miércoles, 12 de septiembre de 2012

Capítulo 6.


Abrí los ojos y, para mi sorpresa, estaba en mi cuarto. Eran las una y media de la tarde. Como no programé el despertador, bueno, es que ni siquiera sé como he llegado aquí, no me desperté antes.
Me levante de la cama, no estaba desecha, simplemente había dormido encima de todas las sabanas y tenía la misma ropa que anoche. Mi mochila estaba encima del baúl, fui a verla y a comprobar que tenía todo dentro. Cuando lo comprobé, me di cuenta que detrás de la mochila había una lata de Monster y tenía un posit pegado. En el ponía:
“Te dije que bebería Monster ;)”.
Vale, ya sé una cosa, que mi prima está metida en esto, bueno, en verdad no es nada nuevo, ella siempre está metida en todo.
Deje la lata de Monster encima del escritorio y me fui a darme una ducha.
De verdad, no me acuerdo de nada. Sé que mi prima está metida en todo esto, pero, ella no es lo suficientemente fuerte para llevarme. Entonces… ¿Quién me trajo?, ¿sería el chico que llevaba el Monster en la mano? No, no creo, mis padres no le hubiesen dejado entrar en casa… ¡Y eso es otra cosa!, ¿mis padres estarían despiertos o durmiendo? Si estuvieron despiertos… ¿Qué habían pensado?, ¿pensarían que estaba borracha o que estaba durmiendo? Y ¿qué pensarían cuando vieron que un chico me llevaba? Bueno, cabe la posibilidad de que ese chico sea Logan, a lo mejor Sarah lo llamó.
Me acabé de duchar y fui a mi cuarto envuelta en una toalla.
No pude aguantar la tentación y me asomé por la ventana que daba a la habitación de Derek. Para mi sorpresa, había algo en el cristal, era un folio y tenía algo escrito. Ponía: “Jajaja, sabía que tarde o temprano mirarías por esta ventana ;). No sé si lo habrás leído ya y tu instinto asesino se te ha encendido, pero, por si acaso, mira en tu escritorio. PDT: Tienes el sueño profundo, ehh ;)
Vale, ya todo empieza a tener sentido. Derek me trajo durmiendo a casa y Sarah iba con él, llevando mis cosas. Pero, ¿están locos? Vale, la playa no está muy lejos de mi casa, pero tampoco estaba tan cerca. Seguro que han tramado algo, es raro que no me hayan despertado.
Me acerqué al escritorio. Al lado del ordenador, había un folio doblado por la mitad. Lo cogí y me senté en la cama. Lo desdoblé, tenía algo escrito.
Hola, mi princesa. Supongo que ya te habrás despertado y no tienes ni idea de cómo has llegado aquí y como tu prima y yo nos aburríamos, decidimos escribírtelo. Bueno, vi a Sarah que te estaba a punto de despertar, pero le dije que no hacía falta, que te llevaba yo… Bueno, Sarah llevaba tus cosas y yo te llevaba a ti. Si no te sientes como princesa, es como para matarte. Bueno, a mitad de camino… me llamaste papá… y después me dijiste que me querías… ¿Qué sueños más inocentes tienes tú, no?
Sarah me dijo que tus sueños eran muy fáciles de manipular. Entonces ella te preguntó que qué algodón de azúcar querías y tu dijiste que rosa, Jajajaja. Bueno, llegamos a tu casa, nos abrieron tus padres. No nos saludaron y se fueron al salón, joder, ni se inmutaron, ¿pero tú qué clase de padres tienes? Mis padres nos hubiesen hecho un interrogatorio. Subimos a tu cuarto y te dejamos en la cama. Como no queríamos volver a casa, nos quedamos aquí sentados con tu ordenador, por cierto, bonita foto la de twitter ;). Sarah a puesto la canción de “What Makes You Beautifull” de tu One Direction y tú te has puesto a cantar, no nos podíamos reír más.
Bueno, mi princesa, que no se te olvide, que a las 5 vamos a surfear ;). Buenos Días x
PDT: Son Blancos ;) “
Vale, mato a Sarah. Esta me la paga, pero siempre estamos igual, una gastando bromas a la otra, veo que no ha cambiado nada. ¿Pero, que son blancos? Oh, no. ¡Fue él! Él me pregunto de qué color tenía los calzoncillos. De verdad… Él fue mi padre en el sueño.
Me levanté y fui de nuevo a la ventana. Esta vez él estaba allí, parecía como si me esperase. Le enseñé la carta. Él se echó a reír.
-¡Esta os la devuelvo!-dije.
-¿Pero, primero te vestirás, no?-dijo entre risas.
Miré hacia abajo. Estaba envuelta en la toalla.
-Ja-ja-ja. Qué gracioso.- baje el top.
Joder, últimamente no sé lo que me pasa. Yo nunca he sido tan borde como lo estoy siendo ahora. Yo he sido siempre estilo de mi prima, pero desde que conozco al chico este… Dios, me pone de los nervios. Pero eso se acabó.
Me puse el bikini. Después una camiseta sencilla y unos shorts. Bajé a almorzar. Hoy tocaba hamburguesas con patatas. Mi padre se fue al salón y mi madre fregaba los platos mientras yo los secaba.
-Ya veo que te has hecho muy amigo del vecino ehh- dijo mi madre dándome un golpecito con su cadera.
-Mamá, no pienses nada raro, es solo un amigo…
-Sí, bueno, claro, siempre son amigos…
-¡Mamá!, enserio, es solo un amigo. Tiene novia.
-Bueno, lo que tu digas. Oye, esta noche tu padre y yo nos vamos a cenar por ahí con los padres de Derek, pórtate bien.
-¿Con quién me voy a portar bien si voy a estar sola?
-Bueno, tú me entiendes.
Acabé de secar los platos y me fui arriba. Eran las cuatro. Me quedaba una hora. A sí que, me conecté a twitter un rato.
Contesté algunas menciones y miré las cuentas de los chicos de One Direction. Todos de vacaciones, de verdad, que bien se lo pasan. Aunque están todos de vacaciones por separado. Yo quiero estar casada con los cinco, pero por desgracia, me parece que no estaré con ninguno, así es la vida. Zayn ha cumplido dieciocho años. Harry cumplió los diecisiete. Liam y Niall cumplirán dieciocho. Louis cumplirá veinte. Son de edad parecida a la mía, pero con tanta gente, no tengo casi ninguna posibilidad.
Bueno, con la  tontería se me hicieron las cinco. Cogí mi toalla, sí, solo mi toalla, ni móvil ni llaves, total, llegaría antes de que mis padres se fuesen. Bajé con la toalla y cogí la tabla de surf. Salí fuera y allí estaba él, esperando en la acera. Me acerqué a él.
-¡Hola!- le dije moviendo la mano a modo de saludo y esbozando una sonrisa.
-Hola… esperando para morir en tres, dos, uno…- dijo protegiéndose la cara con sus brazos.
-No te voy a matar-dije poniendo los ojos en blanco.
-¿No?-dijo desprotegiéndose.
-No. Fue una broma-detalle. Pero, ¿sabes qué?, que yo también se jugar a eso.
-¿Si?, ¿sabes jugar?- dijo acercándose cada vez más a mí. Más cerca, quedaban pocos centímetros entre nosotros-vamos-dijo alejándose de mí y cambiando de tema.
Cogió su tabla de surf que estaba en el suelo y tomamos rumbo a la playa. Por el camino, no hablábamos de nada importante, de música, el tiempo. Pero aún así, tengo curiosidad por su pasado. No sé nada de él y de pequeña, siempre me imaginaba como podría ser mi vecino, se que era vecino porque escuché alguna vez de hablar de ellos a los otros vecinos con mis padres.
Llegamos a la playa. Dejamos las toallas. Me iba a quitar la ropa cuando veo a Derek que me miraba atentamente. Arqueé las cejas.
-Vaaaaaaale- se da la vuelta.
-Es que eres un mirón- me quité la ropa y la dejé encima de la toalla.
-Bonito baile-dijo Derek.
-Pero… ¿Cómo?- se echó a reír y se dio la vuelta. Yo me cruce de brazos.
-Te lo crees todo.
-Solo digo una cosa-dije cogiendo la tabla de surf.
-¿Él qué?
-¡Tonto el último!- y salí corriendo con mi tabla al agua. Pude ver de refilón como Derek movía la cabeza y sus rizos se movían de un lado al otro. Cogió su tabla y echo a correr detrás mia.
