domingo, 19 de agosto de 2012

Capítulo 2


Piiiiii piiiiii piiiiiiii piiiiiiiii piiiiiiiii. Sonaba el despertador, como siempre, no tenía ganas de levantarme, cuantas veces se me ha pasado por la cabeza estrellar el despertador contra la pared pero no lo hice. Apagué el despertador y me tumbé de nuevo, pero, entre que el despertador me había desvelado un poco y entraba bastante luz por las ventanas, no me podría dormir de nuevo, no sé porque por la noche no baje las persianas o por lo menos el top, esta noche me encargaré de que esté bajado el top antes de irme a dormir.
Hoy es sábado, un día en el que suelen venir más personas a la playa de los pueblos cercanos a este. Como hoy tenía pensado ir a la playa, antes de bajar a desayunar me vestí, me puse un bikini negro con las letras de “roxy” de color verde, rosa y amarillo chillón. Como no, también me puse mi collar de la suerte en verano, se trataba del típico collar de trozos cuadros y blancos de conchas muy juntas que llevaban las típicas personas surferas en las películas, para mí era muy especial, me lo compré hace tres años en un puesto del paseo marítimo, yo siempre por ese tiempo pensaba que era la chica con menos suerte del planeta y desde que me lo compré, no volví a pensar eso, vi la vida de otra manera, es increíble lo que puede hacer un collar en tu vida, ya sé que lo más seguro que si vi la vida de otra manera, no iba a ser por el collar, pero me gustaba pensar que sí, desde entonces siempre lo llevo conmigo en verano. Después, me puse unos shorts vaqueros claros, una playera azul en la que ponía tres veces la palabra Summer en color blanco y unas chanclas. A continuación, cogí mi bolsa de tela negra con muchas rallas de colores y metí la toalla, el móvil y las llaves. Luego, salí de mi habitación y me dirigí a la cocina. Di los buenos días a mi padre y a mi madre, y a continuación me sirvo un tazón de leche fría con cereales, cuando me lo tomo, les digo a mis padres que estaban sentados en la cocina:
-Mamá, papá, me voy a la playa, ¿sabéis si hace muchas olas?

Como ellos salen a correr por las mañanas muy temprano, a lo mejor saben cómo está la playa, para buscar la tabla de surf o no.
-Buff, hace muchas olas, ¿por?-dice mi padre.
-Porque voy a la playa un rato y como hay olas, pues para saber si me llevo la tabla o no-digo yo.
- Pues ten mucho cuidado surfeando, las olas son bastante altas-dice mi padre, que aparto un momento el periódico para mirarme.
-Siiii papá, lo tendré-contesté.
-Espera Charlotte, te acompaño, que voy a la tienda a comprar comida, ya que aquí no hay casi nada, espera me cambio y vamos-dijo mi madre subiendo a su habitación.
Yo de mientras fui al garaje para buscar la tabla de surf. Entraba luz por las ventanas del garaje sí que no tuve que encender la luz. Recorrí el estrecho pasillo entre el coche y la pared hasta llegar a la pared donde deje la tabla la última vez que la cogí. Estaba tapada con una sábana blanca para que no se llenase de polvo o cualquier otra cosa. Le quité la sabana, ahí estaba, justo como la dejé. Deslicé mi mano por la tabla de madera, tan lisa, sin ninguna astilla aunque estaba un poco vieja. Era de un tono de madera claro y tenía tres rayas azules un poco anchas, una pasaba por el medio y las otras dos un poco más separas de esta, en los lados. Como era un poco más alta que yo, tuve que ponerla de lado y volver a pasar por el estrecho pasillo hasta la puerta. Dejé la tabla al lado de la puerta que daba a la calle y volví a cerrar la otra. Justo cuando la cerraba, mi madre bajaba las escaleras.
-¿Lista?- me dice cogiendo su bolso del perchero y las llaves de la casa.
-Vamos-dije simplemente.
Salimos por la puerta y al llegar a la cera de la calle.
-¡Hola!, ¿cuánto tiempo no?-dijo una mujer acercándose a nosotras.
No, no, no puede ser. Un chico moreno, alto y con ojos azules la seguía por detrás cogiendo de la mano a una niña pequeñita de más o menos seis años, era rubia y con los ojos azules, supongo que sería su hermana, ya que se parecían bastante. Eran los vecinos. ¿Por qué?, ¿Por qué después de la vergüenza que pasé ayer me lo tengo que volver a encontrar? Bueno, somos vecinos, es normal que tarde o temprano nos tuviésemos que encontrar.
