Piiiiii
piiiiii piiiiiiii piiiiiiiii piiiiiiiii. Sonaba el despertador, como siempre,
no tenía ganas de levantarme, cuantas veces se me ha pasado por la cabeza
estrellar el despertador contra la pared pero no lo hice. Apagué el despertador
y me tumbé de nuevo, pero, entre que el despertador me había desvelado un poco
y entraba bastante luz por las ventanas, no me podría dormir de nuevo, no sé
porque por la noche no baje las persianas o por lo menos el top, esta noche me
encargaré de que esté bajado el top antes de irme a dormir.
Hoy
es sábado, un día en el que suelen venir más personas a la playa de los pueblos
cercanos a este. Como hoy tenía pensado ir a la playa, antes de bajar a
desayunar me vestí, me puse un bikini negro con las letras de “roxy” de color
verde, rosa y amarillo chillón. Como no, también me puse mi collar de la suerte
en verano, se trataba del típico collar de trozos cuadros y blancos de conchas
muy juntas que llevaban las típicas personas surferas en las películas, para mí
era muy especial, me lo compré hace tres años en un puesto del paseo marítimo,
yo siempre por ese tiempo pensaba que era la chica con menos suerte del planeta
y desde que me lo compré, no volví a pensar eso, vi la vida de otra manera, es increíble
lo que puede hacer un collar en tu vida, ya sé que lo más seguro que si vi la
vida de otra manera, no iba a ser por el collar, pero me gustaba pensar que sí,
desde entonces siempre lo llevo conmigo en verano. Después, me puse unos shorts
vaqueros claros, una playera azul en la que ponía tres veces la palabra Summer
en color blanco y unas chanclas. A continuación, cogí mi bolsa de tela negra
con muchas rallas de colores y metí la toalla, el móvil y las llaves. Luego,
salí de mi habitación y me dirigí a la cocina. Di los buenos días a mi padre y
a mi madre, y a continuación me sirvo un tazón de leche fría con cereales,
cuando me lo tomo, les digo a mis padres que estaban sentados en la cocina:
-Mamá,
papá, me voy a la playa, ¿sabéis si hace muchas olas?
Como
ellos salen a correr por las mañanas muy temprano, a lo mejor saben cómo está
la playa, para buscar la tabla de surf o no.
-Buff,
hace muchas olas, ¿por?-dice mi padre.
-Porque
voy a la playa un rato y como hay olas, pues para saber si me llevo la tabla o
no-digo yo.
-
Pues ten mucho cuidado surfeando, las olas son bastante altas-dice mi padre,
que aparto un momento el periódico para mirarme.
-Siiii
papá, lo tendré-contesté.
-Espera
Charlotte, te acompaño, que voy a la tienda a comprar comida, ya que aquí no
hay casi nada, espera me cambio y vamos-dijo mi madre subiendo a su habitación.
Yo
de mientras fui al garaje para buscar la tabla de surf. Entraba luz por las
ventanas del garaje sí que no tuve que encender la luz. Recorrí el estrecho
pasillo entre el coche y la pared hasta llegar a la pared donde deje la tabla
la última vez que la cogí. Estaba tapada con una sábana blanca para que no se
llenase de polvo o cualquier otra cosa. Le quité la sabana, ahí estaba, justo
como la dejé. Deslicé mi mano por la tabla de madera, tan lisa, sin ninguna
astilla aunque estaba un poco vieja. Era de un tono de madera claro y tenía
tres rayas azules un poco anchas, una pasaba por el medio y las otras dos un
poco más separas de esta, en los lados. Como era un poco más alta que yo, tuve
que ponerla de lado y volver a pasar por el estrecho pasillo hasta la puerta.
Dejé la tabla al lado de la puerta que daba a la calle y volví a cerrar la
otra. Justo cuando la cerraba, mi madre bajaba las escaleras.
-¿Lista?-
me dice cogiendo su bolso del perchero y las llaves de la casa.
-Vamos-dije
simplemente.
Salimos
por la puerta y al llegar a la cera de la calle.
-¡Hola!,
¿cuánto tiempo no?-dijo una mujer acercándose a nosotras.
No,
no, no puede ser. Un chico moreno, alto y con ojos azules la seguía por detrás
cogiendo de la mano a una niña pequeñita de más o menos seis años, era rubia y
con los ojos azules, supongo que sería su hermana, ya que se parecían bastante.
Eran los vecinos. ¿Por qué?, ¿Por qué después de la vergüenza que pasé ayer me
lo tengo que volver a encontrar? Bueno, somos vecinos, es normal que tarde o
temprano nos tuviésemos que encontrar.