Surfeamos hasta las siete. ¡Dos horas! Estaba reventada. La verdad es Derek surfeaba muy bien. Me acerqué a él sentada en mi tabla. Él al verme, se acercó a mí también.
-Bueno, ¿nos vamos?-dije.
-¿Estás cansadita, princesa?
-No te voy a mentir, sí, lo estoy. No me llames princesa, que no lo soy.
-¿Y cómo quieres que te llame?
- Como te de la real y oficial gana, pero no soy tu princesa, tu ya tienes una.
-¿Sí?
-Derek, Jessica, ella es tu princesa.- me daba asco hablar de Jessica, pero tenía que dejar las cosas claras.
Salimos del agua y nos secamos. Me puse la ropa, aunque el bikini seguía un poco mojado.
Empezamos a caminar para irnos a casa.
-Bueno, tengo que admitir que surfeas bien-dije.
-Bueno, me esperaba que surfeabas peor.
-¿Gracias?
-De nada. Yo soy capaz de surfear con una persona más en la tabla.
-¿Enserio?
-Sí.
-Dios, yo nunca lo he intentado.
-Pues algún día te enseño.
-Bueno… Me han dicho que esta noche nuestros padres se van a cenar-dije cambiando de tema.
-¿Enserio? No me lo han dicho.
-No se fían de ti ni un pelo, ehh.
-Sí, porque si lo hubiese sabido con más antelación, hubiese montado una Party Hard.
-All day, all night (8) Dj Malik con Dj Tommo.
-¿One Direction?
-¿Cómo lo sabes?
-Me lo imagino. Si al final me van a acabar gustando a mí.
-Dios. Te haces fan y te creas un twitter y ya eres más famoso que Harry Styles, bueno, no tanto, pero te pareces tanto a él.
-¿Sí? ¿Me parezco?
-Sí, bastante. Qué pena que él está en casa con su familia… Hubiese molado que Harry Styles fuera mi vecino.
-Pues lo siento, no es Harry Styles-dijo el nombre entre haciendo comillas con los dedos-tu vecino, te ha tocado Derek Campbell.
Caminamos en silencio, cada uno en sus pensamientos. Estaba empezando a nublarse, quizás llueva esta noche, tormenta de verano, típico.
Ya llegamos a nuestras casas.
-Adiós “D”-le dije de mientras me iba.
-Adiós princesa, digo ¿“C”?
Entré en casa y fui directamente a darme una ducha, después de dejar la tabla y la toalla.
Esta noche no pienso ir a la playa, parece que va a llover.
Me fui a mi cuarto envuelta en una toalla. Me vestí con unos shorts rojos y una camiseta con la bandera de Reino Unido. Adoro mi país y también los shorts.
Comencé a seguir leyendo el libro que empecé. Después me llamaron para que bajase.
-Bueno, Charlotte, ya son las nueve, tu padre y yo nos vamos. Tienes la comida en el frigo. Volveremos sobre la madrugada. Pórtate bien.-y se van.
Eran las nueve y como tenía hambre, cené.
Cuando acabé de cenar fregué lo que ensucié. No sabía qué hacer, así que decidí ir a dar una vuelta.
Cogí algo de dinero, un paraguas, por si llovía, y las llaves. Cerré la puerta y me dispuse a dar una vuelta.
Fui al paseo marítimo, hoy se ve que no han organizado la fiesta, pensarían que llovería. Y justo, en este instante, empieza a llover. Desplegué el paraguas y empecé a andar. Me encanta la lluvia, el olor a tierra y suelo mojado.
Seguí andando, pero cuando vi un parque, me paré y me acerqué. En ese parque había vivido muchos buenos momentos de mi infancia. Me metí dentro del parque. Se podía escuchar como las gotas golpeaban el metal del tobogán y todos los chismes del parque. Pero, algo me llamó la atención.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Capítulo 5


Todos nos miraban. A sí que Derek continuó hablando.
-Este es Tom-dijo señalando. Era un chico alto, moreno de ojos grises. Me miraba de arriba a abajo y con una gran sonrisa. Otro chulito de playa, la ropa no engaña a nadie.
-Que buena estás madre, te comería enterica-dijoTom. Intente no poner cara de asco al escuchar ese comentario, pero era muy difícil. No me equivocaba.
-Este es Olly- dijo señalando. Él se limitó a mover la mano a modo de saludo.
-Esta es Kate-dijo señalándola. Esta se abrazó a Olly, supongo que estarían saliendo.
- Este es David-dijo señalando. Este ni se inmutó, ni se molestó en saludar.
-Y esta es Jessica-dijo señalándola. Esta me miraba con cara de asco, no sé por qué. Espera un momento, estoy cogida de la mano de Derek. No puede evitar mirar la mano por si era mentira. Entonces comprendí, ella era la novia, ya que Kate parece estar con Olly, y yo estaba agarrada de la mano de su novio. Me solté disimuladamente de su mano, despacio.
-¿Quién es esta?-dice Jessica señalándome con la barbilla.
-Es Charlotte-dice Derek.
-Ya lo sé, te he escuchado. Pero, ¿qué es para ti?
Hubo un silencio incomodo. No me lo podía creer, Derek se estaba pensando la pregunta.
-Es mi vecina, mi amiga- dijo Derek con voz dulce. Me acaba de recordar a su hermana.
Nadie dijo nada, ni dio tiempo, ya que Jessica le dio el cigarrillo a David y salió corriendo a besar a Derek. Hay estaban, besándose delante de mis narices, con intensidad. Yo no soportaba verlos así más tiempo.
-Bueno, me voy que mi prima me estará buscando para prepararnos para el juego.
Y sin dar tiempo a que me digan nada, me fui. Vi de refilón que Derek quería decirme algo, pero su novia no le dejaba.
Ahí los deje, sus amigos a su bola mientras ellos dos se besaban. Yo fui a buscar a Sarah, la encontré un poco alejada de nosotros, pero me miraba preocupada, me parece que vio toda la escena que montó Derek. Me acerqué a ella.
-Charlotte…-me dijo.
-El juego va a comenzar ahora, acercaros-dijo el hombre por el micrófono.
-Tranquila, no pasa nada, vamos.-le dije.
Le agarré del brazo y nos acercamos al escenario. A lo lejos vi que Derek y sus amigos también jugaban.
-Bueno, empecemos-dijo el hombre- Simón dice que os agachéis.
Todos los que jugaban se agacharon.
-¡Muy bien! Ahora levantaros- algunos se levantaron y otros no- oh, lo siento, pero los que estáis de pié, eliminados, perderos de mi vista-estos se fueron.
Pasó el rato jugando y ya solo quedábamos once. Mi prima y yo seguíamos jugando. De los amigos de Derek, habían eliminado a Olly y a Kate.
-Oye, tú, si tú-dijo el chico del micrófono llamando a una chica- he encontrado esta caracola, ven, cógela, es para ti-la chica, muy inocente, va a cogerla y cuando la coge, el chico dice- ¡Eliminada!, Simón no te ha dicho ni que vengas ni que la cojas, si que, dejas de jugar. Bien, ya solo quedáis diez. Veo que estáis muy tímidos todos esta noche, por eso, Simón dice que beses a alguien que lleve algo del mismo color que tú ropa. No especifico donde sea el beso ehh.
“Vale, no llevo nada del color de la ropa de mi prima, y ahora que hago yo” pensé. Vi a un chico de unos catorce años, llevaba una camiseta del mismo tono de azul que mi vestido. El chico iba agarrado de la mano de una chica de su edad, ella también llevaba azul. Me acerqué a ellos dos.
-Disculpa, oye, ¿puedo darle un beso en la mejilla a tu novio? Es que su camiseta es del mismo tono de azul que parte de mi vestido. Es solo un beso y me voy-dije.
-Tranquila, adelante-me dijo la chica separándose de su chico.
Me acerqué al chico y le di el beso en la mejilla, pero, para mi sorpresa, alguien me estaba besando a mí en la mejilla. Me giré y vi a Derek salir corriendo.
-No me arrepiento de nada-decía mientras corría.
No pude evitar una carcajada. A continuación, me acerqué a mi prima.
-Joder, no hay nadie con el mismo color de ropa que yo-dijo ella.
-La chica del vestido rosa claro, ¡Eliminada!, no has besado a nadie con el mismo color de ropa que el tuyo.
-Pero, ¡si no hay nadie que vista con el mismo color que yo!-dijo Sarah enfadada.
- Uy, que pena, de verdad.
-¡Tramposo!, ¡lo has hecho aposta! ¡Seguro que esto tiene que ver con mi hermano!