-¡Hola!, si es verdad, desde la escuela, ¿cómo me has reconocido? Jajajaja, ¿qué tal tu vida? ¿Habéis venido de vacaciones?-Dijo mi madre, parece como si no supiese que son los vecinos, si es capaz de no saberlo.
-No has cambiado mucho, no me ha costado mucho reconocerte, jajajaja. Pues bien, hemos venido mi marido, mis dos hijos-dice señalándolos- y yo de vacaciones los tres meses del verano, como mi marido trabajaba y por problemas personales, no podíamos pasar aquí todo el verano, pero por suerte, este verano si lo podemos pasar aquí.
-Pues vaya, nos pasa lo mismo con lo de los veranos, a lo mejor por eso no nos hemos visto, jajaja. ¿Estos son tus hijos? Que guapos son los dos, madre mía-dijo tirándole un poco de moflete a los dos, no puede evitar reírme, me recordaba a una abuelita. De repente, mi madre se gira mirándome con una mirada asesina, vuelve a mirarlos a ellos y dice- Pues, yo he venido aquí también los tres meses del verano con mi marido y mi hija, vivimos justo aquí, en esta casa-dice señalándola.
-¡Ala!, ¡no lo sabía!, ¡nosotros vivimos justo en la casa de al lado!-dijo señalándola.
Miré al chico que esbozaba una gran sonrisa, él sí que lo sabía bien que yo vivía ahí y yo que él vivía ahí. Tiene pinta de estar aguantándose la risa por educación, yo no pude evitar mirar al suelo sonrojada.
-¡Yo tampoco lo sabía!, haber si quedamos algún día y algo, Jajaja. Yo iba ahora a comprar a la tienda y mi hija, Charlotte, me va a acompañar a la tienda y después se va a la playa.
-Yo también iba a la comprar a la tienda e iba con mi hija pequeñita, Lana y mi hijo, Derek iba a la playa, pero como Lana se ha empestillado en que Derek nos acompañe, pues aquí estamos, jajaja.
- Pues, ¿porqué no nos vamos las tres juntitas a la tienda y dejamos a Charlotte y a Derek que se vayan a la playa?-dijo mi madre preguntándole a Lana.
Lo que me faltaba a mí ahora, se nota que mi madre quería que hiciese nuevos amigos, ya que aquí solo me junto con mi prima y a veces con sus amigas, pero la verdad, es que no me apetecía hacer nuevos amigos aquí. Si que se llamaba Derek, me gusta su nombre, pero tiene pinta de ser un chulito de playa. Iba con un bañador negro con unos puntitos blancos muy pequeños en los lados del bañador. Llevaba también una toalla roja pasada por encima de un hombro y dejándola caer sobre su tableta de chocolate, por no decir sus perfectos pectorales. Vamos, parecía el típico chulo de playa, pero bueno, no lo juzgaré, no lo conozco, no puedo decir nada de cómo es de actitud, a demás, si ni siquiera he hablado con él y la verdad no me apetecía mucho después de lo de anoche. Tendría que decir algo para ir yo sola a la playa, pero, ¿qué?... ¡Ya sé!
-Mamá, a lo mejor Lana quiere ir con Derek hasta la tienda y yo si queréis puedo…-no puede acabar la frase ya que Lana estaba hablando.
-¡Vamos, vamos!-dijo Lana soltándose de la mano de Derek y agarrando a mi madre y a su madre de la mano y decía-Adiós Derek, adiós Charlotte-lo dijo con una voz muy adorable.
Ellas empezaron a andar y yo me quedé ahí, con la palabra en la boca, parada, sujetando la tabla y el chico estaba mirándome, haber si decía algo.
-…irme sola a la playa-dije con un suspiro.
-No te han escuchado… Tranquila, ¿vale?, no te voy a comer, no soy el mounstro de las galletas-dijo
-¿Desde cuándo soy una galleta?-dije arqueando las cejas.
-¿Desde cuándo soy un mounstro?-dijo él arqueando también las cejas.
-Me gusta el mounstro de las galletas- dije mirando dentro de mi bolsa, le iba a enseñar mi toalla, justamente era del mounstro de las galletas, dejé la tabla en el suelo.
-Oh, vaya… y a mí la galleta-dijo él.
-Em…-saco la toalla negra y la estiro en el aire para que vea el mounstro de las galletas y arqueo las cejas, ¿me acaba de decir que le gusto?, que superficial.