-¡Hola!,
si es verdad, desde la escuela, ¿cómo me has reconocido? Jajajaja, ¿qué tal tu
vida? ¿Habéis venido de vacaciones?-Dijo mi madre, parece como si no supiese
que son los vecinos, si es capaz de no saberlo.
-No
has cambiado mucho, no me ha costado mucho reconocerte, jajajaja. Pues bien,
hemos venido mi marido, mis dos hijos-dice señalándolos- y yo de vacaciones los
tres meses del verano, como mi marido trabajaba y por problemas personales, no podíamos
pasar aquí todo el verano, pero por suerte, este verano si lo podemos pasar
aquí.
-Pues
vaya, nos pasa lo mismo con lo de los veranos, a lo mejor por eso no nos hemos
visto, jajaja. ¿Estos son tus hijos? Que guapos son los dos, madre mía-dijo tirándole
un poco de moflete a los dos, no puede evitar reírme, me recordaba a una abuelita.
De repente, mi madre se gira mirándome con una mirada asesina, vuelve a
mirarlos a ellos y dice- Pues, yo he venido aquí también los tres meses del
verano con mi marido y mi hija, vivimos justo aquí, en esta casa-dice señalándola.
-¡Ala!,
¡no lo sabía!, ¡nosotros vivimos justo en la casa de al lado!-dijo señalándola.
Miré
al chico que esbozaba una gran sonrisa, él sí que lo sabía bien que yo vivía
ahí y yo que él vivía ahí. Tiene pinta de estar aguantándose la risa por
educación, yo no pude evitar mirar al suelo sonrojada.
-¡Yo
tampoco lo sabía!, haber si quedamos algún día y algo, Jajaja. Yo iba ahora a
comprar a la tienda y mi hija, Charlotte, me va a acompañar a la tienda y
después se va a la playa.
-Yo
también iba a la comprar a la tienda e iba con mi hija pequeñita, Lana y mi
hijo, Derek iba a la playa, pero como Lana se ha empestillado en que Derek nos
acompañe, pues aquí estamos, jajaja.
-
Pues, ¿porqué no nos vamos las tres juntitas a la tienda y dejamos a Charlotte
y a Derek que se vayan a la playa?-dijo mi madre preguntándole a Lana.
Lo
que me faltaba a mí ahora, se nota que mi madre quería que hiciese nuevos
amigos, ya que aquí solo me junto con mi prima y a veces con sus amigas, pero
la verdad, es que no me apetecía hacer nuevos amigos aquí. Si que se llamaba
Derek, me gusta su nombre, pero tiene pinta de ser un chulito de playa. Iba con
un bañador negro con unos puntitos blancos muy pequeños en los lados del
bañador. Llevaba también una toalla roja pasada por encima de un hombro y dejándola
caer sobre su tableta de chocolate, por no decir sus perfectos pectorales.
Vamos, parecía el típico chulo de playa, pero bueno, no lo juzgaré, no lo
conozco, no puedo decir nada de cómo es de actitud, a demás, si ni siquiera he
hablado con él y la verdad no me apetecía mucho después de lo de anoche.
Tendría que decir algo para ir yo sola a la playa, pero, ¿qué?... ¡Ya sé!
-Mamá,
a lo mejor Lana quiere ir con Derek hasta la tienda y yo si queréis puedo…-no
puede acabar la frase ya que Lana estaba hablando.
-¡Vamos,
vamos!-dijo Lana soltándose de la mano de Derek y agarrando a mi madre y a su
madre de la mano y decía-Adiós Derek, adiós Charlotte-lo dijo con una voz muy adorable.
Ellas
empezaron a andar y yo me quedé ahí, con la palabra en la boca, parada,
sujetando la tabla y el chico estaba mirándome, haber si decía algo.
-…irme
sola a la playa-dije con un suspiro.
-No
te han escuchado… Tranquila, ¿vale?, no te voy a comer, no soy el mounstro de
las galletas-dijo
-¿Desde
cuándo soy una galleta?-dije arqueando las cejas.
-¿Desde
cuándo soy un mounstro?-dijo él arqueando también las cejas.
-Me
gusta el mounstro de las galletas- dije mirando dentro de mi bolsa, le iba a
enseñar mi toalla, justamente era del mounstro de las galletas, dejé la tabla
en el suelo.
-Oh,
vaya… y a mí la galleta-dijo él.
-Em…-saco
la toalla negra y la estiro en el aire para que vea el mounstro de las galletas
y arqueo las cejas, ¿me acaba de decir que le gusto?, que superficial.