-¡No! Solo, un amigo mío, llamado Logan, me hizo una pequeña donación.
-¡Oh! esta sí que no os la perdono, ¡Vendetta!-dijo mientras se iba a las toallas.
Me quedé sola. Ya solo quedábamos seis. Derek, Jessica, Tom, David, una chica y yo.
-Muy bien chicos, como solo quedáis vosotros, Simón dice que hagáis una carrera, una los chicos y otra las chicas.
Hicimos la carrera, ya solo quedábamos Derek y yo.
-Vaya, vaya, ya solo nos queda una parejita, un chico y una chica. Simón dice que me digáis vuestros nombres.
-Derek.
-Charlotte.
-Vaya, pues ya solo nos queda Derek y Charlotte. Charlotte y Derek. Vaya, chicos, parece que nos queda solo un CD. El “CharlotteDerek”. Charlotte, ¿Quieres esta pulsera? Toma.
-¿Por qué no se la ofreces a Mr. Ricitos?-le dije.
-¡Oh! Tú no caes en la trampa ehh, ni aunque sean las tres de la madrugada, que solo es la una y media, pero bueno. Venga Simón dice que ganará este juego quien consiga tirar al agua al otro, pero no solo mojarlo un poco, sino, meterlo de pies a cabeza en el agua.
Dejé de mirar al chico del micrófono y miré a Derek, que me miraba con una sonrisa maliciosa, pero sexy a la vez. Él podía conmigo sin ningún problema y eso lo sabía. Solo podía hacer una cosa. Eché a correr con todas mis fuerzas hacía el lado contrario de donde él estaba. Él me alcanzó y se tiró encima de mí, de modo en el que él me abrazaba para frenarme y nos tropezamos y caímos. Yo ya sabía que estaba perdida y encima, llevaba la ropa puesta. Él se levantó y antes de que yo pudiera escapar, me coge y me levanta del suelo. Yo no paraba de patalear para que me soltase. Llegamos a la orilla y me dejo en el suelo. Mis pies, que ya se le habían caído las chanclas hace tiempo, tocaban el agua y los suyos también. Me seguía teniendo abrazada, era una sensación un poco agradable, pero no demasiado, ya que sabía lo que me esperaba.
-¿Preparada?-me dice con una gran sonrisa en su cara.
Veo que me iba a tirar al agua, pero antes de que lo hiciese, me abracé a él y le dije.
-Si caigo, caes conmigo.
No le dio tiempo a responder, porque, le había pillado un poco desprevenido y lo tiré al agua, haciendo que yo también cayese en ella. Los dos entramos en el agua a la misma vez, de lado, uno enfrente del otro, abrazados. Era una sensación rara, pero, hasta debajo del agua me sentía segura entre sus brazos. Lo sentía.
Al salir a la superficie, los dos estábamos empapados, pero, seguíamos abrazados. La camiseta y los pantalones se le habían mojado, por lo que se le marcaban aún más. La luz de la luna iluminaba nuestros rostros. Los dos teníamos una gran sonrisa en la cara, poco a poco su cara se iba acercando a la mía. Poco a poco esos labios carnosos se iban acercando a los míos. Cuando estaban a escasos milímetros, miré hacia abajo, lo que esto provocó que moviese la cabeza. Volví a la realidad, él tenía novia, aunque la chica no me caía bien, no podía hacerle esto. Es su novio, él la quiere y ella le quiere. No puedo meterme en medio.
Sin decir ninguna palabra, nos dejamos de abrazar y salimos a la orilla. Allí, el chico del micrófono estaba hablando.
-Bueno, bueno, menuda escenita nos han montado. Aunque los dos se hayan tirado a la vez, solo puede haber un ganador y todos tenemos claro quién es él que iba a ganar. ¡El ganador es Derek! Un fuerte aplauso.
Ya eran las dos de la madrugada, empezaba a hacer un poco de viento. Me estaba congelando y llevaba la ropa mojada. Decidí ir donde habíamos dejado las cosas Sarah y yo.
Para mi sorpresa, Sarah no estaba allí. Estaban sus cosas, pero ella no. Me senté en mi toalla, seguía teniendo frío, ya que no podía utilizar esa toalla para taparme. Busqué la de Sarah, pero, no estaba, se la habría llevado con ella.
Le cogí los cascos de su mochila y cogí mi móvil. Escuchaba música mientras abrazaba mis piernas para quitarme el frio, viendo la luna en el mar. No hacía caso a la música, esta sonaba, pero yo estaba en otra parte. No me podía creer que estaba a punto de besar a Derek. Me llevé las manos a la cabeza. De repente, siento una toalla que me rodea la espalda y veo las manos de una persona, que me rodean, como para darme calor. Giro la cabeza, para ver quién era y ahí estaba. Derek estaba sentado a mi lado, empapado, rodeándome con su toalla para darme calor. Me quité los cascos.
-¿Qué haces aquí?- pregunté mirándole a los ojos.
-Vi a una princesita en apuros, no podía dejarla así.
-Pues, no entiendo que haces aquí, ve a salvarla.
-No puedo, porque llegó su príncipe a rescatarla.
Hubo silencio, pero no un silencio incomodo, sino, el silencio de dos personas que estaban pensando en algo, viendo como se deshacían las olas, ¿puede que pensasen en lo mismo? Quién sabe, nadie tiene el poder de leer la mente a los demás.
-Oye...-dije.
-¿Si?
-¿A qué te referías con lo de “que gane el mejor”? ¿Es decir, como sabías que era yo?
-Bueno, era fácil saber que eras tú, tu nombre estaba el último en la lista y estabas sentada a pocos metros del tablón. No era difícil averiguarlo.
-Lo que suponía. Bueno, ¿te veré pintando o surfeando?
-¿Enserio?, ¿no lo sabes?-dijo arqueando las cejas.
-Es verdad, que preguntas tengo, te veré… ¡pintando!
-Y yo que pensaba que eras lista…
-¡Oye!
Nos empezamos a reír.
-Por cierto, toma tu toalla- me la quité de encima y se la di.
-No… ¿por qué?
-Porque tu llevas mucha más ropa que yo, está mojada y no llevas el bañador.
-Pero, tú…-le corté.
-Yo, llevo un vestido y el bikini debajo.
-El que yo escogí…
-Oye, no me lo he puesto porque lo escogiste tú, me lo he puesto porque… No tengo ni idea de porque me lo he puesto, pero no es porque lo escogiste tú.
-Bueno, sí, lo que tu digas. Además, no me creo que lleves el bikini puesto.
-Si lo llevo, así que, coge tu toalla- y se la tire encima.
-No, no lo llevas.
Harta de que no me creyese, me quité el vestido y quedé en bikini.
-¿Me crees o no?-Vi como Derek ponía cara de pillo, entonces lo entendí- Oh, no, no has podido ser capaz.
-¿Te creías que no sabía que lo llevabas?
-Ohh, te voy a…- no acabé la frase, me acerqué a él para pegarle, pero él fue más rápido y me cogió como si fuese un saco de patatas. Yo no paraba de patalear y de chillarle-¡Mounstro!, ¡Suéltame!-decía entre risas.
-No, no te soltaré, eres una galleta, te comeré, que en este caso sería tirarte al agua.
-¡No! ¡Por favor! ¡al agua no!-dije pataleando mientras él se acercaba a la orilla. Se metió hasta que el agua le llegaba un poco más arriba de las rodillas.
-No te tiro con una condición.
-No se yo…- entonces él se inclina hacia delante, yo me agarro con mis pies a su cintura y los brazos a su cuello. Él me tenía sujetada con sus brazos en mi espalda. Y se inclinó de forma en que mi espalda casi roza el agua-¡Vale!, ¡vale!, ¡está bien! ¿Cuál es esa condición?
- Que mañana a las cinco vengas a hacer surf conmigo.
-Mm… Tú quieres saber cómo surfeo, para así saber que tienes que hacer para ganarme-dije enfada, él se empezó a reír.
-Yo te ganaría hasta con los ojos cerrados, princesa.
-¿A sí?, ¿tú crees?, vale, vale, quedamos mañana y ya verás cómo te equivocas, te costará más que las matemáticas.
-Ohhh.
-Ahora, suéltame.
-¿Estás segura?-dijo arqueando las cejas. Entonces me di cuenta de que estábamos en el agua y se me soltaba, me mojaría- Tus deseos son ordenes.