-Ah… ¿ese mounstro?-dijo mirando la toalla.
Nos reímos a carcajada limpia, ahora he sido yo la que le ha pillado a él.
-Esta vez te he pillado yo a ti- dije al acabar de reírme.
-Pues, hija, si estas buena, ¿tengo yo la culpa?-dijo.
Guarde mi toalla en la bolsa y me la colgué, cogí la tabla y dije:
-Que superficial eres, papá-dije poniendo los ojos en blanco.
-Tranquila, eh, que tengo novia-me miró con los ojos entrecerrados.
-¿Qué te hace pensar que me interesas?-volví a arquear las cejas- no soy tan superficial como cierto mounstro, yo me fijo en cómo son las personas.
-Pues, no se… ¡cómo te quedaste embobada mirando por la ventana anoche! Y ahora, vamos a la playa, que me están esperando-dijo y salió andando y se giró ya que yo no andaba.
-No te voy a mentir, no merece la pena, te estaba mirando el otro día por la ventana, ¿algún problema?, estaba abriendo las ventanas y esperaba encontrarme la tuya cerrada, como siempre que venía todos los veranos y al verla abierto me choco-expliqué.
-Y más te choco cuando te distes cuenta de la hermosura de vecino que tienes-dijo él.
-Creído - dije poniendo los ojos en blanco y empecé a andar.
-Eh, eh, eh, espera un momento, yo digo que soy guapo, no me creo más guapo que nadie ni que soy mejor que nadie, vale, ¿guapa?
-Eh, eh, eh, espera un momento, yo no soy guapa ni me lo creo, soy normal-dije imitándole.
-Bueno, vale, dejemos el tema. ¿Cuántos años tienes?
- Dieciséis, este verano cumplo diecisiete, ¿y tú?
-Cumplí los diecisiete en Marzo.
-Ah…, ¿Te gusta hacer surf?
-Sí, me encanta, pero, hoy no hago, porque, repito, he quedado con mis amigos y mi novia en la playa.
-Pues, como ves, a mi también, a ver si quedamos algún día para surfear, no conocía a nadie que también le gustase surfear. Ya me has dicho que has quedado, no seas pesado.
-¿Quedar algún día? ¿Es una cita? Lo siento, pero tengo novia.
-¿Es que si quedamos significa que vamos a ser novios? A ver, te voy a dejar clara mis intenciones, solo te quiero tener como amigo.
-¿Qué me quieres tener? ¡¿Qué comes amigos?! Joder, no me  esperaba eso de ti…
-¡No!, ¡Que seamos amigos!
-¿Me quieres comer?-dice arqueando las cejas.
-No tienes remedio… me caes bien-dije sonriendo
-Es la primera vez que me dicen algo así, que no tengo remedio y después que le caigo bien.
-Pues alguno de tus amigos te lo deberían de haber dicho, porque es verdad. Oye, ¿tienes móvil? Y no repitas que tienes novia, que ya lo sé y te repito, solo amigos.
-Sí, tengo móvil, pero sueña si piensas que te lo voy a dar, no se lo he dado ni a mis amigos ni a mi novia…
-¿Enserio?, pues vaya, así de bien confías tu en tu novia y amigos…
-¡No me hace falta dar el número!, si, ¡total!, nos vemos casi todos los días y si necesito ir a hablar con alguien pues voy a buscarlos-ya habíamos llegado al paseo y veo que tres chicos y dos chicas lo saludaban a lo lejos-Y mi novia…, la verdad, es que no veo nada serio, nos conocemos de apenas unos días y como está buena, ¿por qué no?, solo durará el verano. Bueno, adiós galleta, no me espíes por la ventana ehh- me giña un ojo y se va corriendo a donde estaban sus amigos y amigas.
Yo seguí el paseo marítimo hacia la izquierda, para ir al lugar donde mejor se surfea. Llegué allí, estiré mi toalla y dejé mi bolsa. Me quité la ropa, la dejé encima de la toalla, y sin pensármelo dos veces, corrí al agua con la tabla en la mano. No sabéis todo el tiempo que he estado esperando esto.
Me pasé un buen rato surfeando, las olas eran perfectas para surfear, altas y de las que podías surfear dentro de ellas, como a mí me gustaban. Acabé reventada, así que, dejé la tabla encima de la arena, me tumbé en la toalla y de lo cansada que estaba, me quedé durmiendo, boca abajo.
