derecha te encuentras un gran marco de madera de una puerta, pero sin ella, que da a un espacioso salón. Al fondo del pasillo, a la derecha, te encuentras una puerta que da a una cocina y a la izquierda, otra puerta que da a un baño. Ya al final del pasillo, hay otra puerta que da al jardín. Subo las escaleras y voy a mi habitación. En la parte de arriba hay cuatro habitaciones, dos en cada lado y están pintadas de blanco. A la derecha, la primera habitación es la mía y al otro lado se encuentra la de mis padres. Siguiendo el pasillo, más adelante te encuentras: a la derecha, una sala con unos sofás, una mesita y las cosas de coser de mi madre; a la izquierda, se encuentra el baño grande; al fondo del pasillo, para acabar, hay una gran ventana y en el techo, hay como una palanca, que si tiras de ella, aparecen unas escaleras que dan al tejado, el tejado de la casa no tiene barandilla, por lo que es poco seguro estar ahí, aún así, yo subía mucho, era un lugar que me relajaba y se veía un poco la playa al fondo. Los tejados están uno tan cerca de otros que si te das impulso y saltas, caerás en el tejado del vecino. Todas las casas que dan a esta carretera, que son unas seis, tienen la misma estructura, vamos, que si entrase en una no me perdería. Esto es una cosa rara aquí, ya que todas las casas son diferentes, pero hay algunas excepciones.

Entré en mi habitación, sigue igual como la dejé, la pared era de un tono rosa pastel y el suelo de madera. Tenía colgado en la pared bastantes posters de grupos de Rock and Roll en la pared como por ejemplo, uno que tengo de “The Beatles” y de Pop-Rock como “One Direction” , realmente adoraba a estos chicos, es de lo mejor que me ha podido pasar en la vida. A la izquierda, situándonos desde la puerta, hay un gran armario de madera de un tono muy claro. Al lado de la puerta, podemos ver un escritorio del mismo material que el armario y una silla que tenía ruedas. A la derecha, tenía un baúl donde guardaba los juguetes cuando era pequeña, el año pasado acorché la parte de arriba del baúl con un material blanco, ahora es como un sillín. A la derecha del baúl tengo una estantería llena de libros y otra más arriba donde tengo un equipo de música y como una especie de rendijas para poner los discos, ahora están vacios, como voy a estar todo el verano aquí, me he traído todos los CDs de mi casa y me he comprado muchos libros y otros prestados de la biblioteca para el verano y me los he traído para leerlos durante las vacaciones. Debajo de esta estantería hay un puf que es del mismo color que la pared. Encima del baúl hay una gran ventana que da al porche de la casa. En el centro de la habitación, en el suelo, hay una alfombra redonda del color de la pared. Desde la puerta, si sigues recto, te encuentras con una gran cama de dos plazas con el somier y el cabecero de color blanco y una corcha del color de la pared. A los lados de la cama hay dos mesitas de noche, en una hay una lámpara de lava de color rojo y un despertador; y en la otra hay dos lámparas de lava, una de color verde y otra de color azul, una más alta que otra. Al lado derecho de la cama, hay un espejo colgado en la pared, al lado izquierdo de la cama, un poco más a la izquierda de la mesita de noche, hay otra ventana que tiene un top amarillo claro, si si, como una especie de cortina que en vez de abrirse para los lados, sube para arriba, pues este top está en las dos ventanas. El año pasado me aburrí tanto, que cogí unos círculos y aros de metal, los pinte de blanco, rosa pastel y amarillo. A estos les hice una especie de agujeros y le até unos hilos amarillos, ya que era el color que menos utilicé al pintar los círculos, de manera que se quedaban colgando, me quedaron muy bien y los puse colgando del techo, encima del puf. De lámparas en la habitación tengo: las tres de lava en la mesita de noche, un flexo en el escritorio y la que colgaba de la pared, que estaba rodeada de una especie de cúpula de tela fina blanca.