-¡No!, ¡no!, ¡espera!, ¡aquí no!-no me dio tiempo a decir más, ya que me soltó y caí en el agua. Cuando salí a la superficie, que no me costó mucho ya que tocaba pie, lo vi corriendo por la arena diciendo.
-¡A las cinco!, ¡Ehh!-y siguió corriendo, riéndose, hasta que vi que se perdió entre la gente.
Salí del agua dirigiéndome a mi toalla, cuando vi a Sarah, sentada en su toalla al lado de la mía, tomándose un granizado de limón y mirándome pícara.
-¿Qué?, ¿Pasa algo?, o ¿nunca has visto a una chica mojada en bikini por la noche?-dije.
-No, nada, nada-dijo tomando un sorbo de su granizado y mirándome de la misma forma.
-Sé que me quieres decir algo y si vas a estar toda la noche con esa cara, suéltalo.
-¡Tú! ¡Y Derek! ¡Solos! ¡Abrazados! ¡Playa! ¡Noche! ¡Luna! ¡Agua!-dice Sarah a lo indio.
-¿Te dedicas a espiarme?
-No...
-Sí, ya se nota.
-Llegué por detrás cuando estabais viendo la luna y él te estaba abrazando. Y ya puestos, me quedé a ver la escena completa.
-Ah…
-Joder, que pena que tenga novia, porque si no, yo…-no la dejé terminar.
-¡Sarah!-le grité.
-Vale, vale, perdón, se me olvidó que te gustaba…- le eché una mirada matadora- ok, ya paro. Bueno, ¿te vienes a bailar?
-No, ahora no me apetece mucho…
-Bueno, hoy te escapas porque seguro que tienes muchas cosas…-pasa por su lado un chico que tenía un Monster en la mano- muchas cosas… muchas cosas… ¡ah, sí! En lo que pensar. La próxima vez no te escaparas. Y ahora, si me disculpas, me voy, me parece que esta noche beberé Monster- me giña un ojo y se va en la misma dirección por la que iba el chico. Esta chica no tiene remedio.
Cogí el vestido para ver si se había secado. Si, estaba seco. Cogí la toalla y me sequé. El bikini seguía un poco mojado, pero me puse el vestido encima. Estiré la toalla y me tumbé boca abajo. Me puse los cascos y empecé a escuchar música. Estaba empezando a sonar “Want U Back” de Cher Lloyd. De verdad, hoy había sido un día raro, quizás el más raro, no lo sé. Ayer no sabía nada de ese chico y hoy es como si lo conociese de toda la vida, que rápido se pilla confianza, o por lo menos con él.
Fue acabar la canción y quedarme dormida. Soñaba que tenía unos cinco años y era la primera vez que iba al parque de atracciones con mi padre, mi madre trabajaba. Mi padre me llevaba cogida y yo señalaba la atracción en la que me quería subir. Así todo el día.
“-Papá- le dije.
-¿Si, mi princesa?-me dijo. Le había cambiado un poco la voz.
-Te quiero-lo abracé con fuerza.
Él no me respondió. Siguió llevándome en brazos hasta que llegamos a un puesto de algodón de azúcar.
-¿Qué algodón de azúcar quieres?
-Quiero el algodón de azúcar rosa.
El dependiente me lo dio y mi padre lo pagó. Nos sentamos en un banco mientras yo me comía el algodón de azúcar. De repente, aparece un escenario delante de mí y empieza a sonar una canción. Me sonaba mucho. A continuación, aparecieron cinco chicos en él y empezaron a cantar. Eran One Direction con la canción de What Makes You Beautiful. Yo empecé a seguir la canción.
-Baby you light up my world like nobody else (8)
Dejé de cantar, ya que todo el mundo que estaba a mí alrededor, se reía de mí. Sí que me limité a escuchar la canción comiéndome el algodón de azúcar.
-Mi princesa-dijo mi padre.
-¿Si, papá?
-¿De qué color llevo los calzoncillos hoy?
- Papá… ¿por qué me preguntas eso?
-Di.
-No sé, ¿azules?
-Eso es un secreto. Bueno, me voy al baño, espera aquí ¿vale?
-Vale, papá.
Estaba sentada en el banco, cuando veo que los cinco chicos de One Direction se acercan a mí. Liam me preguntó si es que me había perdido. Niall me pidió algodón de azúcar, pero, cuando le cogí su trozo y se lo iba a dar, me quita el algodón de azúcar de las manos y se lo come él. Dejándome a mí con su trozo. Louis no paraba de tratarme como si fuese su hermana pequeña. Harry estaba triste, me contó que quería jugar a “juegos de mayores” con la Reina, pero su hijo no la dejaba y Liam le regañó por haberme contado esto. Zayn me preguntó donde había un baño, le señale en el que estaba mi padre y él fue hacía allí, abrió la puerta y entró. Cuando vino Zayn, al cabo de una media hora más o menos, les conté que mi padre debería de estar en ese baño, pero que no está. Liam me preguntó que si quería pasar la tarde con ellos y yo le dije que sí. Louis me llevaba a coscos a todos lados. Le pedimos a un chico que nos hiciera una foto, cuando le dimos la cámara, salió corriendo, menos mal que iba Paul y lo cogió. Después de recuperar la cámara, decidimos que quien haría la foto sería Paul. Empezó a contar. Tres, dos, uno, flash.”

sábado, 25 de agosto de 2012

Capítulo 4


Señalo a un lugar donde había muchas palomas.
-¡Kevins!, ¡vamos, corre!- le dije tirándole del brazo para ir hacia ellas. Las palomas nos miraron extrañadas y cuando vieron que nos acercábamos corriendo, salieron volando hacia la playa- No entiendo porqué nos huyen, si nosotras solo queríamos preguntarles por Louis- finjo poner cara de enfadada.
-Jo, pues ahora no respiro- dice poniendo voz de niña pequeña enfadada. Nos empezamos a reír y la gente nos miraba con cara rara, pero nos daba igual, nunca nos importaba lo que pensase los demás.
-¿Vamos a ver el tablón? A lo mejor hay algún concurso o algo- sugerí.
-Bueno, no hay nada mejor que hacer, vamos.
Nos acercamos a un corcho rodeado de madera vieja y sujetado por dos palos. Al lado había una tabla de madera con forma de flecha que lo señalaba y en el que estaba escrita la palabra “Tablón” en blanco. En el corcho había muchos papeles. Unos eran de publicidad de bares y discotecas. Luego, había un apartado en el que ponía “Concursos”. Me acerqué a ese lado del tablón y miré los papeles. Un concurso de baile, ese no es para mí, se me da mal bailar, si es que se le puede decir “bailar”. Un concurso de fotografía, hago fotos, pero no son tan buenas para ganar un concurso. ¡Un concurso de surf! Y ¡otro de dibujo!, a estos dos me apunto yo. No sé si mi prima habrá escogido alguno.
-Yo me voy a apuntar al de surf y al de dibujo, y ¿tú?-dije buscando las hojas de inscripciones.
-Yo no me voy a apuntar a nada, no tengo ningún talento…-dijo, yo me giré y la miré.
-Son solo concursos, hay muchos talentos que no salen aquí y porque no encuentres el tuyo en estas hojas, no significa que no tengas ninguno.
-Gracias, de verdad- me abraza y yo le correspondo el abrazo, sería una mala persona si no lo hiciese.
Nos separamos, empecé a buscar las hojas de inscripción. Encontré la de surf, ¡el concurso es el martes!, bueno entrenando duro estos pocos días que quedan quizás logre ganar. La edad para el concurso es entre 13 y 18 años, puedo participar. Entonces, cojo el bolígrafo que cuelga de una cuerda atada a un clavo y escribo mi nombre y apellido en la hoja. Charlotte Lewis. Después de escribirlo, busco la hoja de inscripción del de dibujo.
Había que presentar el dibujo en lienzo el viernes de la semana que viene. Pueden participar personas de todas las edades. Volví a coger el bolígrafo y apunté mi nombre y apellido. El dibujo tiene que estar relacionado con el pueblo, Soluna.
Cuando acabamos de mirar el tablón, nos sentamos en un banco cerca de este. Estaba hablando con mi prima de cosas circunstanciales cuando veo a Derek con sus amigos y novia que se estaban acercando al tablón.
-¡Eo! Llamando a Lotty a Tierra-dice Sarah.
-Perdona… ¿Ves a esos chicos que vienen hacia aquí?, bueno, ¿hacia el tablón?
-Sí, los veo, cuatro chicos y dos chicas.