A la hora y pico, abro los ojos, levanto la cabeza y veo a Derek, tumbado enfrente de mí, mirándome.
-Hola, galleta-dijo con voz dulce.
-¿Mounstro? ¿Qué haces aquí? ¡Me has asustado!-dije poniendo cara de enfado.
-Menudo recibimiento, llevo aquí, media hora, tumbado, esperando a que te despertases y me llamas mounstro…
-¡Oh! Lo siento… si no quieres que te llame más mounstro no te lo llamaré...
-JAJAJAJAJAJAJA, ¡Si hasta parece buena y todo! ¡Hasta recién levantada!
-¿Qué quieres decir?, a mi no me hace gracia.
-Pues que eres y estás buena, ¿algún dato más?
-Pues que yo no soy tan tonta como tu novia como para salir contigo.
-¡Oohhh!, ¡Hasta es lista! Dios, no me esperaba eso de ti, me has decepcionado.
-¡Qué tonto eres!
-Si me vas a insultar cada vez que nos veamos, vamos bien, amiga.
-¿Amiga?
-Bueno… ¿no querías ser mi amiga?
-Eso no se pregunta, eso surge.
-Bueno, entonces, vecina, ¿eso ha surgido ya no?
-Sí, eso sí-nos reímos los dos- y… ¿qué haces aquí?
-Bueno, acompañé a mi novia a su casa y cuando iba a la mía, te vi aquí, durmiendo, tan tranquila y pensé: “¿por qué no fastidiarla un rato?”
-Qué bonito, pero, no me has fastidiado, si te das cuenta, no me has despertado, me he despertado yo sola.
-Es que parecías tan buena cuando duermes, me recordabas a mi hermana, pero, tú eres más grande…
-Jajajajaja, pues si tan grande soy, no sé porque me llamas galleta.
-No te he llamado gorda, que no lo eres, solo, que eres más mayor que mi hermana.
-Y eso es obvio, ¿no?
-Claro.
Nos callamos un momento y después Derek dijo:
-¿Vas a ir esta noche a la fiesta?
Al principio no sabía que fiesta decía, pero después me acordé de que todas las noches se celebraban fiestas en la playa.
-Pues, no se… Esta tarde iba a visitar a  mi prima, ya que hace mucho que no la veo… a lo mejor nos pasamos.
-Pues yo suelo ir todas las noches, me gustan los temas, son muy variados y la música es buena.
-¿Qué ponen? ¿Juan Magan y Pitbull? ¿Esa porquería?
-Oye, no me subestimes, yo no escucho esa porquería de música, a mi me gusta el rock and roll, algunos grupo de pop-rock, soy variado, pero eso del reggaetón-to, no me gusta. Pero, si vas a una fiesta, te tienen que poner música para bailar y es normal, a todos mis amigos les gusta esa música.
-¡Dios, dios!, ¡menudo discurso!, eres como yo con la música. Esto sí que no me lo esperaba de ti. Tú, que vas de chulito de playa y que parece que te pasas todo el día escuchando reggaetón-to. Si hubiese sabido tus gustos musicales desde el principio, me hubieses caído bien desde el primer momento.
-Tú no te cortas ni un pelo, ehh. Eres muy sincera. Eso de chulito de playa que escucha todo el día reggaetón duele. Si nos conocemos desde esta mañana, ¿no te había caído bien?-dice arqueando las cejas.
-Oh… lo siento… no quería ofenderte… No sé si te lo habré dicho ya, pero, no me caen bien los chulitos de playa, y tú lo pareces.
-Jajajajajajaja, me parece que tú no eres de las que finge ser buena persona, no te gusta ofender a la gente, pero lo haces inconscientemente porque eres sincera. Y respecto a lo de chulito de playa, solo… tengo buen gusto.
-Jajajajajaja, Dios mío, me parece que en un solo día tú me conoces mejor que yo misma en dieciséis casi diecisiete años. Si, si, buen gusto, sobre todo en lo de escoger a tus caniamigos y choninovia. Hijo, no me gustaría ver tus notas de 1º de Bachillerato, porque, no has repetido ¿no?
-Jajajajaja, esa es buena. Y, de nuevo, te equivocas respecto a mí. Yo no he repetido y ni lo tengo pensado. Cuando quieras te enseño mis notas, son casi todo notables, algún que otro bien y suficiente y, cómo no, un sobresaliente en E.F.
-Hoy no paramos de sorprendernos el uno al otro, jajajaja. Bueno y ¿ahora qué hacemos?-saqué mi móvil y miré la hora- son las 2:20 de la tarde, las 3:20 en España.