-Ah…
¿ese mounstro?-dijo mirando la toalla.
Nos
reímos a carcajada limpia, ahora he sido yo la que le ha pillado a él.
-Esta
vez te he pillado yo a ti- dije al acabar de reírme.
-Pues,
hija, si estas buena, ¿tengo yo la culpa?-dijo.
Guarde
mi toalla en la bolsa y me la colgué, cogí la tabla y dije:
-Que
superficial eres, papá-dije poniendo los ojos en blanco.
-Tranquila,
eh, que tengo novia-me miró con los ojos entrecerrados.
-¿Qué
te hace pensar que me interesas?-volví a arquear las cejas- no soy tan
superficial como cierto mounstro, yo me fijo en cómo son las personas.
-Pues,
no se… ¡cómo te quedaste embobada mirando por la ventana anoche! Y ahora, vamos
a la playa, que me están esperando-dijo y salió andando y se giró ya que yo no
andaba.
-No
te voy a mentir, no merece la pena, te estaba mirando el otro día por la
ventana, ¿algún problema?, estaba abriendo las ventanas y esperaba encontrarme
la tuya cerrada, como siempre que venía todos los veranos y al verla abierto me
choco-expliqué.
-Y
más te choco cuando te distes cuenta de la hermosura de vecino que tienes-dijo
él.
-Creído
- dije poniendo los ojos en blanco y empecé a andar.
-Eh,
eh, eh, espera un momento, yo digo que soy guapo, no me creo más guapo que
nadie ni que soy mejor que nadie, vale, ¿guapa?
-Eh,
eh, eh, espera un momento, yo no soy guapa ni me lo creo, soy normal-dije
imitándole.
-Bueno,
vale, dejemos el tema. ¿Cuántos años tienes?
-
Dieciséis, este verano cumplo diecisiete, ¿y tú?
-Cumplí
los diecisiete en Marzo.
-Ah…,
¿Te gusta hacer surf?
-Sí,
me encanta, pero, hoy no hago, porque, repito, he quedado con mis amigos y mi
novia en la playa.
-Pues,
como ves, a mi también, a ver si quedamos algún día para surfear, no conocía a
nadie que también le gustase surfear. Ya me has dicho que has quedado, no seas
pesado.
-¿Quedar
algún día? ¿Es una cita? Lo siento, pero tengo novia.
-¿Es
que si quedamos significa que vamos a ser novios? A ver, te voy a dejar clara
mis intenciones, solo te quiero tener como amigo.
-¿Qué
me quieres tener? ¡¿Qué comes amigos?! Joder, no me esperaba eso de ti…
-¡No!,
¡Que seamos amigos!
-¿Me
quieres comer?-dice arqueando las cejas.
-No
tienes remedio… me caes bien-dije sonriendo
-Es
la primera vez que me dicen algo así, que no tengo remedio y después que le
caigo bien.
-Pues
alguno de tus amigos te lo deberían de haber dicho, porque es verdad. Oye,
¿tienes móvil? Y no repitas que tienes novia, que ya lo sé y te repito, solo
amigos.
-Sí,
tengo móvil, pero sueña si piensas que te lo voy a dar, no se lo he dado ni a
mis amigos ni a mi novia…
-¿Enserio?,
pues vaya, así de bien confías tu en tu novia y amigos…
-¡No
me hace falta dar el número!, si, ¡total!, nos vemos casi todos los días y si
necesito ir a hablar con alguien pues voy a buscarlos-ya habíamos llegado al
paseo y veo que tres chicos y dos chicas lo saludaban a lo lejos-Y mi novia…,
la verdad, es que no veo nada serio, nos conocemos de apenas unos días y como
está buena, ¿por qué no?, solo durará el verano. Bueno, adiós galleta, no me
espíes por la ventana ehh- me giña un ojo y se va corriendo a donde estaban sus
amigos y amigas.
Yo
seguí el paseo marítimo hacia la izquierda, para ir al lugar donde mejor se
surfea. Llegué allí, estiré mi toalla y dejé mi bolsa. Me quité la ropa, la
dejé encima de la toalla, y sin pensármelo dos veces, corrí al agua con la
tabla en la mano. No sabéis todo el tiempo que he estado esperando esto.
Me
pasé un buen rato surfeando, las olas eran perfectas para surfear, altas y de
las que podías surfear dentro de ellas, como a mí me gustaban. Acabé reventada,
así que, dejé la tabla encima de la arena, me tumbé en la toalla y de lo
cansada que estaba, me quedé durmiendo, boca abajo.
A
la hora y pico, abro los ojos, levanto la cabeza y veo a Derek, tumbado
enfrente de mí, mirándome.