-¿Ves al del pelo un poco rizado castaño con ojos azules que lleva una camiseta negra y un bañador rojo?-pregunté.
-Sí, lo veo, joder, ¿algún dato más?, me parece que con que dijeses “¿has visto al guapo ese?” ya hubiese sabido a quien te referías.
-Pues, el guapo ese-dije moviendo los dedos como si fuesen comillas- es mi vecino.
-Dios, si que está bueno, ¡yo me pensaba que sería más feo!, es decir, tu nunca aciertas con los parecidos y una por una vez, tienes razón, se parece a Harry, pero Harry está en la capital con su familia.
-¡Eh!, bueno… tienes razón, se me da fatal-dije tocándome la parte de atrás de la cabeza.
Los cuatro chicos y dos chicas se acercaron al tablón. Al cabo de un rato, se fueron de allí y como venían hacia nosotras, empezamos a hablar.
-¿Qué te vas a poner esta noche?-dije mientras empezaron a pasar por nuestro lado.
-Pues quizás me pongo…- empezó a decir Sarah, pero dejé de escucharla cuando pasó Derek por mi lado y escuché algo.
-Que gane el mejor, preciosa- me dijo en voz baja mientras pasaba por mi lado. Parece como si desconectase del mundo, como si Sarah me hubiese dejado de hablar (o yo de escucharla) y no paraban de repetirse esas palabras en mi cabeza. “Que gane el mejor”, ¿a qué se refería?, ¡Ah!, ¡el concurso!, pero… ¿cómo sabe que participo yo en el mismo que él?, es decir, ya sé que pone mi nombre y apellido, pero, Charlotte puede haber muchas y, además, el no sabe mi apellido. Lo más seguro es que, como me ha visto en la plaza, sentada cerca del tablón y mi nombre estaba escrito el último, supuso que era yo. ¿A cuál de los dos concursos se habrá apuntado que salga yo?, el de dibujo, no creo, no dijo nada de que le gustase dibujar, aunque original es. Yo creo que se ha apuntado al de surf, como me dijo que le gustaba surfear. No sé como surfea, pero si surfea bien, la llevo clara para ganarle a él.
-¿y tú?-me dijo Sarah.
-Eh…- por mi cara, creo que se dio cuenta de que no la entendía y que no la estaba escuchando.
-Joder, me haces el mismo caso que a una piedra-dijo un poco molesta.
-Perdona, es que…
-Me parece que si te vas a quedar así cada vez que veamos a “Harry 2”, esto va para largo-dijo dando un gran suspiro.
-¡No!, no es porque lo he visto, simplemente me he quedado pensando, y no es “Harry2”, tiene nombre, a demás, Harry Styles solo hay uno.
-Te has quedado pensando en él, y, si no me dices como se llama, pues algún mote tendré que ponerle.
-Se llama Derek…-no le iba a negar más lo otro, si tiene razón.
-Pues Derek te ha robado el corazón-dijo mirando al frente.
-¡NO!, Derek es mi vecino y quizás mi amigo, no lo sé, pero, ¡no me gusta!, además, tiene novia. A mí solo me gusta One Direction-dije enfadada.
- Claro, piensas en esa persona casi todo el rato, casi todo te recuerda a esa persona y niegas que te gusta. A demás, Louis, Liam y Zayn tienen novia y ¿por eso no te gustan?
-¡Exagerada! Yo no pienso todo el rato en él, ni todo me recuerda a él, ¡si nos conocimos ayer!, bueno, si es que se puede decir que nos conocimos, porque, ¡no hablamos!, si que, ¡nos conocemos desde hoy! Es imposible enamorarte de alguien tan pronto. Lo de los chicos de One Direction es diferente, los adoro y los quiero mucho, no me importa que tengan novia, yo siempre estaré ahí.
-Ahora mismo estás pensando en él. Nada es imposible y más aún si trata de amor, no te puedes imaginar la de cosas imposibles que hace el amor. ¿Enserio es diferente? A ellos los quieres aunque tienen novia y ¿a Derek no lo vas a querer porque tiene novia? No lo entiendo… ¡A demás! Derek se parece mucho a Harry y tú amas a One Direction.
-¡Qué no le quiero y punto!-dije sin saber que decir ante aquel discurso.
-Vale, vale, tranquila, no te voy a llevar más la contraria.
-Fiuu-dije quitándome el sudor de la frente, ¿acaso estaba nerviosa?, ¿me había puesto nerviosa aquel discurso? No, no lo creo, será que hace mucho calor.
-Pero aún así lo pienso- le echo una mirada matadora y se va corriendo. Me quedé desconcertada cuando grita corriendo- ¡Me voy! ¡A las diez y media me paso a buscarte!- me mandó un beso y siguió corriendo hacia su casa. No entiendo porqué corre, pero bueno, ella es así.
Me levanté del banco, como no llevaba los cascos, no podía  escuchar música, así que empecé a andar, mirando el paisaje.
Hoy Derek me presentará a sus amigos, no sé si tengo ganas la verdad. No, no, no, mal camino amiga, ya estás pensando. Moví la cabeza hacía los dos lados muchas veces para despejarme.
Cuando llegué a casa, ya eran las ocho y media.
-¡Ya estoy aquí!-dije cerrando la puerta después de pasar y dirigiéndome a la cocina. Allí estaba mi madre con el delantal y cocinando.
-¿Qué tal el día, cariño?-dijo mi madre.
-Bien, he ido a la casa de la prima, hemos dado una vuelta y me he apuntado en dos concursos.
-¿Y la tía?, ¿cómo está?- vaya, ya veo como se interesa por mí, por mí que me preguntó antes por preguntar.
-Bien, igual de habladora que siempre.
-A ver si voy un día a verla.
“Pues ve” pesé. Estamos de vacaciones, puede ir cuando quiera.
Subí a mi cuarto. No sabía que ponerme para la fiesta, tenía que haber escuchado a Sarah, así sabría si llevarme el bañador o no.
Bueno, ya sé que ponerme. Me pondré un bikini que la parte de arriba no tiene tirantes. Era de rayas azul oscuras y blancas. En la parte de abajo tenía dos lacitos rojos a cada lado. De ropa me pondré el vestido azul turquesa, con el que estaba dudando antes y unas chanclas negras. Y como no, el collar que llevo siempre.
Lo saqué todo del armario y lo dejé encima de la cama. Alguien llama a la puerta.
-¡Charlotte!, ¡la cena!-dijo mi padre.
-¡Ya voy!-dije.
Bajé las escaleras y cené. Cuando iba a dejar mi plato en el fregadero, les dije a mis padres.
-Esta noche me voy a la playa con Sarah, viene a tocarme a las diez y media.
-¡Vale!, no vuelvas muy tarde-dijo mi madre.
-Pero, mamá, es una fiesta… ¿a qué hora quieres que vuelva?-dije.
-¡Ven cuando quieras! Pásatelo bien, ¡es una fiesta! No quiero embarazos ehh-dijo mi padre. Dios, cómo se nota que está de vacaciones y feliz. Pero bueno, el suele ser así.
-Vale, tranquilo- no pude evitar una carcajada.
Subí a mi cuarto, cogí la ropa y me fui al baño. Me recogí el pelo en una coleta y me duché. No es que estuviese muy sucia, pero, como había sudado. Acabé de ducharme. Me sequé, me puse el bañador. Después el vestido y las chanclas. Cogí la ropa y me fui a mi cuarto. La doblé y la deje encima del baúl. A continuación, me quité la coleta y me peine el pelo frente al espejo. No sabía si hacerme algo o no. Al final decidí dejármelo suelto. Me puse el collar y cogí una mochila. ¡Esta mochila me encantaba!, era una mochila especial, si la metías en el agua, no se mojaba por dentro. Era de color negro y yo me la llevaba mucho a la playa. Metí dentro de esta mi toalla del mounstro de las galletas, un monedero, las llaves y el móvil.
Decidí subir los tops amarillos, subí el que daba la calle y después subí el que daba a la ventana de Derek, así entraba un poco de corriente en la habitación. Miré la ventana de Derek, todo apagado, no se veía nada dentro de su habitación. Me alejé de la ventana, no sabía qué hacer, así que cogí la mochila, apague la luz y bajé al salón. Ya eran las diez y veinticinco. Estará a punto de llegar. Me senté en el sofá que estaba delante del televisor. Mis padres estaban en el sofá de al lado, viendo una película en él. No le prestaba mucha atención a la película cuando sonó el timbre. Me despedí de mis padres y fui a abrir la puerta.