-Bueno, pues, vamos a casa, ¿no?
Guardé el móvil, me levanté y como tenía el bañador seco, me vestí. Cuando iba a doblar la toalla, veo a Derek, pegando saltos a la pata coja, agachado.
-¿Qué haces?-le pregunté con cara rara.
-Imito tu baile sexy.
-¿Qué baile?-preguntó más extrañada.
-Pues el de ponerte los pantalones.
Le pegué un puñetazo en el brazo para que parase.
-¡Ahhhh! ¡Qué dolor! ¡Ahhh!- dice tirándose al suelo y rodando por la arena-¡Ahhh!-no pude evitar reírme- te hace gracia mi dolor ¿eh?
- Que mal actúas, no tienes remedio- dije poniendo los ojos en blanco.
-¡Yo actúo bien! No has… ¡Pareces mi madre! Jajajajaja-dice cuando pongo los ojos en blanco.
-Soy tu hija, me parezco a tu madre y durmiendo me parezco a tu hermana, ¿alguien más?
Doblamos las toallas, yo la guardé en la bolsa, me la cuelgo y cuando le miro, ya tenía la toalla colgada del hombro y había cogido mi tabla de surf.
-Pues, no lo sé, ya veré más adelante-dijo esbozando una sonrisa, tiene una sonrisa adorable- yo te llevaré esto-dice moviendo la tabla de surf.
-No hace falta, la puedo llevar yo-le dije cogiendo de un lado la tabla e intentando quitársela, pero no podía, tiene más fuerza que yo.
-Insisto, la llevo yo.
-Mira, no voy a insistir, esto pasa pocas veces en la vida-le dije encogiéndome de hombros.
-¿Nunca te ha pasado una cosa así?- me dice mirándome sorprendido.
-La verdad es que no, nadie.
-A mi me enseñaron desde pequeñito, que a las chicas hay que tratarlas con respeto y ayudarlas en todo lo posible. Hay que ser un caballero. Me lo enseñó mi abuela.
-¡Oh! pues tu abuela estaba y está en lo cierto, siempre hay que ser un caballero. En estos tiempos no queda de eso. Jajajajaja parezco una ancianita hablando de la juventud.
Al decir esto, el chico se ríe un poco. Seguimos el camino en silencio, disfrutando del paseo, cuando de repente me llaman al móvil. Empieza a sonar la canción de Taken de One Direction. Me paro y me pongo a cantar la canción mientras saco el móvil y veo que Derek la tararea mirando al suelo, parado a mi lado.
-¿Si?
-(…)
-¡Ah!, ¡Hola Sarah!, es que no he mirado quién me había llamado jaja. ¿Cómo estás?
-(…)
-Me alegro de que estés bien. Bueno, yo estoy… ¡Muy Bien! Jajaja.
-(…)
-Vale, entonces a las cinco y media en tu casa. Te iba a llamar yo hoy para quedar jajaja. Bueno, te dejo, que voy a mi casa, ¡adiós!

Cuelgo el móvil y lo guardo. Veo que Derek no se había movido de su sitio y me estaba mirando.
-¡Eoo! ¿Es qué tengo monos en la cara?
-¡Osti!, perdona, es que estaba pensando…
-Jajajaja, tranquilo, eso fue lo que me pasó a mi cuando te vi por la ventana.-le dije- Oye, ¿es que te sabes la canción que ha sonado antes?-veo que me mira sin entender, hasta que entiende que era la canción de cuando me llamaron al móvil.
-No, no me la sé. La había escuchado en la radio, pero no tengo ni idea de quienes son los cantantes. Por lo visto, tú si sabes quienes son, jajajaja.
-Sí, son One Direction, son unos muy buenos cantantes, son de lo mejor que me ha podido pasar, no soporto ver como cada día se llenan de falsas fans que ni siquiera han escuchado más canciones suyas que no sea la de What Make You Beautiful y que siempre estén diciendo que son muy guapos, solo les interesan eso. Bueno, no te hablaré más de ellos, que seguro que te aburriré jajaja.
-¡Descuida!, ya me escuchaste hablando así antes, jajaja.
-Jajaja.
-Charlotte…-dijo con cara seria y mirándome a los ojos. Sus ojos azules brillaban. Hasta serio es guapo.
-¿Si? -me limité a decir.
-Te he mentido-dijo apartando su mirada de la mía para mirar al suelo.

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