Al entrar en la habitación, dejé la maleta llena de ropa encima de la cama y el resto de cosas encima del baúl. Eran las 9:30, era temprano y como mañana por la mañana iría a la playa, decidí arreglar la habitación, para mañana no tener que hacerlo. Primero, como olía a cerrado, subí el top amarillo de la ventana que daba al porche, subí la persiana y después abrí la ventana para que entrase el aire fresco; me asomé por la ventana, por lo visto, mi padre ya había guardado el coche en el garaje, ya que no estaba aparcado al lado de la acera. Echaba de menos estar aquí, a demás, mi prima, que era una muy buena amiga mía y de mi edad, vivía aquí y solo la veo en las vacaciones de verano, quizás mañana por la tarde vaya a buscarla para ir a dar una vuelta. Me dirigí a la otra ventana, hice el mismo procedimiento que con la otra, subí el top amarillo y la persiana, después abrí la ventana y… ¡lo vi! ¡Esto es increíble!, justo enfrente de mi ventana, a un metro, se encuentra la ventana de la casa del vecino y para mi asombro, ¡estaba abierta!, no me lo podía creer, en todas las veces que he venido en verano a esta casa, no había visto a nadie en esa casa, se dice que el padre de aquella familia trabajaba y tenían que volver por asuntos del trabajo a su ciudad, la verdad es que los comprendo, a mí los otros veranos también me pasó eso, a lo mejor por eso nunca coincidíamos, pero este verano me iba a quedar los tres meses enteros, ¿se quedarán ellos también? Quién sabe. Se acaba de encender la luz de la habitación, me parece que va a entrar alguien y entonces lo vi, un chico que parece tener más o menos la misma edad que yo, alto y castaño de pelo entra en la habitación, acababa de salir de la ducha y llevaba una toalla rodeándole la cintura, de repente hace un movimiento de pelo como para apártaselo de la cara y se pasa la mano por él. Por lo visto tiene el pelo rizado, pero como está mojado, no se nota mucho, y ¡menuda tableta tiene el tío!, seguro que es el típico chulito de playa, bagh, no soporto a los chicos así. El chico iba para su armario, miro de refilón por la ventana y siguió para adelante, después retrocedió para la ventana y me mira esbozando una gran sonrisa, menudos ojazos azules tiene y esa sonrisa… mataría a cualquier chica que pasase por su lado. De repente veo que baja la persiana. ¡Me muero de vergüenza! , me había quedado enfrente de la ventana mirando por ella a su casa y a él y ¡él se dio cuenta!, madre mía, no sé qué hacer. Me quedé parada unos minutos más, como hipnotizada y paralizada por la vergüenza que tenía y en ese momento, tocan a la puerta. Se escucha una voz desde fuera.
-Charlotte, la cena está hecha, baja a la cocina-dijo mi madre.
-Vale, ya voy-contesto.
-No tardes-me dijo.
Mi madre se fue. Pensaba que debería hacer y al final decidí: bajaría a cenar y después subiría a ordenarlo todo, como no era muy de noche, solo eran las 10:10 y yo me suelo acostar bastante tarde, dependiendo de cómo me encuentre.
Salí de mi habitación, cerré la puerta y me dirigí a las escaleras. Las bajé con cuidado y despacio, ya que no había encendido la luz. Al bajar, pasé por el largo pasillo, hasta llegar a la puerta de la cocina y entré. Mi madre había hecho la comida antes de salir de la casa de la capital, si que estaba hecha, solo había que calentarla un poco. Cené un poco de pollo y ensalada, la verdad es que no tenía mucha hambre, después de la vergüenza que pasé por lo de la ventana, se me había quitado un poco el apetito.
Fregué los platos y después subí a mi habitación, el despertador de la mesita de noche indicaba que eran las 10:50, empecé a sacar la ropa de la maleta y a colocarla en el armario. Después me dirigí al baño y coloqué las cosas que tenía que poner allí. Volví a mi habitación, saqué el ordenador de su funda y lo coloqué encima del escritorio y la funda la puse encima de la maleta para después buscar un sitio donde dejarla. Coloqué los libros en la estantería y los CDs en el lugar de la estantería donde tenía las rejas para estos. Cuando ya acabé de colocar todo en su sitio, miré la maleta y la funda del ordenador sin saber dónde colocarla, ya eran las 12:00 y como no tenía muchas ganas de comerme la cabeza, metí la funda dentro de la maleta y la coloqué debajo de la cama, sencillo pero efectivo. Por un momento miré por la ventana que daba a la casa del vecino, seguía la persiana bajada. Me estoy empezando a preocupar un poco, y si por lo que ha pasado hace apenas unas horas ¿no vuelve a subir la persiana?, bah, no creo que sea por eso, me estoy comiendo la cabeza sin motivo. Como aún no tenía sueño, programé el reloj para despertarme a las 11:00, ¿por qué no?, estoy de vacaciones, acabo de acabar mi primer año de bachillerato y no tengo ganas de levantarme temprano, me encanta dormir. Este verano cumplo los 17 años y el año que viene, ¡por fin 18!, tengo unas ganas de poder ser libre, de poder tomar mis propias decisiones, de poder ir a un sitio sin tener que dar explicaciones a nadie, aunque eso, me parece que hasta que no me mude a vivir a otro sitio, voy a tener que seguir dando explicaciones, pero bueno, son gajes del oficio.
Como me aburría y no era tenía muchas ganas de hablar con nadie por el móvil, ya que no eran horas, ni por el ordenador, decidí coger un libro de la estantería, al azar y empezar a leerlo. Cogí uno, se titulaba: “Mi Último Verano En Las Nubes”; este libro lo cogí prestado de la biblioteca, menos mal que me han dado de fecha para entregar todos los libros que cogí hasta después del verano, sino, no podría leerlos todos. Primero, deshice la cama, después me tumbé en ella y empecé a leer, poco a poco me fui quedando dormida y el libro poco a poco, lo fui apoyando encima de mis pies.

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