-¿Vamos?-dijo Sarah, llevaba un vestido de tirantas rosa claro, le asomaban las tirantas del bikini que le rodeaba el cuello. También llevaba unas chanclas del mismo color que el vestido-¡Qué guapa vas! Yo sé para quién…-cerré la puerta.
-¡Tú también más muy guapa!, yo no me he puesto guapa para nadie, ni si quiera me he puesto guapa, me he puesto un vestido de mi armario y punto. No quiero destacar ni nada de nada.-empezamos andar, dirección, la playa, la parte que estaba enfrente de la plaza.- ¿te has traído los cascos?
-Sí, los tengo en mi mochila, ¿por?-dijo poniendo cara de curiosa.
-Por si quiero desconectar un rato de la música de la playa y escuchar la mía del móvil.
-Y querrás que te los preste, ¿no?
-¡Claro!, y a ti por cierto, ¿cómo te va con tu novio de la ciudad?
-Bueno… cortamos, no nos íbamos a ver mucho en el verano y no creemos en las relaciones a distancia, si que- vi como se le borro la sonrisa de la cara y puso una mueca rara.
-No te preocupes, ya encontrarás a alguien.
-Pero, yo no quiero encontrar a alguien, yo lo quería a él… Ya no puedo hacer nada, él se ha buscado a otra…
-¡Qué cabrón! Corta contigo y en vez de estar destrozado, se busca a otra. Enserio, no te mereces a alguien así, ya encontrarás a alguien que te quiera.
-Sí, ya encontraré a algún Niall, Zayn, Louis, Liam o Harry por ahí, ellos sí parece que nos quieren mucho, ¿no ves que necesitan una cosa y nosotras tenemos esa cosa?- se pone a cantar la canción de One Thing. Esta chica no tiene remedio, pero, mejor cantando que triste. Que rápido cambia de humor, de verdad.
Llegamos a la plaza y seguimos caminando hasta llegar a la playa. Estaba iluminada con antorchas clavadas en la arena y la música se escuchaba desde la plaza. Allí se encontraba muchas personas jóvenes bailando sin parar en la arena. Aún no han dicho el tema, el tema se dice a las once, bueno, no es un tema exactamente, es como si escogiesen un juego o una actividad para hacer, molaba mucho, hacían una cada día. Buscamos un lugar donde colocarnos y dejar nuestras mochilas. Lo encontramos un poco alejado de los grandes altavoces y de las mesas que hacen de escenario. Nos sentamos cerca del agua, al lado de unos barcos que hasta por la mañana no creo que salgan al mar. Estiramos las toallas y nos sentamos un rato para observar el mar. Se veía precioso con la luna reflejándose en él.
-¡Chicos y chicas, acercaros, que vamos a decir el tema!-dijo un hombre de unos veintitrés años por el micrófono.
Nos levantamos y nos acercamos dejando las cosas allí, de vez en cuando les echábamos un ojo.
-Bueno, él tema de hoy es más relajado, como hace poco habéis acabado el curso, volveremos a la infancia, cuando éramos pequeños y salíamos a la calle a jugar. Pues hoy vamos a jugar a un juego, a “Simón dice”, pero no va a ser tan fácil, cada vez será más complicado hasta que solo gane uno. Empezaremos dentro de quince minutos, los que queráis jugar, no os mováis de aquí, los que no jugáis, alejaros del escenario.
Me giré para preguntarle a Sarah si quería jugar, pero, no la encontré, no estaba a mi lado. Empecé a buscarla, cuando alguien me tapa los ojos con sus manos, pero no de forma bruta, sino, dulcemente.
-¿Sarah?- no contestaba, toqué sus manos para quitarlas de mis ojos, pero, no me dejaba ver, seguía con sus manos en mis ojos. Intenté tirar de ellas para quitármelas de encima, pero no podía-¿Sarah? ¿Eres tú? Venga ya, ya sé que el tema de hoy era la infancia, pero, ¿nos vamos a poner a jugar cómo cuando éramos pequeñas?
Cuando éramos pequeñas, solíamos jugar mucho a este juego. Una de las dos tapaba los ojos a la otra y cuando te los destapaba, tenías que salir corriendo a pillarla. Era un juego inventado por nosotras y raro, ya que siempre hacíamos eso y era muy fácil de atraparnos, ya que no tenías gran ventaja al salir corriendo.
-Sí, soy yo y ¿por qué no?-dijo Sarah-¿preparada?
De repente me quitan las manos de los ojos. Me doy la vuelta y salgo corriendo con una gran sonrisa y los ojos cerrados. Nada más dar un paso, me choco con alguien. No sé porque no los abrí, los tenía que haber abierto. Me quedé quieta, con los ojos cerrados, la sonrisa se me borró de la cara. No sabía qué hacer. Poco a poco abro los ojos. Su cuerpo estaba a escasos centímetros del mío. Era un chico, llevaba una camiseta blanca ajustada que le marcaban los pectorales y unos pantalones negros pitillo, olía dulce. De repente me rodea con sus brazos mi espalda. Levanté poco a poco la cabeza y lo veo. Derek me estaba mirando con una gran sonrisa. Yo lo miro impactada, no sabía cómo reaccionar, cómo me pasa la mayoría de las veces que lo veo. No sé, pero, yo siempre sabía reaccionar ante todo, hasta que llegó Derek.
-Pero… ¿Cómo?…- era lo único que podía decir, estaba muy confusa.
-Te creías que era tu prima, preciosa- me dice en voz baja o quizás, me habla normal, pero con la música, no podía oírle bien.
Escapé de entre sus brazos con brutalidad y miré a mi prima, enfadada, que presenciaba la escena atentamente.
-Sí, me creía que eras mi prima, precioso- le imité- ahora, si me disculpas, voy a matar a mi prima.
Nada más decir esto, mi prima echa a correr, entre risa, con todas sus fuerzas. Yo la iba a seguir corriendo cuando Derek me coge del brazo, frenándome y acercándome a él.
-No, no la mates. Yo te tapé los ojos antes de que llegase ella. Cuando llegó y escuchó que la mencionabas, ella te siguió el juego. Él responsable de todo soy yo.
-Ya va Superman a salvar a mi prima. Pero, tranquilo, no la iba a matar. Simplemente la perseguiría y cuando la pillase, la metería dentro de un barril y lo tiraría al mar a su suerte-dije enfadada, él no pudo evitar una carcajada y me suelta. Me aparto un poco de él y lo miro.
-Tú no quieres que corra sangre, ehh. Yo que quería grabarlo y colgarlo en youtube.
-¡Idiota!-le dije- Por cierto, ¿qué querías? Y date prisa que va a empezar el juego.
-Pues como te vi, pensé en presentarte a mis amigos, ven-dijo.
No me dio tiempo a responderle. Me cogió de la mano y me llevaba entre. Él delante y yo detrás. Llegamos a las mesas de escenario. Al lado de estas se encontraba un grupo de tres chicos y dos chicas. Un chico y una chica estaban fumando. Otro chico llevaba en la mano una botella de “Vodka”.
Logré colocarme a su lado y nos acercamos a ese grupo de jóvenes, agarrados de la mano.
-¡Hola, chicos!, os presento a Charlotte-dijo Derek.
____________________________________________________
No se si os habré dejado con un poco de intriga, pero aquí tenéis el capítulo. El siguiente quizás tarde un poco más en subirlo, pero intentaré darme la mayor prisa posible.
Muchas gracias por leer mi novela, sois de lo mejor, os quiero ♥ 

lunes, 20 de agosto de 2012

Capítulo 3


-¿Cómo que me has mentido?- me volvió a mirar a los ojos. Estaba perpleja. No tengo ni idea de que me ha engañado.
-Bueno, no es exactamente una gran mentira, pero aún así, lo sigue siendo-me dice serio.
-¿Qué pasa?-pregunto.
-Que me ha quedado mates- me dice serio. Yo no pude evitar reírme.- No tiene gracia.
-Perdona, pero, sí, sí que la tiene. ¿Todo este numerito porque te ha quedado mates? Me pensaba que sería algo más serio-dije.
-Bueno, si… es que las Matemáticas me cuestan mucho y no veo la forma de aprobar-dijo pegando una patada a una piedra que había en el suelo.
-Bueno, pues eso habrá que solucionarlo- dije esbozando una sonrisa.
-¿Qué quieres decir?-dijo mirándome de nuevo a los ojos.
-Bueno, a mí se me dan bien las Matemáticas, tendrás que trabajar duro y estudiar mucho, pero…
-¿Charlotte?-dijo esbozando media sonrisa.