-Hola,
galleta-dijo con voz dulce.
-¿Mounstro?
¿Qué haces aquí? ¡Me has asustado!-dije poniendo cara de enfado.
-Menudo
recibimiento, llevo aquí, media hora, tumbado, esperando a que te despertases y
me llamas mounstro…
-¡Oh!
Lo siento… si no quieres que te llame más mounstro no te lo llamaré...
-JAJAJAJAJAJAJA,
¡Si hasta parece buena y todo! ¡Hasta recién levantada!
-¿Qué
quieres decir?, a mi no me hace gracia.
-Pues
que eres y estás buena, ¿algún dato más?
-Pues
que yo no soy tan tonta como tu novia como para salir contigo.
-¡Oohhh!,
¡Hasta es lista! Dios, no me esperaba eso de ti, me has decepcionado.
-¡Qué
tonto eres!
-Si
me vas a insultar cada vez que nos veamos, vamos bien, amiga.
-¿Amiga?
-Bueno…
¿no querías ser mi amiga?
-Eso
no se pregunta, eso surge.
-Bueno,
entonces, vecina, ¿eso ha surgido ya no?
-Sí,
eso sí-nos reímos los dos- y… ¿qué haces aquí?
-Bueno,
acompañé a mi novia a su casa y cuando iba a la mía, te vi aquí, durmiendo, tan
tranquila y pensé: “¿por qué no fastidiarla un rato?”
-Qué
bonito, pero, no me has fastidiado, si te das cuenta, no me has despertado, me
he despertado yo sola.
-Es
que parecías tan buena cuando duermes, me recordabas a mi hermana, pero, tú
eres más grande…
-Jajajajaja,
pues si tan grande soy, no sé porque me llamas galleta.
-No
te he llamado gorda, que no lo eres, solo, que eres más mayor que mi hermana.
-Y
eso es obvio, ¿no?
-Claro.
Nos
callamos un momento y después Derek dijo:
-¿Vas
a ir esta noche a la fiesta?
Al
principio no sabía que fiesta decía, pero después me acordé de que todas las
noches se celebraban fiestas en la playa.
-Pues,
no se… Esta tarde iba a visitar a mi
prima, ya que hace mucho que no la veo… a lo mejor nos pasamos.
-Pues
yo suelo ir todas las noches, me gustan los temas, son muy variados y la música
es buena.
-¿Qué
ponen? ¿Juan Magan y Pitbull? ¿Esa porquería?
-Oye,
no me subestimes, yo no escucho esa porquería de música, a mi me gusta el rock
and roll, algunos grupo de pop-rock, soy variado, pero eso del reggaetón-to, no
me gusta. Pero, si vas a una fiesta, te tienen que poner música para bailar y
es normal, a todos mis amigos les gusta esa música.
-¡Dios,
dios!, ¡menudo discurso!, eres como yo con la música. Esto sí que no me lo
esperaba de ti. Tú, que vas de chulito de playa y que parece que te pasas todo
el día escuchando reggaetón-to. Si hubiese sabido tus gustos musicales desde el
principio, me hubieses caído bien desde el primer momento.
-Tú
no te cortas ni un pelo, ehh. Eres muy sincera. Eso de chulito de playa que
escucha todo el día reggaetón duele. Si nos conocemos desde esta mañana, ¿no te
había caído bien?-dice arqueando las cejas.
-Oh…
lo siento… no quería ofenderte… No sé si te lo habré dicho ya, pero, no me caen
bien los chulitos de playa, y tú lo pareces.
-Jajajajajajaja,
me parece que tú no eres de las que finge ser buena persona, no te gusta
ofender a la gente, pero lo haces inconscientemente porque eres sincera. Y
respecto a lo de chulito de playa, solo… tengo buen gusto.
-Jajajajajaja,
Dios mío, me parece que en un solo día tú me conoces mejor que yo misma en dieciséis
casi diecisiete años. Si, si, buen gusto, sobre todo en lo de escoger a tus
caniamigos y choninovia. Hijo, no me gustaría ver tus notas de 1º de
Bachillerato, porque, no has repetido ¿no?
-Jajajajaja,
esa es buena. Y, de nuevo, te equivocas respecto a mí. Yo no he repetido y ni
lo tengo pensado. Cuando quieras te enseño mis notas, son casi todo notables,
algún que otro bien y suficiente y, cómo no, un sobresaliente en E.F.
-Hoy
no paramos de sorprendernos el uno al otro, jajajaja. Bueno y ¿ahora qué
hacemos?-saqué mi móvil y miré la hora- son las 2:20 de la tarde, las 3:20 en
España.