-Te ayudaré, cuenta conmigo-le dije sonriendo.
Tendríais que ver la cara de felicidad de Derek, no paraba de saltar. De repente, va y me abraza muy eufórico. Me elevó del suelo.
-Gracias, gracias, muchísimas gracias-dijo todavía abrazándome.
-¡Derek!, ¡mounstro!, ¡suéltame!-le gritaba riendo.
-¿Quieres que te baje?, pues ahora no te voy a bajar-dijo cogiéndome como un saco de patatas. Con la otra mano cogió la tabla de surf y empezó a andar.
-¡Derek!-gritaba pataleando y pegándole con mis puños en su espalda, pude notar que se estaba riendo-¡No te rías!, ¡bájame!- no me hizo caso y continúo andando. Al rato le dije-¡Cómo no me bajes, no te doy clase! Y voy enserio-dije intentando no reírme.
-Vale-dijo alargando la “a”- pero, que sepas que no te bajo porque me lo pidas, sino, porque me he cansado de llevarte-se para y me baja al suelo.
-Sí, claro o ¿será por lo de las clases?-dije arqueando las cejas. Nos empezamos a reír como dos idiotas enamorados, nada más que no estábamos enamorados, ¿no? Solo éramos dos amigos riéndonos.
-Bueno, y ¿tú que vas hacer hoy?-pregunté y nos pusimos de vuelta al camino a casa.
-Pues, lo de siempre, quedar con los amigos y todo eso…-contestó.
Pasamos la esquina de una casa y ya podía ver la larga carretera a la que daban las seis casas iguales, en las que vivíamos. Íbamos andando por la cera que pegaba a las casas y cuando llegamos a la parte a la que daba a mi jardín, nos paramos. Él me dio mi tabla mi surf.
-Gracias por llevarme la tabla-le dije.
-De nada, gracias a ti por ayudarme con las clases. ¿Qué te parece si empezamos este lunes, a las diez de la mañana en mi casa?- me pregunta.
-Vale-me limito a contestar. Él ya se iba para su casa cuando le digo-Derek.
-¿Si?, dime-me dice.
-¿Cómo os conocisteis tu novia y tú?, ¿Cómo empezasteis a salir?- vi que se le borró la sonrisa de la cara. Me miraba con sus deslumbrantes ojos azules, fijamente, confuso. Como vi que no contestaba le dije- Tranquilo, ¿vale?, no te voy a comer, no soy el mounstro de las galletas- él sonrió, movió la cabeza como diciendo “no tienes remedio” y sus rizos castaños se agitaban al ritmo de su cabeza. Yo me fui para mi casa nada más acabar de decir esto. Y él se quedó mirando cómo me iba.
Saqué las llaves y abrí la puerta. Fui a dejar la tabla de surf al garaje y fui a la cocina, mi madre ya había hecho la comida, hizo pasta. Subí a dejar las cosas de la playa a mi cuarto y bajé a la cocina.
Cuando acabé de almorzar, subí a mi cuarto, ya eran las cuatro. Decidí ducharme, así que me fui al baño, me quité la ropa y el bañador y me duché tranquilamente. No paraba de pensar en que día más raro el de hoy. Esa sonrisa, esos ojos… No, Charlotte, no pienses más en él, es imposible, si que, deja de pensar en él de una vez.
Acabé de ducharme, me lié una toalla al cuerpo y otra al pelo. Salí del baño con la ropa que me quité en la mano. Entré en mi cuarto y dejé la ropa en el suelo, luego la llevaría al cesto de la ropa sucia. Decidí poner música, encendí el equipo y puse la canción de “Give Your Heart A Break” de Demi Lovato a todo volumen. Me puse a cantar la canción inconscientemente mientras me desenredaba el pelo delante del espejo. Cantaba mal, pero, no me importaba, me divertía, solía cantar cuando estaba sola. Nada más terminar de desenredarme el pelo, veo que un avión de papel entra por la ventana y aterriza encima de mi escritorio. La canción había cambiado a “Cold Coffee” de Ed Sheeran, como supongo que sabréis, es un CD con música que grabé yo del ordenador, no tengo ninguna clase de magia que cambia los CDs solos.
Examiné el avión de papel y vi que dentro tenía algo escrito a color azul:
“No sé quién canta mejor, si Demi Lovato o tú. Tú mounstro x”. No me esperaba este avión mensajero, la verdad, pero no lo iba a dejar así. Cogí un bolígrafo de color negro y le escribí:”Demi Lovato, ¿lo dudabas? Y ¿desde cuándo eres mi mounstro? X”. Volví a darle forma de avión al papel y fui a la ventana. Ahí estaba, frente a su ventana, con una gran sonrisa. No llevaba camiseta, solo llevaba un bañador rojo. Al parecer, el también se había duchado hace poco. Yo llevaba el avión en la mano derecha y con la izquierda sujetaba la parte de arriba de la toalla donde hice el nudo, para que no se me cayese. Vi que Derek se echó para atrás, supongo que quiere que se lo tire. Muevo el brazo hacía atrás y cuando muevo el brazo hacia adelante lo suelto. Veo como el avión entra por su ventana y con un ligero movimiento de los brazos, lo coge al vuelo. Abre el avión para ver que ponía, cuando lo lee, se ríe en silencio y mueve la cabeza. Se da la vuelta y se va al escritorio, lo sé porque escuché una silla con ruedas moverse. Ya volvió a la ventana con su sonrisa y lanzó el avión de papel. Yo me aparté un poco y dejé que el avión entrase en mi habitación. Cayó al suelo y lo cogí. Me acerqué a la ventana y me apoyé de lado en ella. Lo abrí y ponía: “Desde que eres una galleta. ¿Qué?, ¿aún no te has ido? X”.
No pude evitar sonreír con su comentario de la galleta. Levanté la vista de la carta y lo miré. Me estaba mirando atentamente para saber mi reacción. Me di la vuelta y me dirigí al escritorio. Allí escribí: “No, no me ido aún, ¿no me ves aquí? Y… ¿pretendes que me vaya en toalla? No sé que ponerme. Típico dilema. Jajaja x”. Volví a hacer el avión y me acerqué a la ventana. Vi que estaba allí esperándome. Tiro el avión y en vez de entrar por la ventana, choca con la pared y cae en su jardín. Derek se reía sin parar, justo cuando le miré, se estaba tirando al suelo de la risa. Me volví a mí escrito, enfadada, cogí un papel y volví a escribir lo que puse en el avión de papel. Cuando acabé, hice el papel una bola y me dirigí a la ventana. Derek se estaba poniendo de pie cuando le tiré la bola con todas mis fuerzas. La bola dio en sus pectorales y salió disparada al otro lado de la habitación. Él fue a recogerla y después volví a escuchar la silla, supongo que irá a contestar. De mientras, fui al armario para decidir que ponerme. Estaba dudando entre un vestido azul turquesa con alguna que otra raya de hilo negro sin tirantes y ajustado por arriba o un mono vaquero con una camiseta blanca básica. Se me había olvidado que tenía el equipo de música encendido, ahora estaba empezando a sonar “Moves Like Jagger” de Maroon 5 y Christina Aguilera, de verdad, adoro esta canción. Cogí las dos perchas con la ropa, cuando vi que la bola de papel entró en mi habitación cayendo encima del escritorio, fui a la ventana para enseñarle las dos prendas a Derek. Él seguro que me quita la duda. Cuando me encontraba delante de la ventana, levanté la mano en la que tenía el vestido, después levanté la otra mano en la que tenía el mono y después me encogí de brazos. Él puso su dedo doblado sobre sus labios y me miró a mí y a las dos prendas, lo estaba pensando. A los pocos minutos señala el vestido azul turquesa. Le levanto un dedo dando mi afirmación, voy al armario, guardo el vestido azul y vuelvo a la ventana. Le enseño el mono y asiento. Él se limita a reír moviendo la cabeza. Ahora estaba sonando “Look After You” de The Fray. Dejo el mono encima de la cama y veo la bola de papel encima de la mesa. Me acerco a ver lo que me escribió, la abro y veo que pone:”Sí, te veo, y por mí, como si no llevas la toalla. X”.
Dios, se habrá quedado pillado, me dice esto y yo voy y le enseño las dos prendas de ropa. Para mí que sabe que no la había leído, se la hubiese liado a lo grande. Le escribo: “Eso no te atreves a decírmelo a la cara, guarro”. Vuelvo a hacer una bola con el papel y voy a la ventana. Él se había puesto una camiseta negra y se había peinado. Iba a salir de la habitación cuando le tiro la bola de papel y le da en la espalda. Mientras él la lee, yo bajaba el top amarillo, me iba a cambiar y no me hacía gracia que me vieran los vecinos ni nadie. Cuando bajé el top escuché algo.
-¡Por mí, como si no llevas toalla!- vaya, Derek se atrevió. No pude evitar sonreír, no sé cuantas veces he sonreído ya hoy, pero, era imposible no sonreír con Derek.
Después, baje el top amarillo de la otra ventana. Primero me puse la ropa interior, después la camiseta blanca básica y a continuación, el mono vaquero. De zapatos me puse mis Converse blancas. Me puse mi collar, cogí un poco de dinero, las llaves y él móvil y me los guardé en los bolsillos. Cogí las toallas y la ropa. Fui al baño a dejar las toallas y después bajé las escaleras y fui al garaje, dejé la ropa en el cesto de la ropa sucia y fui a despedirme de mis padres. Estaban en el salón viendo la televisión.
-Papá, mamá, me voy a la casa de la prima-les dije.
-Vale-dijo mi padre.
-Ten cuidado con la carretera-dijo mi madre.
Salí de casa y fui a casa de mi prima. Por el camino no me encontré con nadie. Llegué a su casa, era bastante grande, tenía un gran jardín delantero y trasero, la casa era un triples y tenía piscina. Abrí la verja blanca que rodeaba el jardín y al pasar, la cerré. Llegué a la puerta y toqué al timbre. Una mujer alta, de pelo rizado, corto y pelirrojo con unos preciosos ojos verdes abrió la puerta.
-¡Charlotte!, ¡cuánto tiempo!- era mi tía, no ha cambiado mucho desde el año pasado. Llevaba un vestido de muchos colores con flores y unas sandalias verdes.
-¡Sí!, desde el año pasado. ¿Está Sarah?-dije.
-Sí, está arriba, en su habitación.- la habitación de Sarah estaba en el desván, era muy grande, adoraba su habitación. La última vez que la vi, tenía el suelo y pared de madera. Como quedaba muy soso, me acuerdo que cogimos brochas y pinturas de diferentes colores. Empezamos a hacer caritas, dibujos y escribimos muchas frases y palabras en ella. Después colocamos posters y fotos. La habitación quedó genial.- Tú tío y Logan- mi primo, el hermano mayor de Sarah- han ido a pescar. ¿Cómo están tus padres?
-Están bien, ahora mismo están en mi casa.
Cuando acabé de decir esto, veo a Sarah bajar las escaleras.
-¿Quién es?- pregunta y cuando me ve, se tiró a abrazarme-¡Charlotte!, ¡Lotty!, ¡cuánto te he echado de menos!-yo le correspondí el abrazo. No ha cambiado desde la última vez que la vi, con su pelo castaño que le bajaba con grandes tirabuzones y sus ojos color café.
-¡No me llames Lotty!, sabes que no me gusta.
-¡Anda, vamos a mi habitación!- me coge de la mano y me obliga a subir las escaleras corriendo.
Llegamos a su habitación y cierra la puerta, si es que se le puede decir puerta, ya que su puerta estaba en el suelo. Su habitación está justo como la dejé, no ha cambiado, siguen las caritas felices y las frases, eso respecto a la pared, porque el suelo lo ha enmoquetado con una alfombra morada que ocupa todo el suelo, hasta la puerta, pero, está cortada para que se pueda abrir. Tenía tres ventanas en cada pared. Su cuarto tenía lo que toda chica deseaba, desde un gran armario con mucha ropa, hasta un baño propio. Seguro que pensaréis que es una chica pija, pero, no lo era en absoluto. Era una chica normal que tuvo la suerte de tener unos padres con dinero, aunque, no entiendo una cosa. Si sus padres tienen bastante dinero, ¿por qué viven aquí?, es decir, pudiendo vivir en cualquier lado, ¿por qué escogieron aquí? La escuela y el trabajo de sus padres no están aquí, en el pueblo, sino en una ciudad que está a unos 50 km de aquí.
Al ver que no decía nada, ella me dice algo.
-Menos mal que he bajado a preguntar quién es, sino, ¡no hubieses subido en la vida!, ¡con lo que le gusta hablar a mi madre!- nos reímos las dos ante su comentario- Y, ¿qué tal tu vida por la capital?
-Pues, bien, ha sido un buen año, yendo con mis amigos y amigas a muchos sitios y lo he aprobado todo. Solo queda una cosa, disfrutar del verano al máximo. ¿Y tú qué tal?- dije mientras nos tumbamos en su cama boca abajo y encendía el portátil que estaba encima de la cama, enfrente nuestra.
-Pues, bueno, bien, con mis amigos de aquí, con mis amigos de la ciudad, echándolos de menos en verano. Esperando para verte y en el instituto… paso palabra.
-Por lo visto, te ha ido bien en tu primer año de bachillerato.
- No sé porqué escogí bachillerato de ciencias, si yo soy de letras.
-¿Y me lo preguntas a mí?, no será que lo escogiste porque yo lo escogí, ¿verdad?- la miré con los ojos entrecerrados.
-Bueno…
-¿Sarah?-arqueé las cejas.
- Es que mirándote a ti, me parecieron fáciles y como no tenía claro lo que quería hacer de mayor… Pero, ¡Ya lo sé!, quiero estudiar español y dar clase aquí, en Reino Unido.
-Pues este verano a estudiar mucho, para el año que viene poder escogerte todo de letras. Parecerán fáciles en mí porque me gustan. Bueno, no me quiero amargar, que el verano no dura eternamente- mientras decía esto, veo que Sarah se había metido en twitter-¿Qué hay de nuevo por twitter?
-De One Direction dirás, ¿no? Pues están todos de vacaciones, se ve que les han dado todo el verano para que los disfruten. Niall se ha ido a Marbella con algunos amigos y su padre. Liam se ha ido de vacaciones a casa de sus padres. Louis se ha ido con Eleanor a Francia. Zayn, pues con su familia y de party hard, all day, all night y Harry, está con su madre y con su hermana mayor en su casa, mira, hay fotos de Harry con fans en la puerta de su casa.
Por un momento, me acordé de Derek, se parece un poco a Harry. Me hizo gracia la foto, es que los dos sonríen de la misma manera, pero, está claro de que Derek y Harry no son familia. Si lo fuese, hubiese visto fotos, ya que, todos hemos visto fotos de la familia de Harry y por ahí no aparecían ellos.
-¿De qué te ríes?, ¿qué tiene de graciosa la foto?-pregunta Sarah curiosa.
-Pues, que mi vecino se parece a Harry y…-me cortó, no me dio tiempo a acabar de hablar.
-¡¿Qué tu vecino está en su casa?! , es decir, ¡¿Habéis coincidido?! Y encima, ¡¿se parece a Harry?!, ¡¿Harry Styles?! Dios… ¿Me lo presentas?
-Sí, sí y sí. Pero que sepas que tiene novia.
-Tenía novia, hasta que me conoció a mí- no pude evitar reírme con su comentario- y… ¿tú cómo sabes que tiene novia?- dijo entrecerrando los ojos.
-Pues, porque me lo dijo- respondí simplemente.
-¡¿Has hablado con él?!-dijo mirándome con la boca abierta.
-Sí, y tú hablarás con él esta noche, en la fiesta de la playa, porque… iremos, ¿no? Le dije que a lo mejor nos pasábamos por allí.
-¡Claro que sí! , ¡Faltaba menos!-dijo mi prima emocionada.
-Bueno, ¿salimos a dar una vuelta?-pregunté un poco aburrida.
-Bueno, vale, espera que ponga un tweet- veo que escribe: “yo y @charlottelovemusic nos vamos a perseguir Kevins, ¡hasta luego!”- listo, ¿nos vamos?-dijo cogiendo un poco de dinero, el móvil y las llaves. Llevaba puesto unos shorts fucsia y una camiseta azul marino de manga corta, nada pegada y un poco transparente, pero no mucho.
-Vamos-contesté.
Salimos de su habitación, bajamos al salón y nos despedimos de su madre. Después, salimos a la calle y decidimos ir al paseo marítimo. Por el camino no paramos de hablar de tonterías y reírnos mucho. De verdad, la echaba muchísimo de menos.
Cuando llegamos a la plaza que daba al paseo marítimo, Sarah me dijo algo.
-¡Lotty!, ¡mira!- dijo moviendo los brazos señalando un lugar.