-Bueno,
pues, vamos a casa, ¿no?
Guardé
el móvil, me levanté y como tenía el bañador seco, me vestí. Cuando iba a doblar
la toalla, veo a Derek, pegando saltos a la pata coja, agachado.
-¿Qué
haces?-le pregunté con cara rara.
-Imito
tu baile sexy.
-¿Qué
baile?-preguntó más extrañada.
-Pues
el de ponerte los pantalones.
Le
pegué un puñetazo en el brazo para que parase.
-¡Ahhhh!
¡Qué dolor! ¡Ahhh!- dice tirándose al suelo y rodando por la arena-¡Ahhh!-no
pude evitar reírme- te hace gracia mi dolor ¿eh?
-
Que mal actúas, no tienes remedio- dije poniendo los ojos en blanco.
-¡Yo
actúo bien! No has… ¡Pareces mi madre! Jajajajaja-dice cuando pongo los ojos en
blanco.
-Soy
tu hija, me parezco a tu madre y durmiendo me parezco a tu hermana, ¿alguien
más?
Doblamos
las toallas, yo la guardé en la bolsa, me la cuelgo y cuando le miro, ya tenía
la toalla colgada del hombro y había cogido mi tabla de surf.
-Pues,
no lo sé, ya veré más adelante-dijo esbozando una sonrisa, tiene una sonrisa
adorable- yo te llevaré esto-dice moviendo la tabla de surf.
-No
hace falta, la puedo llevar yo-le dije cogiendo de un lado la tabla e
intentando quitársela, pero no podía, tiene más fuerza que yo.
-Insisto,
la llevo yo.
-Mira,
no voy a insistir, esto pasa pocas veces en la vida-le dije encogiéndome de
hombros.
-¿Nunca
te ha pasado una cosa así?- me dice mirándome sorprendido.
-La
verdad es que no, nadie.
-A
mi me enseñaron desde pequeñito, que a las chicas hay que tratarlas con respeto
y ayudarlas en todo lo posible. Hay que ser un caballero. Me lo enseñó mi
abuela.
-¡Oh!
pues tu abuela estaba y está en lo cierto, siempre hay que ser un caballero. En
estos tiempos no queda de eso. Jajajajaja parezco una ancianita hablando de la
juventud.
Al
decir esto, el chico se ríe un poco. Seguimos el camino en silencio,
disfrutando del paseo, cuando de repente me llaman al móvil. Empieza a sonar la
canción de Taken de One Direction. Me paro y me pongo a cantar la canción
mientras saco el móvil y veo que Derek la tararea mirando al suelo, parado a mi
lado.
-¿Si?
-(…)
-¡Ah!,
¡Hola Sarah!, es que no he mirado quién me había llamado jaja. ¿Cómo estás?
-(…)
-Me
alegro de que estés bien. Bueno, yo estoy… ¡Muy Bien! Jajaja.
-(…)
-Vale,
entonces a las cinco y media en tu casa. Te iba a llamar yo hoy para quedar
jajaja. Bueno, te dejo, que voy a mi casa, ¡adiós!
Cuelgo
el móvil y lo guardo. Veo que Derek no se había movido de su sitio y me estaba
mirando.
-¡Eoo!
¿Es qué tengo monos en la cara?
-¡Osti!,
perdona, es que estaba pensando…
-Jajajaja,
tranquilo, eso fue lo que me pasó a mi cuando te vi por la ventana.-le dije-
Oye, ¿es que te sabes la canción que ha sonado antes?-veo que me mira sin entender,
hasta que entiende que era la canción de cuando me llamaron al móvil.
-No,
no me la sé. La había escuchado en la radio, pero no tengo ni idea de quienes
son los cantantes. Por lo visto, tú si sabes quienes son, jajajaja.
-Sí,
son One Direction, son unos muy buenos cantantes, son de lo mejor que me ha
podido pasar, no soporto ver como cada día se llenan de falsas fans que ni
siquiera han escuchado más canciones suyas que no sea la de What Make You
Beautiful y que siempre estén diciendo que son muy guapos, solo les interesan
eso. Bueno, no te hablaré más de ellos, que seguro que te aburriré jajaja.
-¡Descuida!,
ya me escuchaste hablando así antes, jajaja.
-Jajaja.
-Charlotte…-dijo
con cara seria y mirándome a los ojos. Sus ojos azules brillaban. Hasta serio
es guapo.
-¿Si?
-me limité a decir.
-Te
he mentido-dijo apartando su mirada de la mía para mirar al suelo.
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